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viernes, 3 de julio de 2015

Masturbación DeMente






Es cierto, nunca fui un chico, nunca sentí ese trozo de carne irracional balancearse en mi entrepierna, tampoco me regocijé o presumí en mi madurez envuelta en brumas testorerónicas perdidas. Pero sí, reconozco que me comporté como tal, admito haber usado vuestras bestias púrpuras una y otra vez, sin restricciones, con el único fin de saciar mi apetito voraz. Y es que la desazón en la oquedad -a ratos apática- clamaba justicia; un poco de niebla para esta sequía, me repetía continuamente. Sin embargo una noche más ha pasado lo que suele pasar, no supe aguantar el tsunami de hastío y alcohol, y en esta ocasión no acabé envuelta en brumas de testosterona, sólo me compadecí de mi mala estampa y mi poco juicio, descoser mi alma como cualquier mujer herida y no por ello quedarme en el intento. 

El caso es que aquí estoy, podría decir tres, cinco o seis y media de la mañana, pero el aturdimiento me impide distinguir. Madrugá de un viernes que empezó siendo jueves o de un sábado que empezó siendo viernes, ya te digo que aún ando apabullada por las circunstancias. Aquí estoy, lúcida, mientras otra víctima desconocida dormita muy cerca, habiendo ingerido una cuarta parte que yo, entiéndase de alguna bebida o sustancia pegajosa. Aquí estoy, planteándome cosas que pienso hablar con vosotros, contigo, en la semana que empezará muy pronto, más correcto sería decir próximamente. A ver si conseguimos estar un poco alterados de conciencia para paliar el desfase físico que tanto daño nos está haciendo, por cierto.  

Existe, también, eso otro… ya sabes, en realidad soy una tipa violenta. Odio a los perros oliendo mi rastro, pegados a mi culo. Odio las mierdas de los perros desperdigadas por la calle. Odio a los dueños de los perros, altivos, sabelotodos y empalados, con sus correas y sin bozal. Detesto a los niños, esos cachorros de otras perras. Odio sus chillidos histéricos cuando se acerca el camión de los bomberos. Odio con igual simpatía a mis vecinos a y a los viejos que colapsan la EMT recreando tanta maloliente senectud que dan ganas de vomitar. 

Soy una rara. 

Soy una chunga que, mientras su víctima duerme, desbarra cosas prohibidas a quien aún no duerme. A quien sea capaz de seguir este ritmo que, a veces, es tan fácil como los viejos Körn en un nuevo disco bramando el despertar de la paranoia. Nunca me sentí tan bien como eructando el peligro de aquellos amantes vuestros psicópatas, acechando algo que tardasteis demasiado en asimilar. O quizá fuimos los dos, pero ya importa poco. Ojalá nunca sea tarde porque sólo somos amantes de la muerte. 


Miro el reloj y sólo han pasado cinco minutos desde la última vez. Resulta fascinante la capacidad de las mentes y los cuerpos y sus esporas. Resulta perturbador pensar que dejé de escribir cuando encontré cierta pausa emocional más allá de cánceres psicópatas. Pero dejé de escribir, lo cual es MAL. Nada es suficiente cuando te mueves más al margen que en la red que los imbéciles solían leer. Recuerdo algún bilioso correo, todo perturbador y narcotizante a la vez que escandalizado, donde el tarado de turno me hablaba sobre el riesgo de conocerte y sodomizarnos con un arnés. Nunca me molesté en sacarle del error. Nunca le dediqué más de los tres minutos de rigor para mostrarme favorable a la mutua (tuya ó vuestra y mía) dilatación anal para su escándalo y desconcierto. 

Pero ahora empieza un tiempo nuevo. Ya pasaron las tormentas estériles, las que no protagonizamos, y los períodos de cadencia rozando el suicidio. Ya pasaron invierno y primavera. Ya pasó lo peor, amigos, y tenemos una edad. Ya sabemos lo que podemos esperar de nuestros mediocres acompañantes (entre los que nos incluyo) pues te sé tan bien como tú a mí. 

Siempre es lo mismo, la duda. Siempre la oscilación que puede empujarte al abismo. Siempre la armonía capaz de conciliarlo todo. Siempre el desgarro y la fugaz sensación de vacío a cambio de mediocridad. Siempre los filósofos violando analmente humanidades enteras, pero quizá sea posible cambiar. Pronto tendremos la charla y la necesidad. 

Pronto descubriremos lo que siempre estuvo ahí, o no. Pronto volveremos a degustar el lado raro de la moneda.



Korn - Paranoid and aroused


jueves, 24 de enero de 2013

El fenómeno del éxtasis ( II )






Hay algo que interrumpe la melancolía de la gayola y la dureza de los barrotes; en los telones mustios destaca una colección surrealista, pinturas impresionistas, mensajes codificados en rancias frases de autoayuda con ciertas pinceladas de Ferenczi y Freud. Pero realmente lo que a mí me mantiene fascinada es la actitud de algunas estatuas –sin precedentes-, las contracciones, su éxtasis erótico.

[Mi perverso y excéntrico Dalí]


No dura demasiado el embelesamiento, cuando recuerdo el póster en la Oficina de Orientación Laboral. No, por favor, no hagas que me conoces, no me hables de lo maravillosa que soy, de mi inteligencia, mi capacidad de absorción o mis oportunidades mal aprovechadas por la falta de cordura y la huella del inexistente raciocinio. No quiero ser un número más en una estadística interminable. Está bien, pondremos de nuevo en marcha el mecanismo de la máquina recientemente engrasada, despedazar los fenómenos del ánimo y diseccionar el resto, las partículas excedidas. De modo que tu conflicto psíquico puede quedar resuelto en tan sólo una sesión. 
  

Qué hay de tu trabajo ¿te sientes realizada? Qué cojones es eso “realizada” qué significa sentirse realizada ¿no ser una inútil?. Por qué, entonces, las señoras y señoritas que limpian el baño de casa, hacen la comida y planchan la ropa de sus esposos y mocosos no se sienten realizadas, con lo útil que es eso, sobre todo para ellos. Ahora que recuerdo, tenía yo una ex-compañera de trabajo en la capital que se sentía muy realizada poniendo una aceituna en cada bandeja del catering de Iberia, pero me dejaba a mí la tarea de clasificar archivos de otros años porque el trabajo no la satisfacía. Qué habrá sido de esa hipocondríaca… Por cierto, cómo detesto que la gente escriba sobre todo junto (sobretodo) ¿acaso no saben que un sobretodo es una prenda de vestir?


Y tu trabajo… ah sí, mi trabajo se puede decir que no es un trabajo, bueno, quiero decir existe una tarea remunerada sí, pero como es placer pues injustamente no lo denomino trabajo. Adoro a los críos, los besos acunados por las tardes, los ojos brillantes después de haber entendido mi explicación. No se imaginan que en realidad son ellos los que me están ayudando y enseñando a mí. Ayer, sin ir más lejos, me enseñaron a bailar salsa. El mensaje la tarde anterior, que me echaban de menos, querían tenerme allí, buf, me llegó al alma. Adoro esa casa, las luces naranjas de la lamparita pequeña, la butaca secuestrada por Aras, por cierto ya somos muy amigas. Adoro el mar tras la pantalla del ordenador, doblar la ropa para ahorrarles trabajo o encender la estufa para calentarles la casa cuando él está a punto de llegar del trabajo.


Nunca me hablas de él… lo sé, él es mi jefe. Pero es de esas personas que siempre, siempre, han estado ahí, formando parte de tu vida de alguna u otra manera. Y sin embargo jamás le prestaste atención. Verás, recuerdo algunas veces cuando llegaba a casa, acompañando a mi hermano mayor, y mi madre me hablaba de lo apañao que era, de la suerte que tendría la afortunada mujer que lo desposara. Pero entonces eran otros los grillos que brincaban en mi cabeza. Nuestras conversaciones cada vez son más intensas, más intimas, y prolongamos las tardes de trabajo hasta el fin de semana. En realidad lo mío siempre fue escuchar a la gente. Me habla de los problemas de pareja, como se desmorona lo insostenible y además de la pelea diaria con la rutina, una lucha interna contra sus propios demonios. Me preguntó si yo creía en el destino, y le contesté que sí, pero que a veces me olvidaba de que existía. Me dijo que a él le pasaba un poco igual, pero que desde que yo llegué he completado algo que le faltaba, algo que había olvidado y que gracias por todas las sonrisas antes de irse a la cama. Pero tú no estás cómoda. No es eso, es que yo en las distancias cortas me quedo bloqueada. Cuando me dice que le gustaría conocer a alguien como yo, alguien que valora todo lo que él hace mientras me aparta el pelo de la cara, no se qué decir. Cuando me dice lo dulce que soy y que le encanta encontrarme con mi libro en el sillón cuando llega a casa, no se cómo reaccionar. Qué hago, cuando me dice que le encanta como soy 7 que nunca intentaría cambiar nada de mí. A veces tengo la impresión de estar jugando a las casitas, igual que cuando era pequeña. Pero ahora con una casa de verdad, un hombre real y unos niños que no son míos.


Tu estado anímico es una alarma y tienes que aprender a descifrar y clasificar sus llamadas. Oh sí, ya lo creo. La otra noche, estaba yo contestando un sms a mi jefe, ya en la cama, claro; cuando me llamó el oscurito del alma. ¡Menuda sorpresa! aún no se bien qué ocurrió, yo estaba un poco aturdida y desbocada por los dos vinos que me había tomado y él estaba como… acelerado. Esos vinos pendientes, sin embargo tan incompatibles con mi puta locura. No podíamos dejar de reír y hablábamos y hablábamos hasta que ambos agotamos el saldo. La noche era perfecta, allí nevaba y aquí llovía, viento, oscuridad alienada a las inclemencias del tiempo, nuestro escenario favorito, además del arco de la M30 o las máquinas veloces bajo tierra. Había algo extraño, era como si todo y nada hubiese cambiado a la vez, como si su lengua aún abrazase mi clítoris y mis piernas rodearan su cuerpo. Su voz traviesa, la suavidad de los labios acariciando el cilindro del porro -sí, te oí fumar- mientras divagamos de locuras compartidas y comportamientos excéntricos. "Qué pasa contigo" me dice. Joder, ni siquiera yo misma lo sé. Pero le hablé de él, de la relación de ida/venida, que es diferente y que me encanta. Menos mal que consumimos la tarjeta de prepago, pues ya estaban nuestras nalgas en alza dispuestas a ser azotadas y sodomizadas.


Háblame de todos los intentos por integrarte, de tu manía antisocial. Digamos que estoy en P.A. (progresando adecuadamente). Tengo un par de conocidas con las que intercambio más de cuatro frases seguidas, en el cole, mientras espero que los niños salgan del comedor. Pero ya sabes, todo en plan maruja y cotilleo sobre rollos maritales. Ahh!! también me he unido al grupo de mi cuñada para jugar todos los jueves a los bolos. Lo cual es algo contraproducente, es que Nick también está en el mismo grupo, y bueno… he cometido tantas estupideces. Creo que la última vez hablaste con él y todo quedó muy claro. Sí, eso fue antes de dejarle que metiese su lengua hasta mi campanilla. Verás, es que el sábado salí con mi hermano y mi cuñada, y al final nos juntamos todos con el grupo de la bolera y otros acoplados más. A Nick le encanta bailar pegadito a mi trasero, y a mí me vuelve loca una mano en mi cintura. Dejé que me besara y que me mordiese el cuello. Pero es que no fue el único que me besó… Pero estás completamente desatada! Joder,  pero es que el segundo fue un poco error. Verás, yo estaba en la cola esperando entrar al baño –unisex, puajggg- cuando se abre la puerta y sale Pol. Sin mediar palabra tiró de mi brazo haciéndome entrar en el aseo y cerrando la puerta tras de mí me empujó contra los azulejos y me morreó durante un buen rato. ¿Así sin más? algo le dirías. No, yo no, fue él quien me dijo a mí “te lo debía, te lo has ganado”.

Estoy algo descentrada, lo sé. Sólo pienso en esta sesión dominada por el papel que han jugado los hombres en mi vida. Mis únicas dos parejas fueron unos hijos de puta conmigo, el tercer intento de relación me hizo la putada de morirse antes de tiempo, y el cuarto… es demasiado bueno para ser verdad, demasiado bueno para mí, ya no le pertenezco. El otro día leía un post que hablaba de un hombre que después de un polvo, le pedía a la chica que le dejase solo. Y yo pensé en voz alta -muy sorprendida- que si era cierto que existían hombres que se quedaran, porque entonces creo que yo he tenido muy mala suerte con los hombres de mi vida, pues ninguno se quedó. Lo cual me hizo pensar en que tal vez debería hacerme lesbiana, porque ahora que lo recuerdo nadie me ha comido el coño como lo hizo una mujer. Disculpa la ordinariez, ya llevo mucho tiempo hablando.

Pero no puedo, me gustan los hombres, sobre todo ese chico hardcore que bebe cerveza pero le encanta el vino caro. Me tiene desconcertada… tiene una mezcla rara de thrash y Crepúsculo, oye, un chico intrigante que ha estimulado mi memoria musical. Ays espero que éste no borre a Irene de su nube de conceptos.


Eres consciente de que tienes un problema ¿verdad? Oh, ya lo creo, uno sólo no, muchos. Pero mientras las musas de Dalí sean las que delimitan la realidad de la ficción yo viviré tranquila. Y ahora espera, que voy a cortarme un rato las venas y vuelvo enseguida.



Anthrax - Antisocial

domingo, 21 de octubre de 2012

What could not be

 



 

Volver a la ciudad cuando la estera de maleza aún no ha sido adherida al hormigón del empedrado; y los charcos en el anden -delineado por Moneo- son tristes ilusiones derramadas en la destilación contaminada, reductos de un pútrido dolor subyugados a la nada perpetua, una entelequia discontinua –únicamente- en menos de veinticuatro horas de peligrosa inconsciencia. Un intervalo cósmico y sonoro para un encuentro y una despedida, sin invitación, sin hueco en una cama caliente, sin fiesta de cumpleaños o jabón secándose en la espalda arañada en místicos arrebatos.

Recorrió pasos pretéritos sin haber gastado sus zapatos, sin la incómoda piedra llenando el agujero que ya no conmueve, asfixiando la zozobra en las esquizofrénicas transmisiones bajo tierra y allí se apeó, frente al órgano supremo fiscalizador y jurisdiccional, bajando la calle hasta colisionar con el templo ante el que un día blasfemó apretando los dedos en su mano. Y todo parecía igual, la esquina apropiada por la mesa y las sillas, los periódicos sobre la barra de la taberna, el irlandés alto con mejillas sonrojadas que desconoce la marca de su cerveza, hasta las pintas conservaban aún ese sabor anquilosado. Pero ahora no baja la mirada, busca la de él indagando en ella qué era lo que había cambiado, en caso de que hubiera algo que lo hiciese distinto en ese momento. Cómo había llegado a ese punto de no retorno -que lo llamaba él- de una pieza pero a la vez fragmentándose poco a poco. Mirándose cara a cara después de haber acumulado infiernos parecidos, hablándose sin decirse todavía nada. Él aprovechando los respiros que da la muerte, ella asumiendo los reproches de haber vivido con un psicópata. Y estaba perdida, se perdió en el momento en el que él usó su desgracia como arma arrojadiza. Parecía mentira que después de tanto tiempo le recriminase no haber tenido la valentía de abatirse a su lado, cuando el filo de la navaja apuntaba a su cuello o la bala a su cabeza. Ella también podía reprocharle no haberla rescatado, concentrado en su melancólica soledad, en sus putas cibernéticas y su poesía masoquista, en su inacción. Pero no quiso gastar el tiempo en condenas y críticas, la despedida estaba más cerca que el propio encuentro y ya había comenzado la cuenta atrás.

Ocultos o escondidos, chocando entre la gente mientras se fugan como dos comprometidos infractores, despedazándose, volando otra vez por las mismísimas entrañas de la tierra que los empuja y atrae. Contemplaron desde lejos el parque de atracciones empañado por el vaho del cristal rayado. Y sus manos se juntaron en la frialdad del asidero, se rozaron apresuradas pero con timidez solicitando el tiempo, la oportunidad, que les fue arrebatada. Y el sol ya no quemaba porque había sido relegado, era la lluvia la que los mojaba ofreciéndoles el pretexto que buscaban, encontrar un refugio al cruzar el parque, abreviando los pasos entre baldosas rotas, sucias y malgastadas. Recordó las tinieblas primaverales de antaño, el pequeño descampado, la avenida poblada de árboles y el edificio de ladrillo rojo que se alejaba tras la ventanilla del taxi. Todo permanecía intacto mientras aproximaban sus cuerpos adentrándose en la noche efímera y cerrada.

Allí dentro, también, parecía que nada había cambiado. Tal vez algún elemento decorativo imitando ciertos animalillos, esos infieles, que tanto picor y escozor le causaban a ella. Y allí continuaba la cristalera "su atalaya" (de ellos) exactamente donde la última vez, desde donde asomó su cabeza para contemplar las luces de la ciudad, ahora enmascaradas por una densa cortina de agua. De repente comenzó a sonar la música desde la peana de aluminio, ese tío otra vez…dos copas de vino, un cigarrillo compartido consumiéndose en el borde del cenicero, un puf que se hunde al peso de un cuerpo que deja de temblar cuando se despoja del miedo y el vestido empapado. Esa mirada otra vez…y ya no se resiste, ya no cierra las piernas deshaciéndose, así, del tabú y el falso mito. Ya no apaga la luz para ocultar la vergüenza de sus pechos tristes, corrompidos por la lasitud de los acontecimientos. Dejó que la invadiera llegando donde nadie antes había llegado, le amó tanto como él a ella, aunque fuese esa la mejor de sus mentiras. Pues no había literalidad en las palabras y el acto, no había disimulos, cobardía o desconfianza en la entrega.

Se quedó obviando la cuenta atrás, se despertó en plena despedida mirando el cuerpo inerte y blanco a su lado, ese poeta que ya no conocía y al que nunca llegó a pertenecer. El móvil no dejó de vibrar encima de la mesa, otra señal más de su enajenación, otro motivo más para saberse prohibidos. Cuentan que él es feliz, que ahora se mueve entre luces alejándose de las sombras que tanto le pesaban. Mientras ella baja en el ascensor, se van desvaneciendo sus huellas entre los cadáveres flotando en la piscina muerta. Cruza la verja y mete su ficción en el asiento trasero de un taxi. Ese italiano otra vez…aunque puede que todo se resuma a esa catarsis creativa que le hacía decir gilipolleces.


Attack Attack! - Stick stickly

 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Quebrantando la madrugada





“llevo tanto tiempo deseándote que cualquier día me voy a transmutar en alma errante en tu habitación a las 5 de la mañana para aberrarte a base de bien”



y yo llevo tanto tiempo exenta de caricias que me derramaría como desbordan los ríos, formando ciénagas en las rosquillas de los caracoles de agua dulce.

Será esa la razón por la que me despierto de madrugada, como si un tacto invisible resbalara entre las sábanas, como si las antenas de los gusanos de luz abrumaran con su destello el hueco de la almohada. Y no pensar en un rato que tu presencia es la partícula fugaz en el tiempo, y que tu voz fue la que rompió mi soledad histérica tantas noches, salvándome de la oscuridad que estaba por venir. Ahogarme en mi propio charco, rezumando mis propios fluidos, y emerger, hiperventilando, tu aire que ahora también es mío.

Será que acepté, por fin, que mi peso no era el tuyo y que tú no debías soportar mi carga. Que mis venas fueron más largas que un cable de alta tensión, dispuesto a saltar las chispas una vez te vuelves a balancear, mullido y extensible, rojo y oscuro, con la velocidad de la luz. Y aunque mucho me pesasen los párpados, tenía que volverlo a intentar.

Vamos, estrella fugaz. Entra y llévame, alma errante. Despiértame e invítame a volar, que esta habitación empieza a ser sombría, que entre mi sueño, que tú velas, y los tuyos, no olvidados, yo quiero nadar.


Fever Ray - Keep the streets empty for me


lunes, 6 de agosto de 2012

Composición de membranas





Ningún trauma desatado podría corromper la regeneración de tu piel y la mía, composición de la única dermis tejida en el transcurrir de años. El sistema dinamitando en la viscosidad que todo lo puede, en la ira que es el miedo de los más débiles. Fusiones implosionando la perfección de un nexo jamás soñado, estructurado en la locura de dos cuerdos, dos oscuros de alma y pensamiento. El cataclismo es el desenlace, el final del principio de nuestro desvarío, de nuestro lazo en un mundo tupido o saciado de incomprendidos. Sólo a tu lado hallaría mi otro yo, la respuesta a mi asombrada particularidad, la conclusión de cualquier interrogante, la perfección. Sólo a tu lado me desarrollo protegida, me rompo y me vuelvo a recomponer, sólo a tu lado río, pienso y amo, escribo, penetro y dilato, me expando. Cuando el derrumbamiento sea la certeza de los creyentes, cuando la oración no sea más que una débil quimera, tú y yo sonreiremos como dos locos enfurecidos al origen de nuestro nuevo mundo.




Armin Van Buuren Ft. Sophie Ellis Bextor - Not giving up on love

miércoles, 20 de junio de 2012

Alineación perfecta (sincronizada)






Seremos la composición de todos los sonidos inalterables
Seremos la alineación de un Universo infinito en su existencia
Seremos todas las luces del día, todos los espacios que aún esperan ser llenados
Seremos los imposibles que se cumplen inundándonos de realidad
También seremos la lógica desglosada del absurdo
Seremos electricidad en la fluidez del orgasmo
La lubricidad de los gemidos proyectados por todos los afectos
Seremos principio y fin
Seremos, juntos, todo lo que queramos y siempre deseamos ser


Sigur Rós - Ekki Múkk

viernes, 15 de junio de 2012

Génesis






se alzará como lo único verdadero que jamás existió
será nuestro engendro, sólo nosotros lo podemos concebir y penetrar
atravesaremos los aislamientos admirando la explosión concluyente
y nos consagraremos, porque sólo nuestra materia, solo ella
sería capaz de salvar la destrucción final
aunque sea la fusión de nuestra propia naturaleza el origen.
Génesis y consumación.




Fall of envy - Smoking gun

jueves, 31 de mayo de 2012

Abstracción





Y llegado el momento, en la locura desatada por el cambio de estaciones, un alma desnuda a un alma. Pieles afiliadas al flujo pletórico, al fluido sutil que engrasará la maquinaría que nos fuerza a seguir. El artilugio que sin distancias avivará todo lo que estuvo por venir, y al final acabó viniendo. Movimientos acompasados aunque ególatras para tu orgasmo y el mío, el estallido de los dos en el que por fin seremos uno. Urgencia pausada, provocada por lo que sólo tú consigues en mí, un recorrido infinito por el frunce de nuestras cortezas. Nada más dichoso que llenarte de mí, abrirte, escupirte, dilatarte, no hay nada más estremecedor que palpar todo tu interior. Mezclar aunando nuestros líquidos. Me completaré de ti, porque las almas gemelas se complementan, porque sólo tú podrías adivinar cada línea, cada vértice, de lo que me compone. Por dentro y por fuera. Llegar donde nunca antes nadie llegó, comprobar la evidencia de que hay un instante que siempre será eterno. Y ya no habrá pausas ni aplazamientos. Un infinito ilimitado, como tú y yo, como lo que siempre seremos.




domingo, 27 de mayo de 2012

Fuck Ideas







Atada, deshecha, corrompida y empezada.
Inerme, casi desde cero, desnuda y vulnerada desde las entrañas. Inquieta, lengua amarrada y labios hilvanados. Clamándote en murmuro, absorbiendo en la distancia.
Nutrida, mordida, indigesta en la asimilación. Respirando hacia dentro, inhalando desde afuera. Señalada, estérilmente arrinconada. Apeteciéndote prohibido, hablando en secreto. Evocando, sumando incontrolada. Desmenuzando, componiendo.
Se diluyen los dedos en el sexo, se abre empapado, ansia, castigo, salpicado obsceno. Follado incomprendido, sucio, lento.
Distraída consumando el tic-tac del tiempo. Impermeable golpe a golpe, deshaciendo el veneno. Agotada de no ser, libre en el pensamiento, encadenándote perpetuo sin grilletes en mi recuerdo.
Impaciente, convulsa consagrando la profanación de la apetencia. Voracidad desmembrada arruinando la flema. Invitación a mancillar, continuar, obedecer, seguir siendo. Admisión, excomunión, copular nuestros cuerpos.
Idiota, huir, codiciar tu camino, darte la mano. Furiosa, masturbación irritante rociando las llagas de la mucosa, flotando. Destilar la cordura, lamentar el delirio. Amor, enséñame a llorar, cariño.



Caribou - Irene