Fue una noche densa, quizá algo turbia y confusa por las dos botellas de vino que habíamos consumido entre una nube de incienso y humo de tabaco. Existíamos aún, en ese microscópico colchón en una esquina de tu cuarto, insuficiente para tus centímetros de altura, limitado para mis torpes movimientos. Extenuados y rendidos. Nuestros cuerpos se hallaban inertes y estáticos cuando los primeros rayos del sol atravesaron la ventana, abierta de par en par. La persiana estuvo rota hasta comenzar la primavera, no fue por falta de tiempo, era tu desidia lo que te impedía arreglarla. Por suerte la tela vaporosa de las cortinas fue el filtro perfecto para tamizar la luz prematura.
Te despertaste cuando aún yo me dispersaba entre sueños y zozobras. Me gustaba dormirme de cara a la pared, mientras te daba la espalda, porque así tú buscabas el sitio perfecto en el hueco formado por nalgas y espinazo. Notaba, instintivamente, tu piel caliente pegada a la mía, la vehemencia lumínica de la filtración solar escurriendo y penetrando cada centímetro de epidermis. No sé en qué momento decidiste que sodomizarme mientras dormía, era el único tratamiento capaz de aliviar tu enderezamiento matinal y febril. Tal vez tu sexo advirtiese ya ese echar de menos, incluso antes de habernos despedido. Quizá fue la nostalgia pernoctada, ya sabes, esa velada carnal regada con el caldo pigmentado, el esparcimiento lúbrico.
Tus dedos trazaban un mapamundi etéreo sobre el pliego en el que se había convertido mi espalda. Podía intuir el inmenso precipicio entre hemisferio norte y hemisferio sur, nunca la superficie de la tierra me pareció tan sugestiva e intrigante. Exploraban los recodos descubiertos en la noche que ahora era resaca, todos mis ángulos reconocieron la sutileza de tus movimientos. Inconscientemente mi cuerpo se acoplaba al tráfico de las caricias fluidas, al antojo de la voluptuosidad acumulada en tan solo un par de horas. De manera automática enlazaste tu pierna entre las mías, separándolas con firmeza, facilitando así tu cometido, sin obstáculos o limitaciones. No tardé en reaccionar, quería girarme y pedirte que esperaras, decirte que aún no estaba preparada para un nuevo festín. Pero debiste reconocer la alarma en mi rostro, pues ahogaste mi súplica cubriendo mi boca con tus labios.
Ya no había holgura en aquel instigado espacio, adheridos vientre y pechos en la fría pared, ajustadas mis nalgas a la consistencia de tu miembro. Movimientos sincronizados cuando las punzadas y la molestia dieron paso al goce y la delectación. Tu polla se erguía sobre mi culo ansioso de ser profanado, mientras tus manos se apoyaban en la pared aprisionando mi cara y todo mi cuerpo. Las vibraciones se multiplicaron vertiginosamente, no tenía respuesta para satisfacer tanto placer apresurado. Y el estallido llegó cuando la exhalación luminosa era tan firme y evidente, como la certeza de haberme enamorado.
Diorama - Synthesize me
Viviría consumándote con parsimonia las horas de mis días.
Amaría más allá del juego, sin raciocinio, sin recelo o incertidumbres.
Me deleitaría con tu fulgor y tu materia, con tu esparcimiento y tu compañía.
Me relamería en soledad de tu sabor anquilosado en mi boca, degustando el fluido que me llenaría el alma.
Me pringaría de tus vísceras, respiraría tu sudor y todos los jugos de tu cuerpo. Para no saberme cero, para no permanecer vacía.
Alimentaría mis ansias de ficciones y empeños, pendencia y confianza.
Viajaría fugaz y eterna por tu condenada locura.
Me bebería el vino destilado por tu materia.
Inhalaría el aliento de tu naturaleza sabiéndote con ello cerca.
Devoraría tu fragilidad y te prestaría mi fortaleza.
Ocuparía todos los vacíos, saciaría todas tus carencias.
Velaría tus sueños disipando las pesadillas, besaría tus lágrimas, enterraría todos los monstruos.
Existiría por siempre para cuidar de ti.
Acaecería en un instante sólo por verte feliz.
Pero tal vez, quizá, lo que tú necesitas es esa chica romántica y delicada que sueña despierta mientras le hablas de literatura y trascendencia. Compartir con ella sueños, lectura y sonidos, porque la creación de ese pequeño universo, esa pompa donde sólo caben dos, es lo que te salva de todas las caídas que anidan en la inercia del tiempo. Tú necesitas una chica tierna que le guste caminar agarrada de tu brazo, colonizando esquinas, descubriendo nuevos pasajes sin importarle las amenazas de una cúpula gris, empapándose. Una chica sensual y refinada, confinando la pornografía. Sin delirios, grandes enigmas o caos existenciales acompañados de fútiles paranoias. Será una chica tranquila y sensible, capaz de hacerte estremecer sólo con una mirada. Ambicionas esa serenidad para mantenerte vivo, con deseo de coexistir al menos para comprobar que ella no sólo es una idealización más, fruto de tu ya encepada nostalgia. Haréis el amor sin apresuramiento, con parsimonia, porque querer es amar despacito. Mientras os reiréis de las nimiedades que presenta el futuro, sin hacer planes, peregrinando con lo puesto. Porque es cierto eso que dices, el futuro siempre nos alcanza.
Ahora sientes que poco importan las cosas, no hay sentido alguno en lo que haces, en lo que dices o sucede. Estás solo y por eso careces de ímpetu o confianza para empezar “algo” por muy vano que sea. Dices que la falta de voluntad ya forma parte de tu propia naturaleza, por eso necesitas querer a alguien o como dices tú, sentir que te quieren para poderte tú querer. No es patético, es conmovedor ¿sabes cuántas personas no logran asumir eso? yo misma he conocido a unas cuantas, al final de tanto desear querer se olvidaron de sentir estando al lado de la pareja.
Tener valor para abandonar a alguien no te hace menos o más cobarde, se aprende a valorar la compañía cuando dejas de verlo como una exigencia, como una necesidad.
Chromatics - I want your love
No había ningún refugio para mí y seguía imaginando que corríamos a la inversa, yuxtapuestos a la amenaza y aislados de la redención de nuestras propias palabras, a veces arriesgadas y en cambio, para mí, ineludibles. Inspeccioné los dominios trazados por el arquitecto perfecto, él dibujó los planos del embalaje simétrico que me enfundó y mi único entretenimiento fue tergiversar el mapa proyectado. Expuesta, me caía y rompía en mil pedazos. Me dividía entre turbaciones precedidas de alarmas y la gula de los anhelos sodomizados. Atenúas mi delirio desbocado y palpas todas mis conexiones, como si un alambre de púas, guiado por tu entereza, mesurara la fiera salvaje en un extremo, y en otro claudicara ante el punzón insinuante.
Me escapo entre estrías y acodalamientos, extermino los resortes de la envoltura, inversa ya por mi paranoia descontrolada, y persisto imperturbable al acontecimiento adverso. Acallada, procediendo con paso seguro y liviano. Dispongo a salvo mi cordura, sólo exaltada por tu llamada a las dos y media de la mañana.
Twilight Sleep - Run in reverse
Hay mañanas tibias que te despiertan de la paradoja y el absurdo, aún cuando te dejaste la desgana escondida en las arrugas que forman los surcos bajo tu almohada. No hay dolor de alma cuando la cura es el cumplimiento de todo límite, el alcance de ese fin que siempre justifica los medios. Interponemos dolor, infortunio y amenaza, pero toda fatalidad y perseverancia evidencia lo que al final nunca damos por perdido. Sólo la duda testifica que aún estamos vivos, únicamente la incertidumbre te diferencia entre superviviente y espíritu.
No hay fraude ni ablación que cercene tu anhelo del mío. Vencido desaliento y oscilación queda el convencimiento de compartir un futuro inmediato, recomposición de sueños destrozados. Perecer juntos tras la tormenta y la calma, sucumbir al acaso, el caprichoso hado de ¿algún tipo de Dios? más allá del dogma y la devoción.
Sueños mojados, empapados y húmedos. Sueños que callan temores nocturnos, el sobresalto en las tardes confusas enardecidas en fiebre. Cruzadas ganadas, derrotadas apropiadas. La confianza lograda cuando el silencio se apodera de la casa, la perspectiva encontrada cuando tus labios disiparon la apatía y desdicha en esta estancia.
Tu carne utópica, tu semblante, tu risa. Tu mirada y tu luz. No más sueños perdidos, no más pesadillas topadas. Sólo oportunidad, de ser, de estar, de seguir siendo. Probabilidad de vinculación, cumplimiento y desvanecimiento de agonía.
Ivan Ferreiro - Días azules
Sólo es un juego y sin embargo aún tiemblo cuando empiezo a ser consciente de los caprichos del azar. Puedo ver la oquedad en el fondo de la bolsa de papeletas, me las he llevado todas y la rifa es mi propia desgracia. Tú me has traído hasta aquí y yo quiero jugar arriesgando lento, aunque en realidad eres tú quien marca fase y espacio. Quiero aventurarme y descodificar engranajes, exponerme y averiguarte, a tu modo, con tus reglas y mis rarezas.
Espero que disfrutemos del viaje.
Desazón cuando los primeros rayos esclarecen esta sombría habitación. Apenas sientes el fulgor resbalar materia abajo, acrecienta la brecha en la que mil cuchillas segaron tu piel. El antiséptico imprevisto es la causa de todos los males, pero también es la incitación, el eretismo que reaviva cada órgano de tu cuerpo. No hay antítesis térmica sino alma desnuda, alma carente de hato que abrigue un corazón helado.
Observo tras la ventana mi reflejo en un lado del cristal. Hay silencio, miedo, cobardía y resignación. Pero también puedo captar esparcimiento, anhelo y expectación. Se respira angustia y dicha a partes iguales. Contrastes que convergen en el amargo – deleitoso – sobrevenir.
No entonamos sentencias por agnósticos de pensamientos aunque creyentes de almas. Místicos de ti y de mí, de un amor incondicional cuando se trata de dos iguales. Piadosos cuando el desastre avecine en las esquinas de la vida, indestruibles cuando seamos testigos de toda aniquilación.
Muertos o vivos. Hay muerte cuando se está medio enterrado en vida. Y ahora sólo sé que mi boca es tuya, que tu alegría es mía. Sólo sé que quiero vivir en ti, tú conmigo. Fusionados, avanzando. Regocijados en los sonidos, en nuestro particular celuloide. Contemplando y apreciando que no hay mas sueño que el encontrado, que no hay más quimera que la construida siguiendo nuestros propios pasos.
Y después, cuando creas que no hay más, siempre habrá un mundo mejor. Sin ruidos, sin llantos, sin desesperación. Sólo quietud, solos tú y yo.
Love of lesbian - Universos infinitos