domingo, 6 de mayo de 2012

Besar y callar







La tarde del domingo sólo me apetecía quedarme en casa viendo películas o leyendo los libros heredados, escuchar a ratos la lluvia apaciguada chocando con el cristal de la ventana y dejarme empujar por el letargo después de un agitado sábado. Pero Cordelia me llamó por teléfono, insistió tanto en quedar que no pude decirle que no. Habían pasado pocas horas desde que nos despidiéramos, junto a otras amigas, en el portal de mi casa. No entendía la urgencia pero admito que la intriga ganaba frente a la monotonía dominical en el sofá. 


Cuando asomé por la cafetería donde habíamos quedado pude vislumbrarla a través del empañado ventanal; su larga cabellera de terciopelo negro y anaranjado es inconfundible. También lo es su forma de vestir, tan despreocupada como optimista e infantil. Pide por mí mientras arrastra la silla de enfrente para alzar sus piernas sobre ella, el gesto me incomoda. En realidad es lo que me molesta de ella, no es que vea el gesto como algo de mala educación -la buena educación no siempre está en los modales- es que aprecié en ese momento una desgana y una chulería que me irritaba. Por otro lado nuestra reciente relación carece de confianza. Coincidimos en el curso de inglés del año pasado, empezamos a quedar algunas tardes o incluso salimos a cenar y a tomar unas copas. Aunque ella es una chica bastante extrovertida que va contando sus problemas, yo soy más reservada y siempre mantuve las distancias.


Comenzó a divagar sobre frivolidades, recapitulamos la jornada anterior en una ciudad bañada por el sol, aludimos alguna que otra anécdota sin concretar demasiado y me cuenta que ya pudo olvidar a Jimena, su ex, que ya no llora por las noches y no se siente un asco de persona. Hasta que consiguió encontrar el preciso instante en el que contarme el motivo de haberme citado allí. Me dice que cree estar enamorada de otra chica, tiene una relación de amistad con ella, y aunque esta chica es heterosexual a ella le parece que siente cierta curiosidad por el género femenino. Sinceramente, no me considero buena dando consejos y mucho menos cuando siento que el vínculo con esa persona no es nada especial. Se lo explico pero ella no quiere entender, lo único que pretendo es que vea que puede peligrar la amistad con esa chica si ésta la rechaza, pero también puede que se vea correspondida, aunque sólo sea por simple curiosidad.




Se va la tarde




Descienden las últimas líneas de luz sobre la colina, el aguacero es una cortina difusa tras la luna del coche de Cordelia. Estamos en la cima de la montaña, en un precipicio fortuito y al borde de una carretera demasiado disimulada. Apenas se distingue la penumbra de la ciudad y yo me asfixio entre los seis cristales rebozados en vaho, confusión y humedad. Su mano es imperturbable y delicada cuando roza la mía apoyada en la palanca de cambio. Mi pulso es ligero y atormentado cuando siento su aliento cercano. Hay caducidad en la circulación de extremidades, en las miradas sofocadas y en la nulidad de palabras. Ya no tengo tiempo para pensar cuando sus labios abren mi boca pequeña, hambrienta -no se si de sed-, desconcertada. No respiro, no pestañeo. Tampoco se si me fundo o me revuelvo, hay cierta ambigüedad revoloteando en el reducido espacio. La vehemencia con la que su lengua se ata a la mía es nimia a la sensación de ser violada por una chica en su empapado Peugeot... 




11 comentarios:

  1. La educación es fundamental, las maneras y saber cruzar las piernas por supuesto.... la historia es bonita, la lucha entre lo que debería ser y lo uqe es, entre el pecado y el placer, entre la cordura y la dulce locura....... me gusta, besos

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  2. Pues me siento como la chica que describes, bastante extrovertida. Los juegos eróticos nunca vienen mal a no ser que hagan daño emocional a alguien. Un beso!

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  3. Juan Antonio, gracias. Otro beso para ti.

    Nuria, a mi me encanta tu humor negro ;-) Gracias por pasarte por aquí.

    Hund Dido, la educación es lo que te define como persona, eso me enseñaron a mí, aunque a veces...
    La historia es indefinible, como yo la mayoría de las veces. Me gusta que te guste. Besos.

    i*-, estoy de acuerdo, los juegos eróticos son pequeños alicientes, sin lastimar a nadie, claro. Lo malo es cuando dejan de ser un juego para converirse en una enoooorme confusión. Besos!

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  4. Muy excitante Irene, lo he leído varias veces en varios días... voy lenta y me gusta recrearme porque sabes... atrapa esta especie de alegato entre el bien y el mal, y a mi me encanta, porque me gusta todo lo que se siente desde la entraña, todo lo que te revuelve por dentro. Y qué difícil es...

    Besos

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    1. calmA, me gusta que te hayas quedado así... leyendo con calma. Ha sido algo bastante intenso, escrito con mucho cuidado. Aún estoy frágil... un beso enorme.

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  5. Besar, callar y desbarrar. Aquí está la trilogía del desencanto, o de la plenitud, que nunca se sabe.

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    1. Advenedizo, de la plenitud y lo inexplicable, de lo intenso y sincero. Y todo lo que falta, aún queda por llegar.

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  6. La mezcla entre curiosidad y confusión puede llegar a ser irresistible.
    Me ha gustado mucho el post. Muy bien escrito!

    Besos

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    1. hiro, muchas gracias! una nunca sabe como tratar ciertos temas... por cierto, estoy encantada de volver a tenerte aquí. Besos.

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