No se nada, por supuesto que no se nada, ¿cómo iba a saberlo? si cada día el mundo se vuelve más loco y yo voy sumando un par de horas más, unas cuantas arrugas más; y sin embargo, por dentro, todo sigue intacto.
Quería un día especial, a pesar de lo agnóstico, porque siempre me siento ambigua, también como tu Mr. Hyde, pero a lo mejor más lejos de lo oscuro, más cerca cada vez de la luz y todo ese rollo de armonía espiritual Pero los días especiales aún no están disponibles para mí, aún no he conseguido resolver los entresijos -eso parece- y están tan prohibidos como los besos robados de madrugada.
Me asusta que la gente hable de suicidio, me entristece que la gente manche cuadernos con tinta desconocida, que la frivolidad florezca y conviertan en banalidades la pena que otro arrastra. Que nadie se de por aludido, por favor, porque estoy cansada de tanta acotación. Todo lo que leo fuera del mundo blogger, el cine, la traducción de las canciones que escarpan siempre más allá de., esa lámina protegida por un plástico, una capa de barniz, un cristal, disfrazan la palabra suicidio.
**
Su voz se entrecortaba, se perdía el hilo que la suspendía como alejándose en el tiempo. Pero, curiosamente, en el tono apaciguado y tremendamente triste, había un punto de resignación. "Ven, mi hija se ha cortado las venas". Y cuando cuelgo el teléfono todo se vuelve amarillo y sólo recuerdo el impacto contra la mesa del salón.
¿Se habría sentido ella igual aquella noche de hace dos años?. Nunca volvimos a hablar del tema, no me interesaba su opinión, o como dice la loquera, puse una capa encima de otra para olvidar, pero es cierto que las cosas enterradas casi en la superficie al final acaban saliendo tarde o temprano. Ha perdido mucho peso, mucho, un saco de huesos con ojos morados y la piel más blanca que he visto en mi vida. No le pregunto qué hizo, por qué lo hizo, sólo que está horrorosa y que ha fastidiado el día de mi cumpleaños, que vaya pensando la manera en la que compensarme por todo ello. Ella me habla de las dificultades para cortarse las venas, que no tenía cojones y la cuchilla se le resbalaba de las manos. Que no sabía si hacerlo en la bañera, en su habitación, en el piso de su ex. Y que, por supuesto, no es tan fácil como te lo pintan en las películas, en las pantallas del cine. Que la hoja de la cuchilla quema, se atranca, y al principio la sangre no brota, pero después te entra mucho sueño. Que no vio ninguna luz, nada de
polladas, dice ella.
**
Ni sabía, ni esperaba nada.
Solamente me dio tiempo a una ducha rápida para deshacerme del olor a hospital adherida a todas mis pieles. Mi jefa me llamó con un ataque de ansiedad, es mi día libre pero me pide que me vaya con sus hijos hasta que ella llegue de la ciudad. No le sale cuatro palabras juntas entre tanto llanto. "Lo de siempre, sólo sabe hacerme daño, necesito a alguien que me quiera y que se movilice por mí". Me cago en los clavos de Cristo, su ida de olla es más grave de lo que yo pensaba.
Cuando llego a casa procuro no abrir la puerta con mi juego de llaves. Él preparando la cena, la gata enroscada en el sillón con uno de los niños, y el otro acabando sus deberes en la habitación. Había un rico olor a hogar, y no era exclusivo de la sopa de fideos, también era la luz y la temperatura, muy cálidas. Se sienta y me mira mientras suspira hondamente. Lo sabe, sabe que ella ha perdido todos los papeles, que ya no tiene excusa, y sin embargo me manda allí, con él... "Un puto papel, un puto informe médico y todo tirado por tierra". Le escucho, saco dos cervezas del frigorífico, le ofrezco una y él pone un cigarrillo en mis labios, pero yo no fumo. Sigo escuchando su tormenta, intento recomponer los trozos fragmentados. Dos cervezas más, otras dos, dos más, otras dos, y otra, y otra... Los niños se han ido a la cama, nuestra cena se queda fría sobre la mesa, nos dejamos caer en el suelo de la cocina resbalando apoyados en la pared. La gata se frota con nuestras rodillas juntandonos de pelusa blanca el pantalón. Inclina su cabeza buscando mis labios y su boca se estrella en mi cuello, en la cremallera de mi jersey. Hay un instante de debilidad, si cierro los ojos... quizás... tal vez pueda verlo, pueda sentirlo a él, pero no. Por mucho que desee unos labios y ser besada no es él a quién amo.
Por qué complicamos las cosas, por qué asume un derecho que no es suyo, por qué la libertad sólo existe en la palabra que se escribe. Por qué la debilidad me convierte en su presa, por qué no te cruzaste antes en mi camino. Como siempre, yo no tengo sus respuestas, ni siquiera las mías propias, en realidad no sé, no espero nada. "Siento estropearte la noche" y mi noche era mañana. Entonces le hablé de él, de mis prioridades, de mis cambios de humor y mis desvarios de niña caprichosa.
**
Quería un día especial y algunas personas lo hicieron posible. Mi cuñada me prepara una fiesta que consta de dos partes: un almuerzo con mi familia con una entrega de regalos sin precedentes, mera formalidad que hace que vuelva a revivir parte de mi infancia. Y una reunión de amigos el sábado por la noche, una reunión con muchos chicos guapos que están deseando bailar conmigo.
Una amiga a la que hace tiempo que no veo me invita a cenar, y de repente el clásico de la Copa del Rey llega a nuestra mesa, mientras la tuna me regala el oído. Qué romántico...
Mensajes fríos, impersonales... "pásalo bien" "aprovecha este día" "disfruta", etc. ¿En serio? por favor, de donde se han sacado esas plantillas?. Pensé que un día así algo podía ser distinto, aunque mi comportamiento unos días antes hubiese sido reprochable, era mi día, como entonces fue el tuyo.
Pero de repente llega alguien, una persona a la que un día, hace mucho tiempo, le dijiste que día era hoy, y va y se acuerda. Y te llena de palabras bonitas que no sólo se quedan en palabras, y te regala una tarta poco convencional mientras pone en marcha el reproductor de música. Y te habla de todo lo creativo, de la familia, del amor, de la amistad, de la soledad compartida. Y tú, por una vez, te sientes especial.
Gracias.
Ps. me dijeron que soñar es gratis, y por eso me colaba yo en almohadas ajenas. Yo continuo preguntándome cuando se va a terminar todo esto, mientras el chico
hardcore sigue sin actualizar.
Red hot chili peppers - Under the bridge