Me dices que mis paranoias son tan absurdas que debería visitar a ese psicólogo con el que el chico decadente suele desahogarse. Y yo te respondo que no deliro con conejitos inoportunos e indiscretos, que si hubiese alguna patología en el proceso de mi desarrollo afectivo sería, de cualquier modo, mi problema. En ese caso ¿dónde está el problema?, que siendo mis alucinaciones tan ilógicas e irracionales se puede vivir perfectamente con ellas, pues no creo que alteren pensamientos ajenos. Adáptate tú, jodido chiflado, que se adapten los demás, dejadme a mí con mis fantasías, con mi cordura o mi incongruencia. Pero insistes, te gusta diseccionarme como a una rata de laboratorio, porque en el fondo tienes esa vocación frustrada que nunca llegaste a desempeñar. También pasa que quieres estar por encima de todo; y es que te hiciste Poeta en lugar de estudiar psicología, te prometo que jamás entendí el motivo. “Hay que dominar la naturaleza, los entresijos de las mentes, de ese modo conseguirás subyugar los versos de una composición perfecta” me dices. Vale, quieres jugar, husmear en mi raciocinio porque también pasa que estás fascinado con ese psiquiatra cuya mujer sufre superfecundación heteropaternal. Y ahora estás interpretando ese papel, ahora te sientas en el borde de mi cama de madrugada, me haces preguntas eclipsadas sobre un yo paradójico y a veces me quedo sin respuesta. Bah, tampoco me dejas tiempo para pensar y responder, el trato es contestar de manera automática. Cuando acabas con la batería de interrogantes imponentes y desestimables, redactas en una ficha un perfil inútil y retractable.
Irene.
31 años.
1,60 de altura.
45 kilos de peso.
Enajenación, alteración de la razón y el afecto. Distorsión de la realidad.
Tratamiento: psicoterapia.
Me llamo Irene y no estoy loca. Participo en este ejercicio de manera voluntaria, para dejar constancia de mi sano juicio y, también, para dejar en ridículo a mi amigo que cree que sí estoy loca. Me ha pedido que redacte los problemas en los que más suelo pensar, dudas, quiere conocer mis miedos, qué cosas me inquietan y qué es para mí la realidad.
Yo nunca he sido una persona de pensar mucho, siempre me he movido por impulsos y nunca he tenido dudas existenciales. Bueno, tal vez, cuando estudié filosofía pero aquello duró lo que un par de cursos. Tampoco quiero decir que una persona impulsiva no sea también una persona racional o con esa capacidad de cuestionarse dudas metafísicas, pero ese no es mi caso. Las dudas que siempre me han asaltado a mí son más del tipo ¿por qué hay eco en el baño cuando quito las toallas y la cortina de la ducha? ¿por qué hay dos rebanadas de pan de molde en el paquete que nadie nunca se come? ¿hay alguna función más que la de proteger?. Sí, ya sé que la respuesta debería de sobra conocerla, pues hasta los niños de doce años la sabrían responder. Pero ahí están las irresoluciones que a mí me hacen discurrir.
Mis miedos son totalmente comprensibles y habituales; la incomprensión, el rechazo, dolor -no físico- eso que llaman dolor del alma. No hacía falta analizarme para llegar a la conclusión de que el miedo es lo que me conduce a la inseguridad y a la debilidad, pero que esto no se puede tratar como una psicopatía. Luego existen otros miedos que son temores, pequeñas alarmas que me paralizan durante una milésima de segundo. Esto ocurre, por ejemplo, a primeros de junio de cada año. Extrañamente me pica una araña y una asquerosa erupción se espurrea por todo mi cuerpo. Bueno, de ahí deriva otra pregunta de esas en las que no hallo respuesta: ¿por qué me pica justo en esa fecha?. Como si no existiesen las arañas el resto del año. También le tengo respeto (aprensión) a los microondas, y es que cada vez que toco uno sufro una descarga de corriente eléctrica. Al principio pensaba que era la casa, tal vez por lo de la toma de tierra, pero es que me ha ocurrido en todas las casas por las que he pasado. Por lo tanto me mantengo alejada de ellos.
La realidad… es esto, que tú y yo estamos aquí en este instante. Es la existencia de algo. Realidad es que no puedo tener cactus en casa porque se mueren, me los cargo a todos. Realidad es que se acabe el gas de la botella de butano mientras me estoy duchando. Desarmar un reloj con alarma y cuando creo haberlo arreglado me sobran o me faltan piezas. Comerme los helados sobre un plato porque siempre, SIEMPRE, se me cae la bola. No, no lo llames manías, no lo son. No es que sea yo muy maniática, sólo un poco estricta en la higiene de la casa y en la personal. Mis excentricidades son más del tipo apuntar cosas, por ejemplo números de teléfono, en los papeles de los caramelos. Empezar a leer un libro en los capítulos dos y tres, alargar el final durante meses. Estornudar con los ojos cerrados y abrir la boca cuando me pinto los ojos. Buscar mi nombre en una sopa de letras o hacer agujeros todos los años a unos zapatos.
Esto no se puede llamar Trastorno Bipolar, con todos mis respetos a los enfermos mentales y sus familiares.
Repo! The Genetic Opera - Chase the morning


Así contado pareces normal y todo. No hagas caso al chico decadente ese, parece que le gusta taladrar las mentes. Un juego y ya está.
ResponderEliminarClaro que también puedes hacerte la loca, es divertido.
:)
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ResponderEliminarTe a faltado lo de tu pequeña alopecia jajajjaa, es broma es broma xD
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EliminarOh no por dios xD jajaja maldita moralista obsesionada con Magritte! xD
EliminarNo tentéis al Diablo :-)
EliminarJaja, esto se puede llamar más bien genialidad xD
ResponderEliminar(me ha fascinado lo de las descargas con el microondas. Yo lo que hago es alejarme de ellos cuando están en funcionamiento, terror atávico sin fundamento físico, pero nunca me han dado calambre, cosa que sí ha hecho, por ejemplo, el tendedero y cualquier cosa metálica que habite el piso. Siempre estoy cargado hasta las cejas de estática, pero el puto microondas manso como un gatito).
Si yo te contara mis manías,... Eres genial. Tu entrada es genial. A mi los microondas no me dan descargas, pero alguna gente sí, la estática, que la llevo por las nubes, y cuando me cruzo con alguienigual saltan chispas.
ResponderEliminarNo cambies, no te adaptes. Al final uno de tanto adaptarse se acaba rompiendo.
Besos de exiliada.
Mis manías son culinarias y políticas. JAJAJA
ResponderEliminarOdio el tabaco.
Odio la mala música de mierda.
Yo el problema de las descargas lo tengo con el secador de pelo xD
Muy buena entrada! Un abrazo y recuerda que ser como eres te hace única.
Yo, como Advenedizo, siempre cargada de estática...Y a todas las cosas les hago cientos de preguntas...pero a esos que preguntan a otros...¡paso¡
ResponderEliminarP-D. Irene, cada día te comprendo un poquito más.
Besos.
Me ha gustado eso de que el miedo conduce a la inseguridad y a la debilidad, todos tenemos miedo, sobre todo a algo, a los sentimientos y ¿sabéis por que? Porque es lo que realmente nos hace débiles o fuertes, dependiendo del sentimiento.
ResponderEliminarHace algún tiempo tuve muchas inseguridades, ahora a mis 15 años, me siento muy segura de mi misma, no le tengo miedo a nada, ni siquiera a la muerte, quizás si un poco al amor, pero sé que no me causara dolor, porque no dejare que lo haga.
Manías tengo muchas, pero ¿quien no?
Todos tenemos nuestros miedos, peculiaridades, inseguridades...
ResponderEliminarLos relamente "locos" son los que quieren diseccionarte, analizarte, controlarte y no se hacen preguntas absurdas. Precisamente, de todas mis amistades, la que considero más "peligrosa y demente" es mi amiga la psicóloga.
Yo también le temo a los microondas y me pregunto dónde se meterán las moscas en invierno.
Petons!
Pd: me parece que soy de las pocas personas que se comen esas dos rebanadas del pan de molde o.O
No sé si sos normal. Quién puede presumir de serlo? En todo caso, si vivís inmersa en alucinaciones y fantasías, es mejor que lo explotes, con esa forma tan sutil que tenés de escribir, y que hagas caso omiso a chico decadente...Un abrazo.
ResponderEliminarComo dice Darío, ¿quién es normal? ¿qué es la normalidad? Pero vamos, más allá de esas dudas terminológicas yo te veo como una rosa psicológicamente hablando, así que él diga lo que le dé la gana, quizás el trastorno bipolar es suyo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ina, si es que yo siempre me he visto normal, por eso me extrañaba tanto que los demás me condenaran a la rara del grupo. Tendrías que ver el grupo… Tienes razón, un juego divertido, nada más. Uhm, hacerme la loca me vendría muy bien en estos momentos ;-)
ResponderEliminarChico de la mezcolanza, ya sabes, una se plantea escribir sobre esas ideas ficticias que deambulan en el pensamiento, y acaba escribiendo sobre ciclones y divagaciones, mezclando ficción y realidad. Es cierto, parece que con la edad se van acentuando esas manías o peculiaridades. Oxigenarlas es un buen método para verlo desde fuera, para tratar de poner remedio. Pero al final, como bien dices tú, tienen que aceptarme tal y como soy porque tanto me he adaptado yo a los demás que acabé perdiendo el norte. ¿Mejor persona? No se quién decide aquí lo que es ser mejor o peor persona.
Las alucinaciones provocan un poco de todo, últimamente mucha risa, y si le añadimos un extra provoca una lubricación bastante curiosa ;-) A mí también me gusta tu resumen, pero eso de electroshocks… mmm no sabía yo de esa vena masoca tuya. Feliz mitad de semana!
Advenedizo, también disparate transitorio en una tarde-noche de 30 grados, también la uva tempranillo de un Mibal de 2008; un Ribera que seguro que te encantaría.
Así que un chico estático… ya te digo, no se me ocurre acercarme al microondas ni cuando está desenchufado. También me suele ocurrir con el coche de mi hermano, es abrir la puerta y ¡zass! correntazo.
Nuria, es que eres una chica con chispa y especial, de ahí que salte lo que salta :P Tienes mucha razón en eso de que tanto cambio nos acaba jodiendo, pues eso, que va siendo hora de que se adapten los otros. Jajaja qué graciosa, exiliada dice… ¡vuelve! pero aprobada. Muchos besos.
i*- interesante lo de las manías culinarias, alguna de esas tengo yo también, políticas todas!!. Yo también odiaba el tabaco, de manera casi paranoica, hasta que acabé viviendo con uno que se fumaba dos paquetes al día. Lo que una hace por amor… me gusta mucho “ser como eres te hace única” muy cierto. Besos!
Marián, me gusta la gente curiosa, no la entrometida, la que se hace preguntas continuamente buscando respuestas aquí y allá, pero sin obsesiones, porque desea indagar más allá de lo que hay en sus propias narices. ¡Me encanta sentirme comprendida! Besos.
Mayka, para tener esa edad tienes la cabeza muy bien amueblada, mejor que yo, te diría. Me alegro que sientas esa seguridad, que no le tengas miedo a nada, yo con 15 años ni siquiera reparaba en todo esto que escribo ahora. Pero ya sabes, vamos creciendo y el interior también se va desarrollando con nosotros.
hiro, como diría un amigo “hay un poso ahí…” refiriéndose al coco de un psicólogo. A mí es que me ponen nerviosa, a saber que es la locura para cada cual, creo que ellos también deberían hacer terapia, al menos algunos de ellos. Ja, así que tú te comes esas rebanadas ¿cómo puedes hacer algo así? Jajajaja Besos!
Darío, gracias. Puede que dentro de todo ese mundo de alucinaciones, o poco cordura, esté disfrutando más que otra gente con una vida perfectamente ordenada. Un abrazo.
Amanecer, no sabría decir que es la normalidad exactamente y me encanta que tú también dudes. Y también me encanta que me veas como una rosa :-) Un abrazo.
jajaja IRENE, que sepas que me mandó NURIA tu casa y se lo agradezco infinito, si tú estás loca, ya somos dos o dos mil corriendo por el mundo...¡¡qué digo dos mil!! ¡¡dos mil millones!!:-)
ResponderEliminarAdemás de muy valiente esta entrada tuya, me ha parecido más que inteligente, ingeniosa y así un ¡¡zaaasss!! en toda la boca a ese amigo tuyo ¿imaginario? mejor así... porque si existe, me temo que lo de imbécil le queda más que pequeño.
Y mira, aunque sea un terrible atrevimiento por mi parte ( yo también soy de impulsos, espero que sepas disculparme por favor) amén de indiscreción, estupidez e inconsciencia ( también voy bien servida de eso) a parte de por mil motivos, siendo como es la primera vez que te leo y te escribo, a mi me parece que M y tú, hacéis una estupendísima pareja... ¿¿se puede saber qué narices hacéis que no estáis juntos?? :-)
Un beso grande IRENE, no te conozco de nada, pero mira, como si esto lo hubiera escrito yo misma y hablara conmigo misma, hasta en lo del microhondas somos iguales, creí que era la única que llevaba corriente alterna dentro jajaja le pones 5 kg más a tu peso, 5 cm más a tu altura, menos neuronas y mucho pelo en la cabeza y sales yo:-)
Un placer de verdad, de loca a loca, disfruta mucho de tu día;-)
María, que sepas que no me ha molestado en absoluto tu comentario, me ha parecido muy simpático y hasta me reído y todo. Es un placer encontrarme con otra loca, alguien que entienda mis interpretaciones y no me juzgue por ello.
EliminarUn amigo imaginario que a veces es más real de lo que a mí me gustaría, o un amigo real que en ocasiones se presenta como imaginario. Cuando se pasa en esa pose suya de sabelotodo le doy un castañazo y se mantiene a raya.
Me agrada la gente impulsiva, aunque muchas veces podamos meter la pata también se nos puede perdonar, si la cosa no es muy grave, claro. ¿M y yo? jajajaja aparte de que a M le gustan las chicas de pechos generosos y las conejitas con carácter, él está en Madrid y yo completamente al sur.
Gracias por llegar aquí, a Nuria por enviarte, gracias por tu comentario tan amable. Un placer leerte ;-) un beso y ¡vuelve cuando quieras!
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EliminarSeguro que ligas más que nadie y te lo tienes ahí callado. Noto cierta ironía en el tono de tu comentario “No es por ti, es por mí” ya, ya :P
Eliminar¡Pero si tú decías que adorabas los pechos grandes! mejor ahorra para hacer un viaje, la conejita se puede pinchar y al final ni viaje, ni mujer, ni coneja :-)
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EliminarTe pones más… a ver si es que abrumaste a la chica con esas conversaciones tuyas tan intensas e interesantes sobre música, cine, filosofía y literatura, ya sabes “la vida, la vida”. Seguramente será una chica de mundo, no se asustaría del tamaño de tu soldado. Las chicas nunca ponen excusas para estar con alguien, los tíos sí: que si te prefiero como amiga, que si tú mereces algo mejor, :P
ResponderEliminarPues si duda será un post curioso y algo extravagante, como todo tú, por mucho que digas que eres sencillo, que quieres algo sencillo.
No hago invitaciones en público, sólo era una recomendación. Si vinieras a mi casa te tocaría compartir cama con alguien, y son todas de 80 excepto la de mi madre, que duerme con mi abuela.
Mira, ya tenemos algo en común. Yo también perdí la esperanza en el género masculino, por una vez sacaré partido de mi soltería, eso sí, nada de repuestos plastificados, artilugios de plástico los prescindibles.
A los suyos.
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EliminarEstá bien, esto se estaba convirtiendo en algo demasiado público. Te responderé en otro momento, en privado claro, nos estamos extendiendo mucho y esto se convertirá en algo así como un post. Y ahora me voy al mercado, a comer lacón, vino y queso ;-) no te duermasssss!
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