Mostrando entradas con la etiqueta divagación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta divagación. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de enero de 2013

El fenómeno del éxtasis ( II )






Hay algo que interrumpe la melancolía de la gayola y la dureza de los barrotes; en los telones mustios destaca una colección surrealista, pinturas impresionistas, mensajes codificados en rancias frases de autoayuda con ciertas pinceladas de Ferenczi y Freud. Pero realmente lo que a mí me mantiene fascinada es la actitud de algunas estatuas –sin precedentes-, las contracciones, su éxtasis erótico.

[Mi perverso y excéntrico Dalí]


No dura demasiado el embelesamiento, cuando recuerdo el póster en la Oficina de Orientación Laboral. No, por favor, no hagas que me conoces, no me hables de lo maravillosa que soy, de mi inteligencia, mi capacidad de absorción o mis oportunidades mal aprovechadas por la falta de cordura y la huella del inexistente raciocinio. No quiero ser un número más en una estadística interminable. Está bien, pondremos de nuevo en marcha el mecanismo de la máquina recientemente engrasada, despedazar los fenómenos del ánimo y diseccionar el resto, las partículas excedidas. De modo que tu conflicto psíquico puede quedar resuelto en tan sólo una sesión. 
  

Qué hay de tu trabajo ¿te sientes realizada? Qué cojones es eso “realizada” qué significa sentirse realizada ¿no ser una inútil?. Por qué, entonces, las señoras y señoritas que limpian el baño de casa, hacen la comida y planchan la ropa de sus esposos y mocosos no se sienten realizadas, con lo útil que es eso, sobre todo para ellos. Ahora que recuerdo, tenía yo una ex-compañera de trabajo en la capital que se sentía muy realizada poniendo una aceituna en cada bandeja del catering de Iberia, pero me dejaba a mí la tarea de clasificar archivos de otros años porque el trabajo no la satisfacía. Qué habrá sido de esa hipocondríaca… Por cierto, cómo detesto que la gente escriba sobre todo junto (sobretodo) ¿acaso no saben que un sobretodo es una prenda de vestir?


Y tu trabajo… ah sí, mi trabajo se puede decir que no es un trabajo, bueno, quiero decir existe una tarea remunerada sí, pero como es placer pues injustamente no lo denomino trabajo. Adoro a los críos, los besos acunados por las tardes, los ojos brillantes después de haber entendido mi explicación. No se imaginan que en realidad son ellos los que me están ayudando y enseñando a mí. Ayer, sin ir más lejos, me enseñaron a bailar salsa. El mensaje la tarde anterior, que me echaban de menos, querían tenerme allí, buf, me llegó al alma. Adoro esa casa, las luces naranjas de la lamparita pequeña, la butaca secuestrada por Aras, por cierto ya somos muy amigas. Adoro el mar tras la pantalla del ordenador, doblar la ropa para ahorrarles trabajo o encender la estufa para calentarles la casa cuando él está a punto de llegar del trabajo.


Nunca me hablas de él… lo sé, él es mi jefe. Pero es de esas personas que siempre, siempre, han estado ahí, formando parte de tu vida de alguna u otra manera. Y sin embargo jamás le prestaste atención. Verás, recuerdo algunas veces cuando llegaba a casa, acompañando a mi hermano mayor, y mi madre me hablaba de lo apañao que era, de la suerte que tendría la afortunada mujer que lo desposara. Pero entonces eran otros los grillos que brincaban en mi cabeza. Nuestras conversaciones cada vez son más intensas, más intimas, y prolongamos las tardes de trabajo hasta el fin de semana. En realidad lo mío siempre fue escuchar a la gente. Me habla de los problemas de pareja, como se desmorona lo insostenible y además de la pelea diaria con la rutina, una lucha interna contra sus propios demonios. Me preguntó si yo creía en el destino, y le contesté que sí, pero que a veces me olvidaba de que existía. Me dijo que a él le pasaba un poco igual, pero que desde que yo llegué he completado algo que le faltaba, algo que había olvidado y que gracias por todas las sonrisas antes de irse a la cama. Pero tú no estás cómoda. No es eso, es que yo en las distancias cortas me quedo bloqueada. Cuando me dice que le gustaría conocer a alguien como yo, alguien que valora todo lo que él hace mientras me aparta el pelo de la cara, no se qué decir. Cuando me dice lo dulce que soy y que le encanta encontrarme con mi libro en el sillón cuando llega a casa, no se cómo reaccionar. Qué hago, cuando me dice que le encanta como soy 7 que nunca intentaría cambiar nada de mí. A veces tengo la impresión de estar jugando a las casitas, igual que cuando era pequeña. Pero ahora con una casa de verdad, un hombre real y unos niños que no son míos.


Tu estado anímico es una alarma y tienes que aprender a descifrar y clasificar sus llamadas. Oh sí, ya lo creo. La otra noche, estaba yo contestando un sms a mi jefe, ya en la cama, claro; cuando me llamó el oscurito del alma. ¡Menuda sorpresa! aún no se bien qué ocurrió, yo estaba un poco aturdida y desbocada por los dos vinos que me había tomado y él estaba como… acelerado. Esos vinos pendientes, sin embargo tan incompatibles con mi puta locura. No podíamos dejar de reír y hablábamos y hablábamos hasta que ambos agotamos el saldo. La noche era perfecta, allí nevaba y aquí llovía, viento, oscuridad alienada a las inclemencias del tiempo, nuestro escenario favorito, además del arco de la M30 o las máquinas veloces bajo tierra. Había algo extraño, era como si todo y nada hubiese cambiado a la vez, como si su lengua aún abrazase mi clítoris y mis piernas rodearan su cuerpo. Su voz traviesa, la suavidad de los labios acariciando el cilindro del porro -sí, te oí fumar- mientras divagamos de locuras compartidas y comportamientos excéntricos. "Qué pasa contigo" me dice. Joder, ni siquiera yo misma lo sé. Pero le hablé de él, de la relación de ida/venida, que es diferente y que me encanta. Menos mal que consumimos la tarjeta de prepago, pues ya estaban nuestras nalgas en alza dispuestas a ser azotadas y sodomizadas.


Háblame de todos los intentos por integrarte, de tu manía antisocial. Digamos que estoy en P.A. (progresando adecuadamente). Tengo un par de conocidas con las que intercambio más de cuatro frases seguidas, en el cole, mientras espero que los niños salgan del comedor. Pero ya sabes, todo en plan maruja y cotilleo sobre rollos maritales. Ahh!! también me he unido al grupo de mi cuñada para jugar todos los jueves a los bolos. Lo cual es algo contraproducente, es que Nick también está en el mismo grupo, y bueno… he cometido tantas estupideces. Creo que la última vez hablaste con él y todo quedó muy claro. Sí, eso fue antes de dejarle que metiese su lengua hasta mi campanilla. Verás, es que el sábado salí con mi hermano y mi cuñada, y al final nos juntamos todos con el grupo de la bolera y otros acoplados más. A Nick le encanta bailar pegadito a mi trasero, y a mí me vuelve loca una mano en mi cintura. Dejé que me besara y que me mordiese el cuello. Pero es que no fue el único que me besó… Pero estás completamente desatada! Joder,  pero es que el segundo fue un poco error. Verás, yo estaba en la cola esperando entrar al baño –unisex, puajggg- cuando se abre la puerta y sale Pol. Sin mediar palabra tiró de mi brazo haciéndome entrar en el aseo y cerrando la puerta tras de mí me empujó contra los azulejos y me morreó durante un buen rato. ¿Así sin más? algo le dirías. No, yo no, fue él quien me dijo a mí “te lo debía, te lo has ganado”.

Estoy algo descentrada, lo sé. Sólo pienso en esta sesión dominada por el papel que han jugado los hombres en mi vida. Mis únicas dos parejas fueron unos hijos de puta conmigo, el tercer intento de relación me hizo la putada de morirse antes de tiempo, y el cuarto… es demasiado bueno para ser verdad, demasiado bueno para mí, ya no le pertenezco. El otro día leía un post que hablaba de un hombre que después de un polvo, le pedía a la chica que le dejase solo. Y yo pensé en voz alta -muy sorprendida- que si era cierto que existían hombres que se quedaran, porque entonces creo que yo he tenido muy mala suerte con los hombres de mi vida, pues ninguno se quedó. Lo cual me hizo pensar en que tal vez debería hacerme lesbiana, porque ahora que lo recuerdo nadie me ha comido el coño como lo hizo una mujer. Disculpa la ordinariez, ya llevo mucho tiempo hablando.

Pero no puedo, me gustan los hombres, sobre todo ese chico hardcore que bebe cerveza pero le encanta el vino caro. Me tiene desconcertada… tiene una mezcla rara de thrash y Crepúsculo, oye, un chico intrigante que ha estimulado mi memoria musical. Ays espero que éste no borre a Irene de su nube de conceptos.


Eres consciente de que tienes un problema ¿verdad? Oh, ya lo creo, uno sólo no, muchos. Pero mientras las musas de Dalí sean las que delimitan la realidad de la ficción yo viviré tranquila. Y ahora espera, que voy a cortarme un rato las venas y vuelvo enseguida.



Anthrax - Antisocial

martes, 30 de octubre de 2012

Lugares comunes I







Lo único que quebraba el vacío era la caterva de moscas negras preñadas de litigios contra el silencio, en lugares comunes y totalmente diferentes, rehusando arrojar al vertedero todo lo que se rompe. Es el ojo el que hay que mantener limpio, enseñarlo a llorar equilibrando la densidad de las pestañas cosidas a los párpados, lágrima furtiva errando de bruces en su mejilla. Danzar las larvas en el folclore místico que no es más que un hervidero de rutina. Huir de uno mismo disfrazando el silencio de navegantes callejeros, ambulante de misterios y malabarista de signos.

Y con la ceguera aún en la luz de sus ojos despistarse del parque de atracciones, cumplir la ley que persigue los cielos, embeberse el hielo que se ha derretido mientras se vuelve ceniza la ropa que te ha protegido. Y ya se ha olvidado de todo cuando mira sus venas y se da cuenta que no pueden soportar mucho más. Que todo solloza veneno y se desploma  mientras las alucinaciones se cortan a través de este cable enmohecido.

Las palabras penden de la cabeza de alfiler, dijo que ahí cabía el universo y se bebió todo el cosmos sin oxigenar el líquido. Nunca era demasiado si no colgaba el cuello en el olivo, si el tronco no conservaba los gusanos del leño podrido, no era suficiente si no se deslizaba de puntillas por la ciudad brillante o si subía tan alto que se volvía inalcanzable. Siempre estaría ahí el aliento de las sombras, atormentando su nuca, gateando por la espalda.

Abiertas las jaulas los pájaros volaron, las plumas diseccionadas rasgaron su garganta. Se ahogaba en ella y quemaba el vacío, complicarse induciendo el sueño, vomitando amnesia, supurando el duelo, mitigando reposo absoluto.  




jueves, 13 de septiembre de 2012

Ahora que te has ido






Entras de nuevo en mi vida y desde tu superioridad olisqueas mi entorno con las ínfulas del que lo tuvo todo, todo lo que quiso, y después hizo lo propio para dejarlo desaparecer, si es que se puede decir así, por llamarlo de alguna manera. Te hace gracia mi nueva seguridad, que haya aprendido inglés y que ya no tartamudee cuando me pasas los dedos por la nuca. Te choca que ahora me relacione con la gente, que use vestidos, pendientes y zapatos de tacón. Me has dicho que me ves “chula” incluso prepotente; serás hijo de puta. Creíste que la muñeca de trapo siempre tendría un lugar en tu estantería de coleccionista psicópata, así te llama mi amigo, ese que tu llamaste mi amante, sólo porque me lamió durante dos horas el coño sin llegar a perder la virginidad. Bueno, en aquel entonces tú hacías lo propio con aquella valenciana adoptada del este, pero eso no importa. Yo siempre fui la torpe, esa no demasiado atractiva que nunca le acababa de crecer el pelo, la de pechos pequeños y corta mente. Para entonces no podía aspirar a más, mi adorado informático, poeta y escritor, filólogo y periodista. Te sorprende que discuta con el camarero que me tira el vino sobre la falda, te quedas boquiabierto cuando el chico de ojos verdes, justo detrás de mí, se acerca y me invita a cenar a su casa. Y te prometo que no se qué es lo que no soportas; que se haya fijado alguien en mí o que aceptase su invitación. Hay muchos cambios, probablemente yo sea la primera en haber cambiado lo que había dentro de mí, pero el vacío sigue existiendo. Hay tantas heridas que se niegan a drenar, tanto tuyo enquistado en mí, que ni siquiera soy capaz de pestañear y no ver que has hecho conmigo.

Sin embargo, aunque no hay justificación para lo malo, siento que no he sido del todo justa contigo. Durante mucho tiempo sólo recordé las sombras y contusiones, el desprecio, la ira chocando contra la pared, y me olvidé de las sorpresas, las cajas llenas de ti y de mí, el álbum, las ciudades y todos los colores. No recordé que me dejaste que me acercase a ti, aún exponiéndome(nos) al resto del mundo. Decías que era la chica de los imposibles, la que perseguía con tesón las cosas que quería cambiar, aunque perdiese mil veces mi paciencia a la hora de contar. Pero nunca me dejaste decirte que nunca te quise cambiar a ti. Ya no soy egoísta, tampoco conformista, sé que nos volveremos a ver, en la ciudad probablemente, y no en una sala fría de madera y mármol.


¿Te acuerdas de la última frase en la parada de autobús? me dijiste “quién te va a querer a ti”. Ahora sé que tú me has querido, tanto que te dolió, tanto que acabaste matándome.



Love of Lesbian - La parábola del tonto

jueves, 30 de agosto de 2012

Rapsodia instrumental






No estoy programada para darte más información,
tampoco estoy maquinada para descodificar tus sueños,
para pintar tu cielo de otro color o
para verte dormir sobre las estrellas.

No soy la viga de tu techo,
tampoco la cuerda de tu viejo reloj
soy la parábola de tu metáfora
soy el vacío que nada resbalando por tu espalda.

No soy candela o refugio,
tampoco el sueño que te gustaría tener,
para rehacer la escarcha del hielo
para zurcir las hojas que no debieron caer.

Sería el estallido de tu funda de confeti,
el sudor de tu nuca en verano,
el pez sin memoria en tu pecera,
la melodía que aún no has inventado.

Sería los matices de todas las estaciones,
tus cosquillas, tu irradiación, tu carne, tu llanto
para devolverte todos los espejos
para reconstruirme en tus abrazos,

para vomitar ilusiones



Sufjan Stevens - To be alone with you


sábado, 9 de junio de 2012

Núcleo umbilical





Decía que salió de mi ombligo y que si respiraba muy fuerte se hacía añicos. Me pidió que le diera la mano y que fuese yo válvula e inhalación, de ese modo evitaría la caída. Que respirara por él, pero es que a mí ya no me quedaba ni una sola bocanada de aire en todo el cuerpo. No me fui muy lejos, tampoco quería verlo hundirse o evaporarse, pero ¿qué podía hacer yo? nada más que abrirle la boca, empujar la lengua y apretar los labios mientras hendía en el humedecimiento de la caverna. Prestarle un pequeño soplo aunque también decía él que era un desaforado donativo, pues ese oxígeno no era retornable, ya no volvía a su origen. Allí se enredaron los alientos, nos quedamos vacíos los dos. Y nos equivocamos los dos, pero yo sigo aquí. Ahora y contigo. Renovada, dispuesta a empezar de nuevo.


domingo, 3 de junio de 2012

Sin nada





Lo intenté, y sin embargo tú nunca me entenderías. Cómo explicar la sensación que oprime y no deja respirar, cómo explicar que no soy caprichosa, que no eres tú el problema, que soy yo que nunca me vas a entender. Que hoy me gusta el blanco y mañana el negro, que vivo continuamente en el vaivén de la montaña rusa y ya no recuerdo ni donde estaba la parada de bajada. Lo intenté, y a pesar de tu extraño cariño cada día me he vuelto más pequeña a tu lado. Tú me quedas grande, tu mundo y tu interesante inteligencia es un abismo en mi ridículo cerebro. Contrastan tu sensatez y seguridad con mi yo grotesco. Inseguridad, ciclotimia, torpeza. Lo intenté y no estuve a la altura. El problema soy yo. La inestabilidad de mis emociones me lleva a un laberinto en el que no te gustará perderte. No sólo es miedo, es la indiferencia y la apatía que trajo consigo la primavera. Y querrás volar, descubrir nuevos mundos y distintos horizontes, regalar canciones y susurros de orgasmos creativos. Y yo me quedaré quieta, con los ojos cerrados, llorando lo que di por perdido de antemano. Pero son ciclos, una sucesión de estaciones en las que lloras, ríes, te caes y te levantas de nuevo. Sólo eso.




Napoleón Solo - Perdiendo el tiempo

domingo, 27 de mayo de 2012

Fuck Ideas







Atada, deshecha, corrompida y empezada.
Inerme, casi desde cero, desnuda y vulnerada desde las entrañas. Inquieta, lengua amarrada y labios hilvanados. Clamándote en murmuro, absorbiendo en la distancia.
Nutrida, mordida, indigesta en la asimilación. Respirando hacia dentro, inhalando desde afuera. Señalada, estérilmente arrinconada. Apeteciéndote prohibido, hablando en secreto. Evocando, sumando incontrolada. Desmenuzando, componiendo.
Se diluyen los dedos en el sexo, se abre empapado, ansia, castigo, salpicado obsceno. Follado incomprendido, sucio, lento.
Distraída consumando el tic-tac del tiempo. Impermeable golpe a golpe, deshaciendo el veneno. Agotada de no ser, libre en el pensamiento, encadenándote perpetuo sin grilletes en mi recuerdo.
Impaciente, convulsa consagrando la profanación de la apetencia. Voracidad desmembrada arruinando la flema. Invitación a mancillar, continuar, obedecer, seguir siendo. Admisión, excomunión, copular nuestros cuerpos.
Idiota, huir, codiciar tu camino, darte la mano. Furiosa, masturbación irritante rociando las llagas de la mucosa, flotando. Destilar la cordura, lamentar el delirio. Amor, enséñame a llorar, cariño.



Caribou - Irene

domingo, 13 de mayo de 2012

La fin du monde





Creí suficiente todo lo visto, que lo conocido bastaba para saciar y saturar cualquier indagación y peculiaridad. Detrás de una imagen, detrás de un verbo, un sonido y una cólera repentina hallé la satisfacción codiciada.
Creí proporcionado lo que tenía y guardaba, historias que comenzaban cuando otras quedaban remplazadas, susurro de metamorfosis y transacción de grullo a metrópoli. De la opacidad y la candela. De todo.
Creí hastiado lo comprendido y dominado, estacionamientos en el estado del tiempo global. Cataplasma infectada de espejismos, del aire, rumores y adverbios de tiempo.
Murmuraciones preñadas de apariencias y alucinación.
Huida del ahínco en un inútil empeño, saludemos al estallido nuevo.



Human Drama - It is fear