jueves, 23 de agosto de 2012

¿Y al final qué queda?






El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar.

Carl Gustav Jung



Le das a la vida toda la importancia que tiene. Empiezas a caminar despacio cuando te sueltan las manos, ves todo demasiado alto para alcanzar, grande para abarcar, pero también ves una línea perfecta trazada a la altura de tus ojos; justo ahí donde llega tu mano, también estirando los dedos. Cuando crees controlar el equilibrio caes amortiguando el golpe con el peso de tu propio cuerpo. Y te levantas estúpidamente mirando en todas las direcciones, avergonzada por perder el control y ni siquiera haberlo olido. Te enfadas y decides empezar de cero, pero el cero nunca implicó el principio del comienzo, pues en cada paso las magulladuras te alertan de la caída. Sopesas, templas en el camino, barres obstáculos y te agarras a todo lo que te sustenta. ¿Por qué te vuelves a desplomar?. Y vas aprendiendo y aprendiendo mientras alguien te pone la zancadilla, y siempre te desmoronas y te vuelves a levantar cada vez menos fuerte, porque pasa el tiempo y te vas debilitando y flaquean extremidades, tiemblan y se desplazan los músculos que ya no los sientes ni siquiera tuyos. Te obcecas, te pones las orejitas de burro y tiras hacia delante con tus pasos, tus trucos y aprendizajes, tan centrada en ti y tus caídas que ni siquiera te das cuenta de lo que sucede alrededor, como si lo tuyo siempre fuese más importante que el resto. Un día te levantas y te das cuenta que hay objetos a los que ya alcanzas, que hay distancias posibles y un suelo mucho más firme del que antes pisabas. También te das cuenta que hay cosas que ya no están, te das la vuelta y la persona que seguía ahí, detrás de ti, tampoco está. Y tocas cosas que ahora son distintas y feas, desconocidas de las que no quieres ver, oír, tocar, oler y aprender. Y porque sí, por sus santos cojones que tienen que estar ahí mientras otras personas ya no están, porque es ley de vida. Y tú no quieres, tú lo único que quieres es aprender a caminar de nuevo.

Para Y.



Franz Liszt - Consolation No. 3 in D Flat Major



13 comentarios:

  1. Perdona x que invadido tu espacio que antes era mio. Es de los dos. Deberias dejar que te ayudase la gente que te conoce de verdad y no la de internet.

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  2. Bueno, yo... no sé si centrarme en tus palabras o en las de Jung, porque al contrario de lo que parece querer decir esta cita suya...él no concebía la muerte como la tragedia del fin. Al contrario, concebía la muerte como una aventura que comienza tras la vida que debemos abordar con normalidad, no hay fin IRENE, hay principio en cada fin. Él era un estudioso de los sueños como actos del subconsciente. El subconsciente te anticipa la caída y tira de ti instintivamente cada vez que te caes para que te levantes. Siempre hay posibilidad de empezar cada vez que sientes que has terminado. Tras cada caída tu cuerpo se yergue y hará lo que tu le digas que haga e irá hacia donde tú decidas que vaya. Aprende siempre y sin parar. Puede que el escenario y los personajes que te encuentras no sean los mismos, puede que sean incluso mejores. Lo diferente no tiene por qué ser malo, como tampoco lo conocido en el pasado mejor que lo que reserva el futuro...

    Creo que Jung decía algo así como que hay que vivir la vida sin miedo a que se acabe, día a día, como si fuéramos a vivir siglos:-)

    Lo siento si no se me entiende algo...jajaja he tenido un momento mísitico/barto/filosófico:-)

    ¡¡Venga duende del sur!! sonríe... Muaaaaaksss, bonita.

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  3. Aunque sea por internet
    un ánimo a la persona de carne y hueso que ha escrito.

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  4. bueno, la verdad que me conmoves profundamente. Zancadillas son peores las de uno mismo,y la experiencia es eso, la sabiduria que probablemente no tengas oportunidad de aplicar. Ojala que si. Va mi abrazo, internetico, pero tambien real. Porque el que se sienta de este lado, muchas veces, se despoja de las mascaras y las armaduras que se pone todos los dias, y abre el corazon para leer, lo que otro ha escrito. Ni más ni menos. Estupidos hay en todas partes, pero no puedo andar pensando en ellos porque seria como estupidizarme. ADios

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  5. Y saber que somos absolutamente frágiles, y que solo caminando hacemos un pequeño escudo y una lanza. Un abrazo.

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  6. Precioso texto y música que reflejan el ansia de equilibrio que buscamos y las dificultades que atravesamos. Al leerte me has recordado a esta frase que me puse en una camiseta "No todo resbalón significa una caída." (George Herbert) Muchos besoooos!

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  7. Guapa, yo creo que cuando caes y te levantas, cada vez, en lugar de ser más débil, como tú crees, eres más fuerte. El camino es jodido, sí, pero enseña. Lo nuevo... a veces da miedo probarlo, conocerlo. A veces ese miedo es lo único que nos pone zancadillas. Lo nuevo no tiene por qué ser peor. A veces lo malo conocido seguro que es infinitamente peor, el que dijo lo contrario era gilipollas, o no conocía lo malo.
    Somos frágiles, pero también somos mucho más fuertes de lo que parecemos. Levanta el culo del suelo y a conocer cosas nuevas, coño. Seguro que alguna sorpresa agradable te llevas.
    Besos preciosa. Hoy me he levantado del suelo contigo.

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  8. Anónimo 1, la verdad es que no necesito ayuda, y si ese fuera el caso sé pedirla. Gracias por el interés.


    María, creo que aún no me he planteado seriamente qué significa la muerte, no quiero pensar si hay algo o no lo hay después de ella. Mis pensamientos dependen del ánimo, del día que se me plantea según me levanto. Creo que al final yo también tengo algo de veleta. En cambio sí sé que se siente cuando muere alguien muy cercano, un padre, un abuelo, un novio, una amiga. Crees que estás preparada para superar una muerte después de otra, pero al final sólo el tiempo te ayuda a comprender que no somos eternos, no en esta vida, en esta realidad que es ahora. Estoy de acuerdo contigo en muchísimas cosas, por ejemplo en eso de que lo diferente no tiene que ser malo. Y que tampoco hay que tener miedo a que las cosas se acaben, sólo vivir ahora, lo que conocemos, aceptando lo que tenga que llegar, y todo con la mejor sonrisa posible.
    Claro que se te entiende, se te entiende todo. ¿Te he dicho alguna vez la paz que me transmites? gracias por esa canción, tú si que eres una joya, la mejor. Besos con un poquito de niebla :-)


    Anónimo 2, aunque sea por internet agradecerte ese ánimo, de carne y hueso.


    Garriga, las zancadillas son continuas, somos tan estúpidos que cuando no la vemos venir nos la ponemos nosotros mismos. Pero quién tiene el poder absoluto de cambiarlo todo, de darle la vuelta a las cosas y volvernos tan perfectos que ni siquiera tropezamos. Me gusta, me gusta que no todo sea internético o virtual. Para mí es más fácil ser yo aquí, con vosotros, que fuera de esta pantalla. No se si eso es bueno del todo, porque también me puedo confundir, ver cosas donde no hay, pero al menos aquí me siento menos mierda. Estúpidos todos. Au revoir.


    Darío, y saber que de la fragilidad emerge la fuerza, del escudo y la lanza la protección o defensa. Un abrazo.


    i*, me gusta tu idea de estampar ese tipo de frases en camisetas, creo que te voy a copiar. Bueno, en realidad debería copiar muchas cosas de ti, tu forma de ver las cosas, por ejemplo. Me encantas… muchísimo. ¡Gracias por reparar en la canción! hacía tiempo que no ponía a Liszt en casa, siempre lo asocié a dramas personales pero en cambio el día que escribí el post lo sentí con una quietud pasmosa. Muchos besos!!


    Nuria, no creas. Como le decía a María todo depende de cómo me levante ese día, porque a ratos siento que sí es posible continuar después de las caídas, otras en cambio siento que todo es debilidad y decadencia. Sé que somos fuertes, lo he comprobado en mucha gente que me rodea, en gente que he conocido en el pasado. No es un consuelo, pero ver gente que ha sido capaz de superar cosas increíbles hace que todo lo demás quede en un mal chiste. Hoy me levanto contigo, pero creo que vas a ser tú la que vas a conocer cosas nuevas. Y quién sabe, a lo mejor hasta las sorpresas están reservadas para ti. Besos, musa con suerte.

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  9. Yo no soy humano, soy ave.
    Nuestro aprendizaje a volar es terrible.
    Son contundentes y continuos golpes en suelos,paredes y techos.
    Todo conocimiento y esfuerzo...
    Todo perfeccionamiento de la técnica...
    para acabar volando en una jaula de treinta por treinta centímetros.

    Gracias por compartir.
    m.i.

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    1. Tanto para nada, todo en vano, empezar para acabar en el mismo sitio, para no ser nada. ¿Qué podemos hacer? tal vez, únicamente, disfrutar del vuelo una vez hayamos aprendido a volar. Gracias a ti por dejar que comparta.

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  10. La llegada a la edad adulta no solo nos trae experiencia, también nos trae la la comprensión de lo efímera que es la vida. Por muy seguros de nosotros mismos que nos creamos, siempre hay momentos para la flaqueza, para echar de menos las manos que nos sustentaban, para sentirnos perdidos y añorar la seguridad de antaño, cuando no teníamos la responsabilidad de nada pues otros cumplían ese papel. Da vértigo el paso del tiempo, el vernos solos y no tener a nadie en quien delegar nuestras decisiones más difíciles; en momentos así es lógico desear empezar a caminar de nuevo, sobre todo si nuestra vida es un compendio de errores... En realidad, si a la muerte le quitas el dolor y el sufrimiento, no es nada... a veces es solo una huida, un descanso. Es mucho peor la vida, con sus giros imprevistos. Aun así estar vivo es esperanza, una esperanza que hay que intentar no perder nunca. Hoy estoy positivo, ya ves... Sorprendente. Besos.

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    1. El caso es que yo soy una persona muy insegura, y creo que el miedo, muchas veces, es el culpable de no plantearme algunas dudas. Lo efímera que es la vida, eso sí lo aprendí con 19 años, pero entonces pasa un tiempo y te olvidas un poco. Hasta que otro zarpazo te lo hace recordar. En esos momentos evoco imágenes del pasado, como dices tú. Recuerdo lo fácil que era todo cuando mi madre me abrigaba con su ala, recuerdas la seguridad que sentías en casa, lo que te transmitía la gente que te rodeaba, como si las cosas malas nunca pudieran llegar a tocarte a ti. Creces y todo se vuelve un asco, claro que hay muchas cosas positivas, y que crecer debería ser un signo de madurez y adquirir otras cosas que suplementen la inocencia que hemos ido perdiendo, pero….a veces todo es un compendio de errores, sí. Tomo prestado un poco de tu optimismo, y empiezo a creer que la esperanza es lo último que se pierde. Muchos besos!

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    2. Galia, te presto el optimismo, pero luego me lo devuelves, que de eso no me sobra casi nada, al contrario, de lo que más me sobra es de su antónimo.

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