domingo, 24 de junio de 2012

Crush Dummies en el aeropuerto








Amanece en la autovía que inaugura el verano, cien kilómetros hora sobre la superficie asfaltada por la que, suavemente, se deslizan las ruedas del artificio autómata. Alquitrán, carburante y Jean Michel Jarre en el viernes kilométrico. Él conduce aferrado al volante con tensión, la rubia de pelo rosa deja caer la frente sobre el cristal de la ventanilla de atrás, siempre a la izquierda, se duerme ajustando su blanco y carnoso cuerpo en el mullido asiento. Otra, descifrando el intrincado de líneas y números en el mapa electrónico de color chillón, pies desnudos sobre el salpicadero respirando combustible, arañando horas al sueño. Estación de servicio, café bajo el cielo apizarrado en la terraza pintada de alba, oliendo a crepúsculo, depurada madrugada. La sensación de proximidad se hace trenzas en el estomago, cuando las primeras señales alertan de la afluencia de individuos; moradas, calles, farolas, vida. Es un gusano masticando las tripas, son larvas escupiendo la asfixia que había dentro, corazón atropellado ante la solidez de compartir un aire concreto, el mismo cielo.  


Sol que se expande en la bifurcación con parada en el peaje de una autopista desierta. Desolación, diámetro en el ojal, viento que mece el pelo, soplo que resbala en la piel, mirada oxigenada queriendo y no pudiendo ver. Un espectro llamado ciudad, cúpula sombría y deslucida techando los titanes de cemento, metal y cristal. No hay hostilidad sin desafecto, impaciencia, irritación, desaliento. Aeropuerto, existencia o peregrinación, olor a queroseno. Hay una fugacidad flotando en el ambiente, la rubia de pelo rosa se esfuerza en pronunciar un acento, una declamación ahogada en el beso de despedida pero con retorno. Y sin embargo, alrededor concurren otros besos de recibimiento, abrazos de acogida y un caos que a ratos lo envuelve todo en un dudoso silencio. Estaban él y ella -quebrándose despacio-,  estábamos tú y yo agotando kilómetros –distancia interpuesta-, también ellos –espectadores- y nosotros -los dolientes, difuntos y nacidos-. Estábamos todos viendo los pájaros de metal volar muy alto, cruzar la bóveda celeste como serpientes en zigzag.


Sur en el ciclo de la esfera que marca y mide el tiempo. Lividece y deplora la  carretera, arterias que se ciñen entre las faldas de las montañas, que serpentean las irradiaciones que se escarchan antes de encontrar el yermo que repiquetea. Otra pausa en el cabalgamiento de la vida, viajes fugaces, destinos y despedidas. Limón licuado en burbujas de gas, espesando el hielo que liquida el surco vehemente. Silencio. No hay espacio ni holgura donde quepan los perdones, las invitaciones, los pensamientos que son libres y se enredan alborotando lo de dentro. Languidece la tarde que se desliza entre sombras salpicadas de ocaso transformadas en algodones de feria. Sirenas que contaminan el eco de Twilight Sleep, luces intermitentes que se estrellan contra el cristal. El pavimento se tiñe de pompas de sangre y masa coagulada, un alma que se cuela por el agujero del vertedero llamado vida, un corazón –literalmente- se desparrama por el sumidero. Otra vez el horizonte, huidizo atisbo al cuentakilómetros que marca cero.




Just Jack - Embers

17 comentarios:

  1. Las despedidas siempre son tristes si hay algo de poesía y de película en el medio.. de todas formas si uno sabe las puede disfrutar a ojos cerrados

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  2. Hay algo más apasionante que un cuentakilómetros que marca cero?

    Un abrazo así de grande.

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  3. Brutal. Como ir hacia ninguna parte...

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  4. Odio las despedidas, pero me gustan los aeropuertos, y los besos, y los besos en aeropuertos.
    Al final, ese corazón que se va por el sumidero, siempre vuelve, con cicatrices, remendado, pero dispuesto a cambiar ese cero del cuentakilómetros.
    Besos, bella. Hoy me has sobrecogido.

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  5. Me has recordado a un día de carreteras y nubes que tuve con mi lobo. Bonitas palabras: "Estábamos todos viendo los pájaros de metal volar muy alto, cruzar la bóveda celeste como serpientes en zigzag." Un abrazo, guapa!

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  6. Huele a road movie y a Oxygene. A pasión y a insectos aplastados contra el parabrisas. Huele a verano. Huele a vida.

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  7. Apuesto a que la chica de rosa eres tu, apuesto a que te han dejado plantada. Ese subnormal por el que babeas no te merece. Yo te meteria en la maleta haha

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  8. Tengo que coger un autobús a un sitio muy lejano. Sé que veré ciudades muertas, pájaros de metal y tendré miedo. También sé que mucha gente vio todo eso antes y sobrevivió, así que tendré menos miedo.

    Un beso.

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  9. Vaya, vaya… estamos mejorando. Aunque a veces parece que mezclas palabras más por su estética que por su significado, el resultado no deja indiferente.
    Beso de despedida pero con retorno.

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  10. Damián, soy de las que intenta buscar la parte buena de todo, y las despedidas –aunque algunas sean tristes- nos dejan una curiosa mezcla de sabores. Conocer la intensidad por encima de todo. Un poco de maría también incrementa esa sensación ;-)



    Juan Antonio, el cero implica plenitud, posibilidad y pasión, pero probablemente habrá otras muchas cosas apasionantes, sólo falta descubrirlas y gozar en el hallazgo. Un beso así de grande.



    Darío, los viajes pueden ser como las despedidas, agotadores o insuficientes, porque cada despedida conlleva algo más que un adiós, y a veces parece poco y se quiere más. Como ir sin rumbo fijo…



    Nuria, y a mí me gustan los besos en las estaciones de metro, en las mismísimas entrañas de la que nos vio nacer. Es cierto que hay corazones que resurgen, como el ave Fénix, de sus cenizas y que remendados pueden volver a vivir lo nunca imaginado. Pero ese corazón no, fue un revés en el camino, un muerto en la carretera. Poner a 0 el cuentakilómetros es empezar de nuevo, es maravilloso Nuria. Un beso enorme ;-)



    i*- me encantan los viajes en coche, alucinar con cada cosa que aparece en la carretera, en el paisaje inesperado. Y me gusta, tanto como esos viajes, ver cómo despegan los aviones, el ruido hasta perderse en lo más alto. Un abrazo, poeta!



    Advenedizo, huele a deseos aplazados que comienzan a cumplirse, a plenitud, a infinito. Viajes perpetuos salpicados de tormentas y cielos cambiantes.



    Anónimo, si apostaras lo perderías todo, pues no das ni una. Pero me hizo gracia que digas “babear” una palabra que yo uso mucho. Que me metan en una maleta no me hace ninguna gracia.



    Amanecer, lo bueno de los viajes es que conoces mundo, verás muchas cosas y sentirás sensaciones diferentes, nunca sabes cómo vas a reaccionar. Pero te aseguro una cosa, te vas a sentir muy viva y yo esa sensación no la cambio por nada. Siempre se sobrevive, créeme. Un beso y espero que disfrutes en el trayecto.



    Fabulista de conejos, me alegra un montón que lo veas así. Ya sabes que no suelo releer lo que escribo y me jode bastante, porque ahora que lo dices sí que hay ciertas palabras que riman o quedan bien –aunque sí están bien puestas por su significado, pues dicen lo que yo pretendo explicar- y sin embargo no buscaba ese efecto. ¿Sabes que es un halago no dejarte indiferente?. Beso de reencuentro.

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  11. Es cierto, el pasado, el presente y seguramente el futuro del automovilismo está lleno de mujeres que ponen sus pies en el salpicadero..... curioso fenómeno. Por otra parte los ojales, ¿sabe? a mi los ojales me recuerdan a pequeñas vaginas y el acto de abotonarse lo que sea una sucesión de pequeños partos, poco a poco sale se ve la redondeada figura del botón que se abre paso, los hilos que formal el ojal se dilatan, empuja, empuja y al final pasa, sale a la luz.........
    Feliz verano.

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  12. Me has hecho sentir muchas cosas Irene, es un collage de vida, inmensamente bien ligado por tu cada vez más pulida escritura. Me gusta mucho como lo sientes y como lo vives y me conmueve siempre, cómo lo cuentas.

    Beso enorme

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  13. hostias, tu anónimo se parece al mío sólo que yo no publico mierda xD
    saludos.

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  14. Hun Dido, yo creo que es por comodidad. Me gusta tu imaginación, tu interpretación de ojales y orificios varios. Espero que disfrutes de tus vacaciones, y que salgas a la luz, fuera del trabajo. Ah, y que te encuentres muchos tacones ;-) Un beso, caballero.


    calmA, me gusta y me halaga poder transmitir alguna sensación a través de mis palabras, y si son buenas pues mejor. Un beso muy grande para ti.


    Advenedizo, tu publicas calidad. Me gusta que la gente diga lo que quiera, ese anónimo no tiene ni idea de por dónde van los tiros.


    Hoy, esta tarde, estoy de muy mala hostia. Que no se me acerque nadie, que estoy que muerdo.

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  15. Morder calma mucho... busca alguien a quien morder.
    Un beso malhumorado (no te creas que mi humor es mejor).

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  16. Galia... Brindemos por todos esos anónimos que intentan infructuosamente poner una nota de mediocridad en nuestros espacios. Pobrecitos. Sólo les falta hablar.

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  17. Nuria, sólo tenía a mano a mi hermano y bueno... no era plan. Me pude desahogar más tarde de otra manera ;-) Un beso reconciliador con nuestro malhumor



    Juan Antonio, brindemos por nosotros que hoy el calor nos da una tregua. Ya sea cloro, sal, nos diluimos. Y a ellos que les den :-)

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