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lunes, 19 de mayo de 2014

My doubts, success and failure





Desde hoy comienzo a contar los días que faltan; desde hoy empieza la cuenta atrás. Y en esta altura me estoy preguntando si me equivoco, si estoy errando en la decisión tomada, y me desespero porque sé que cualquier determinación hubiese sido cuestionada por unos y otros, una duda para mí misma.

Siempre fui indecisa, insegura, cobarde. Se me va la vida en los próximos diez días, desde ahora… miscelánea… un océano de pensamientos se agolpan en mi memoria, los últimos siete años de mi vida. Lo que acaba y lo que empieza.

Estoy aterrada, por eso me doy media vuelta en la cama y te observo a oscuras, conteniendo la respiración para no alterar tu sueño. Quiero retener ese instante en mi cabeza, guardarte en mi pecho, para cuando te eche de menos. Para cuando en otro punto del país tú te sientas solo en mitad de la madrugada. Y me siento vacía desde ya, o siempre lo estuve, pero ahora soy más consciente de ello, y soledad no es un efecto, es certeza, se puede palpar, incluso cortar con la hoja del cuchillo que ahora forma parte de mi caja de juguetes.

Por favor, dime que todo esto valdrá para algo, que no me equivoco, que no estoy jodiendo tu vida y de paso la mía, que no estoy truncando la historia de final feliz, la que ambos empezamos a escribir cuando aún creía en la realidad de los sueños.



The National - Sea of love


sábado, 23 de febrero de 2013

El vuelo del Fénix






A la tercera no va la vencida si te quedas en la segunda. Te volatilizas y el hilo queda suspendido en el aire, balanceándose, y el cordón umbilical cesa en su oficio y la nada gana el terreno ofrecido unas horas antes. La estupidez humana supera cualquier ficción planificada, ningún guión adaptado podría transcribir los errores y virtudes de tu memoria. Y yo te escribo sola, ya ves, aunque ahora no sirva de nada.

Imagino un collage que se hace rompecabezas dentro de mi mente, una época dorada donde empezábamos a encaminar nuestros pasos hacia una expectativa sujeta entre pinzas, pero entonces no era demasiado complicado jugar a construir futuros mejores, aunque sólo fuesen de cartón, inquietudes prosperadas entre tazas de café y la cola deshecha en agua. Mientras, nos preguntábamos dónde estaríamos dentro de diez años. ¿Dónde estás? ojalá pudieras responderme y decirme que ahí está todo bien, que es mejor o peor que aquí, que a veces la opresión se agarra a mi cuello envolviéndolo en una bolsa de aire caliente. Pero no me engaño, querida amiga, sé que sólo existe el humo que se niega a desaparecer del todo, y quizás, sólo tal vez, la hebilla del cinturón ardiendo sobre el precipicio de tu cintura.

Qué día es hoy… se me olvidó tu palidez, los huesos atrofiados y el morado que sombreaba tus ojos aquella última vez. Y he recordado tu voz, he deslizado el pulgar en la pantalla del móvil esperando una llamada o una respuesta. Ahora sé que no estoy loca… tú, puta infanticida, me has recordado a todos mis muertos. Encontrar –como un tesoro- el regalo de Reyes de mi padre siete días después de su fallecimiento. Una carta de pedida en las páginas de un libro olvidado, una pulsera de la que me aprendí de memoria sus cuentas. Y ahora tú, qué me vas a traer, aparte del cuervo negro postrado ante mi cabeza. Si supiese a ciencia cierta que detestabas jugar, habría movido ficha aún sin esperar el resultado del dado.


Salí a pasear ayer por la tarde, bueno, más bien a enterrar mis pies en arena, me alcanzó la lluvia que mareaba con su fuerza el romper del oleaje y, de alguna forma, sentí que había un resquicio de renovación en todo lo que estaba aconteciendo. Había otras pisadas que se escondían tras las mías, y de vez en cuando me tropezaba con otra mirada… de perro o de persona, no lo sé. A ninguno nos importó mojarnos, más bien nos sentíamos parte de la lluvia, como si fuese ese el único ropaje que se adecuara a nuestra figura. Recordé al chico hardcore, su tiempo, su página en blanco, la incoherencia, la obligación o el deber. Sentirse cómodo en los funerales, eso me convierte en alguien menos raro, he pensado. Y de repente me entraron unas ganas enormes de llegar a casa, quitarme el peso de la ropa empapada y secar mi cuerpo. Escuchar a los sabios y decidir quedarme, sí, quedarme porque ahora sé que nunca podrá haber dos estúpidas iguales.


God is an astronaut - Post Mortem

domingo, 6 de enero de 2013

Cuando la mentira entra por la puerta, el amor salta por la ventana








Pasa y cierra la puerta




el vino se enfría y yo me caliento






brotan espasmos ocultos en los dedos


Yo desligaré tu sexualidad incomprendida






Beautiful! el guiri está devorando a mi hermana






No puedo complacerte en eso, no quiero que tu segunda primera vez sea dolorosa, te trataré con cariño, los azotes vendrán después





Me gustaría encender las velas de tu cumpleaños












El divorcio es lento pero cada segundo contigo es un paso más hacia la libertad









Mi religión me prohíbe pasar de las mujeres con sonrisa de niña



por qué me obsesiono si no te conozco, y sí, es real, esto es real [tirando de un mechón del pelo]






Te mostraré el tesoro que nadie encontró cuando se hundió el Titanic






Ps. si pasas el ratón por encima de las letras encontrarás ¡sorpresa!