jueves, 28 de junio de 2012

Mi vida en 3:45






Bienvenido a los procesos internos de mi mente,
tan oscuros y asquerosos que no puedo disfrazarlos,
en noches como esta me asusto
de la oscuridad que hay en mi corazón,
huracán.

Hurricane - MS MR




Te avisé
Sabía que llegaría hasta aquí
Sabía que volvería a pasar
Pasó
Está pasando
Y tú dijiste que creías en mí



Te pienso
Me comporté como yo era
Así, como yo soy
Sabía que huirías
Sabía que no me ibas a comprender
Y tú dijiste que te asusté a conciencia


Te anhelo
Fui yo quien desató la tormenta
Azoté las nubes, revolví la tierra
Sabía que apuntaba al suicidio
Sabía que correría a por ti
Y tú dijiste que no me aceptabas como era


Te odio
Por sacar lo malo de mí
No entiendes que no puedo ser de otra manera
Sabías que era frágil
Sabías que me diluyo en tristeza
Y tú dices que ya no más, que me aleje de ti


Te amo
Más, con resignación al punto y final
Sabía que habría un vacío
Sabía que no se podría llenar
Debí tener los ojos abiertos
Más cuando dices que jamás voy a encajar


domingo, 24 de junio de 2012

Crush Dummies en el aeropuerto








Amanece en la autovía que inaugura el verano, cien kilómetros hora sobre la superficie asfaltada por la que, suavemente, se deslizan las ruedas del artificio autómata. Alquitrán, carburante y Jean Michel Jarre en el viernes kilométrico. Él conduce aferrado al volante con tensión, la rubia de pelo rosa deja caer la frente sobre el cristal de la ventanilla de atrás, siempre a la izquierda, se duerme ajustando su blanco y carnoso cuerpo en el mullido asiento. Otra, descifrando el intrincado de líneas y números en el mapa electrónico de color chillón, pies desnudos sobre el salpicadero respirando combustible, arañando horas al sueño. Estación de servicio, café bajo el cielo apizarrado en la terraza pintada de alba, oliendo a crepúsculo, depurada madrugada. La sensación de proximidad se hace trenzas en el estomago, cuando las primeras señales alertan de la afluencia de individuos; moradas, calles, farolas, vida. Es un gusano masticando las tripas, son larvas escupiendo la asfixia que había dentro, corazón atropellado ante la solidez de compartir un aire concreto, el mismo cielo.  


Sol que se expande en la bifurcación con parada en el peaje de una autopista desierta. Desolación, diámetro en el ojal, viento que mece el pelo, soplo que resbala en la piel, mirada oxigenada queriendo y no pudiendo ver. Un espectro llamado ciudad, cúpula sombría y deslucida techando los titanes de cemento, metal y cristal. No hay hostilidad sin desafecto, impaciencia, irritación, desaliento. Aeropuerto, existencia o peregrinación, olor a queroseno. Hay una fugacidad flotando en el ambiente, la rubia de pelo rosa se esfuerza en pronunciar un acento, una declamación ahogada en el beso de despedida pero con retorno. Y sin embargo, alrededor concurren otros besos de recibimiento, abrazos de acogida y un caos que a ratos lo envuelve todo en un dudoso silencio. Estaban él y ella -quebrándose despacio-,  estábamos tú y yo agotando kilómetros –distancia interpuesta-, también ellos –espectadores- y nosotros -los dolientes, difuntos y nacidos-. Estábamos todos viendo los pájaros de metal volar muy alto, cruzar la bóveda celeste como serpientes en zigzag.


Sur en el ciclo de la esfera que marca y mide el tiempo. Lividece y deplora la  carretera, arterias que se ciñen entre las faldas de las montañas, que serpentean las irradiaciones que se escarchan antes de encontrar el yermo que repiquetea. Otra pausa en el cabalgamiento de la vida, viajes fugaces, destinos y despedidas. Limón licuado en burbujas de gas, espesando el hielo que liquida el surco vehemente. Silencio. No hay espacio ni holgura donde quepan los perdones, las invitaciones, los pensamientos que son libres y se enredan alborotando lo de dentro. Languidece la tarde que se desliza entre sombras salpicadas de ocaso transformadas en algodones de feria. Sirenas que contaminan el eco de Twilight Sleep, luces intermitentes que se estrellan contra el cristal. El pavimento se tiñe de pompas de sangre y masa coagulada, un alma que se cuela por el agujero del vertedero llamado vida, un corazón –literalmente- se desparrama por el sumidero. Otra vez el horizonte, huidizo atisbo al cuentakilómetros que marca cero.




Just Jack - Embers

miércoles, 20 de junio de 2012

Alineación perfecta (sincronizada)






Seremos la composición de todos los sonidos inalterables
Seremos la alineación de un Universo infinito en su existencia
Seremos todas las luces del día, todos los espacios que aún esperan ser llenados
Seremos los imposibles que se cumplen inundándonos de realidad
También seremos la lógica desglosada del absurdo
Seremos electricidad en la fluidez del orgasmo
La lubricidad de los gemidos proyectados por todos los afectos
Seremos principio y fin
Seremos, juntos, todo lo que queramos y siempre deseamos ser


Sigur Rós - Ekki Múkk

domingo, 17 de junio de 2012

La noche nos confunde








Un irlandés le dice a una inglesa:


 “…I met her yesterday and she really liked, but she didn´t want to give me the phone number”




la inglesa le dice a un italiano:


“él confundido, ella loca y no gusta tu amigo. Mi amigo gusta tu amiga,  y ella perdió su teléfono. Fuck her!”




el italiano le dice a una española:


“ Cazzo! la ragazza loca enamorada de mi amico. Amico gusta tu amiga, él follar por teléfono con amiga”.




la española a otra española:


“tía, que el irlandés quiere follar contigo”




… y yo sin enterarme de nada. 




viernes, 15 de junio de 2012

Génesis






se alzará como lo único verdadero que jamás existió
será nuestro engendro, sólo nosotros lo podemos concebir y penetrar
atravesaremos los aislamientos admirando la explosión concluyente
y nos consagraremos, porque sólo nuestra materia, solo ella
sería capaz de salvar la destrucción final
aunque sea la fusión de nuestra propia naturaleza el origen.
Génesis y consumación.




Fall of envy - Smoking gun

martes, 12 de junio de 2012

El lado oscuro de las cosas







Me dices que mis paranoias son tan absurdas que debería visitar a ese psicólogo con el que el chico decadente suele desahogarse. Y yo te respondo que no deliro con conejitos inoportunos e indiscretos, que si hubiese alguna patología en el proceso de mi desarrollo afectivo sería, de cualquier modo, mi problema. En ese caso ¿dónde está el problema?, que siendo mis alucinaciones tan ilógicas e irracionales se puede vivir perfectamente con ellas, pues no creo que alteren pensamientos ajenos. Adáptate tú, jodido chiflado, que se adapten los demás, dejadme a mí con mis fantasías, con mi cordura o mi incongruencia. Pero insistes, te gusta diseccionarme como a una rata de laboratorio, porque en el fondo tienes esa vocación frustrada que nunca llegaste a desempeñar. También pasa que quieres estar por encima de todo; y es que te hiciste Poeta en lugar de estudiar psicología, te prometo que jamás entendí el motivo. “Hay que dominar la naturaleza, los entresijos de las mentes, de ese modo conseguirás subyugar los versos de una composición perfecta” me dices. Vale, quieres jugar, husmear en mi raciocinio porque también pasa que estás fascinado con ese psiquiatra cuya mujer sufre superfecundación heteropaternal. Y ahora estás interpretando ese papel, ahora te sientas en el borde de mi cama de madrugada, me haces preguntas eclipsadas sobre un yo paradójico y a veces me quedo sin respuesta. Bah, tampoco me dejas tiempo para pensar y responder, el trato es contestar de manera automática. Cuando acabas con la batería de interrogantes imponentes y desestimables, redactas en una ficha un perfil inútil y retractable. 










Irene.
31 años.
1,60 de altura.
45 kilos de peso.
Enajenación, alteración de la razón y el afecto. Distorsión de la realidad.
Tratamiento: psicoterapia.


Me llamo Irene y no estoy loca.  Participo en este ejercicio de manera voluntaria, para dejar constancia de mi sano juicio y, también, para dejar en ridículo a mi amigo que cree que sí estoy loca. Me ha pedido que redacte los problemas en los que más suelo pensar, dudas, quiere conocer mis miedos, qué cosas me inquietan y qué es para mí la realidad.

Yo nunca he sido una persona de pensar mucho, siempre me he movido por impulsos y nunca he tenido dudas existenciales. Bueno, tal vez, cuando estudié filosofía pero aquello duró lo que un par de cursos. Tampoco quiero decir que una persona impulsiva no sea también una persona racional o con esa capacidad de cuestionarse dudas metafísicas, pero ese no es mi caso. Las dudas que siempre me han asaltado a mí son más del tipo ¿por qué hay eco en el baño cuando quito las toallas y la cortina de la ducha? ¿por qué hay dos rebanadas de pan de molde en el paquete que nadie nunca se come? ¿hay alguna función más que la de proteger?. Sí, ya sé que la respuesta debería de sobra conocerla, pues hasta los niños de doce años la sabrían responder. Pero ahí están las irresoluciones que a mí me hacen discurrir.

Mis miedos son totalmente comprensibles y habituales; la incomprensión, el rechazo, dolor -no físico- eso que llaman dolor del alma. No hacía falta analizarme para llegar a la conclusión de que el miedo es lo que me conduce a la inseguridad y a la debilidad, pero que esto no se puede tratar como una psicopatía. Luego existen otros miedos que son temores, pequeñas alarmas que me paralizan durante una milésima de segundo. Esto ocurre, por ejemplo, a primeros de junio de cada año. Extrañamente me pica una araña y una asquerosa erupción se espurrea por todo mi cuerpo. Bueno, de ahí deriva otra pregunta de esas en las que no hallo respuesta: ¿por qué me pica justo en esa fecha?. Como si no existiesen las arañas el resto del año. También le tengo respeto (aprensión) a los microondas, y es que cada vez que toco uno sufro una descarga de corriente eléctrica. Al principio pensaba que era la casa, tal vez por lo de la toma de tierra, pero es que me ha ocurrido en todas las casas por las que he pasado. Por lo tanto me mantengo alejada de ellos.

La realidad… es esto, que tú y yo estamos aquí en este instante. Es la existencia de algo. Realidad es que no puedo tener cactus en casa porque se mueren, me los cargo a todos. Realidad es que se acabe el gas de la botella de butano mientras me estoy duchando. Desarmar un reloj con alarma y cuando creo haberlo arreglado me sobran o me faltan piezas. Comerme los helados sobre un plato porque siempre, SIEMPRE, se me cae la bola. No, no lo llames manías, no lo son. No es que sea yo muy maniática, sólo un poco estricta en la higiene de la casa y en la personal. Mis excentricidades son más del tipo apuntar cosas, por ejemplo números de teléfono, en los papeles de los caramelos. Empezar a leer un libro en los capítulos dos y tres, alargar el final durante meses. Estornudar con los ojos cerrados y abrir la boca cuando me pinto los ojos. Buscar mi nombre en una sopa de letras o hacer agujeros todos los años a unos zapatos.




Esto no se puede llamar Trastorno Bipolar, con todos mis respetos a los enfermos mentales y sus familiares.





Repo! The Genetic Opera - Chase the morning

sábado, 9 de junio de 2012

Núcleo umbilical





Decía que salió de mi ombligo y que si respiraba muy fuerte se hacía añicos. Me pidió que le diera la mano y que fuese yo válvula e inhalación, de ese modo evitaría la caída. Que respirara por él, pero es que a mí ya no me quedaba ni una sola bocanada de aire en todo el cuerpo. No me fui muy lejos, tampoco quería verlo hundirse o evaporarse, pero ¿qué podía hacer yo? nada más que abrirle la boca, empujar la lengua y apretar los labios mientras hendía en el humedecimiento de la caverna. Prestarle un pequeño soplo aunque también decía él que era un desaforado donativo, pues ese oxígeno no era retornable, ya no volvía a su origen. Allí se enredaron los alientos, nos quedamos vacíos los dos. Y nos equivocamos los dos, pero yo sigo aquí. Ahora y contigo. Renovada, dispuesta a empezar de nuevo.