sábado, 25 de agosto de 2012
Tu nombre empieza por jota
Te reté para jugar al billar, nadie podía usurparte pues tu nombre siempre estaba en negrita y aparecía por el final de la cola de privilegiados, al contrario que yo, que siempre nadaba entre la p y la s. Pero no fue tu nombre lo que me atrajo, -uhm, ya sabes, ese tan erótico/sexual/depravado y lascivo- fue el perfil que mostrabas de hombre tranquilo, no hablador e indiferente para todo. Como siempre yo escogiendo el camino difícil, queriendo tomar lo que no puedo tener. Fue esa la razón de mi curiosidad por tu forma de jugar. Quién nos iba a decir que aquello sería el principio de todo.
Escribía con veinte años sobre mis experiencias sexuales, siempre me decías que tenía talento y que nunca te dedicaba nada. Pero no era cierto y, creo, que nunca fui capaz de contártelo, esa parte tan vergonzosa de mí misma. Pero sí que había algo en aquel cuaderno tan indecoroso, había una poesía y una imagen donde resaltaban las pompas de jabón naranja sobre un cielo de azul intenso, a pie de foto This is the last time, esa canción que luego acabó en un disco de mi recopilación absurda en tu coche. Así fue como entraste en mi vida, poco a poco, sin hacer ruido, sin llamar la atención, sin protestas o reproches. Sólo con palabras bonitas, con ganas de escuchar, sin condiciones ni esperar nada a cambio.
Aquella tarde, cuando llegué frente a la puerta del hotel, sabía que estabas allí. Alto, con gafas de sol, apoyado en el capo de algún coche aparcado en la Gran Vía. Polo azul marino, parece que mi memoria es selectiva y sí recuerda los pequeños o insignificantes detalles. ¿Por qué te dije que no te vi? no lo sé, tampoco te dije que recordaba las calles de Madrid perfectamente, que sabía exactamente donde se encontraba el hotel, que la vuelta a la manzana tan sólo fue un pretexto para robarle unos segundos más al tiempo y así poder verte un poco más.
Después me distancié entre novio y novio, entre cambio de ciudad, de vida y de trabajo. Eras tan bueno e incondicional conmigo que me avergoncé de la manera en la que trataba. ¿Cuántas veces me dijiste que aquello no acabaría bien? es que me parece que fueron muchas. Recuerdo que me querías abrir los ojos porque ese hijo de puta me tenía embelesada. La cosa empezaba a no ser sana, y yo, mientras tanto, peor te trataba a ti. Estampé mi rabia contra ti porque a él lo quería, a ti también, pero ya sabes, él era la parte dominante, el encantador de palabras con un poder desconocido sobre mi persona. Te aparté por un instante de mi vida, todo me superaba, tantos cambios en pocos meses, dejarlo todo y empezar de nuevo en ese periodo me tenía absorbida. Por eso cuando te dije que me había mudado a tu ciudad, que vivía allí, tan cerca de mi mejor amigo, no te lo podías creer.
Y la ciudad se volvió amable y agradable contigo. Las primeras cervezas en el bar cercano a mi curro, la barra (aquella esquina) de las confidencias, el cine en francés, mi música en tu coche, los papeles olvidados en la mesa de aquel bar, pendientes que se perdían en las alfombras, tus escapadas para llevarme de casa al trabajo, cuando el trabajo lo tenía a cien pasos de mi casa. La excusa para vernos y hablar una vez más. Pero no fui sincera del todo, si es que callarse las cosas y no contarlas se le puede llamar mentir. Te fijaste en aquel chico que comentaba en mi blog, me decías que por nuestro cruce de comentarios pensabas que él “estaba” por mí, que yo le gustaba. Y no te dije que yo también “estaba” por él. Que me besó la primera noche, que me llevó a su casa después de cruzar la ciudad en metro, encendió una vela y me habló de amor. Que me quería y nunca había conocido a nadie más dulce que yo. Tampoco te dije que el cuento de hadas se acabó demasiado pronto, que me despidieron, que utilizaron mis filias para señalarme el cuerpo de heridas y cardenales. No te dije que dejaba la ciudad, que mi hogar era una cárcel. Y pasaron los meses sin que tuvieras noticias de mí, porque mi puñetera memoria selectiva, la que se fija en estúpidos detalles, olvidó tu mail, teléfono, tu todo. Y yo no tenía nada, por no tener ni tenía carné de identidad. Qué lejos y qué cerca queda todo eso. Lo que nunca podré perdonarme es que tú fueses la excusa, la coartada y el comodín para salvarme de lo más gordo. Por cobarde, como siempre, y no ser capaz de asumir las cosas que hago, con todas sus consecuencias.
Siempre me animaste a escribir, siempre me decías que tenía talento. Abrí el blog porque otra persona me alentó y me sugirió hacerlo como lo estoy haciendo. Y en parte siento que te debo algo (MUCHO) porque tú fuiste el primero en leerme en todos los sitios por los que he pasado, tú fuiste el primero que me animó para que escribiera y siguiera haciendo cosas positivas con mi vida. No sólo eso; sigues aquí después de ocho años, de mis idas y venidas, sin sermones, sin regalarme el oído pero diciéndome lo que piensas siempre. Ofreciéndote a cada instante, sin cláusulas ni barreras, haciendo que me sienta querida y escuchándome cuando me pongo a llorar. Y yo me siento una persona muy afortunada, porque dicen que “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Y tú eres mi tesoro. Después de todo me ves escribiendo algo para ti.
Keane - She has no time
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te felicito por un amigo asi,cuidalo.
ResponderEliminarEspero que el receptor de todo esto, lo lea IRENE, cielo. Le va a encantar.
ResponderEliminarNunca es tarde para decirle a alguien que valoras su presencia, aunque sea a toro pasado.. para estas cosas siempre es presente. Creo que tener gente cerca que nos mira desde lejos/cerca, que está siempre ahí a pesar de no poder darles lo que seguramente merecen, son de esos regalos que te da la vida y ni sabes por qué. Yo nunca sé por qué. A veces te das cuenta al instante, a veces es el tiempo el que te demuestra lo valiosos que son. La lealtad es un valor a la baja hoy, me temo.
Tener gente que te cuida, que se preocupa por ti, aun cuando no sepas demostrarle tu agradecimiento como merecen, al menos a mi, me hace sentir muy mal, cuando me doy cuenta. Me gusta cuidar a la gente, me duele no saberlo hacer. A veces no es fácil, la vida es complicada, mucho muchísimo. Incluso queriendo hacerlo bien, esforzándote, lo haces tooodo al revés ( soy una artista en esto:-(( o estás perdida en otras cosas que te absorben entera. A veces nos deslumbran los fogonazos y las luces menos brillantes quedan en un segundo lugar...y luego resulta que esas luces son las que perduran en el tiempo y los fogonazos, quedan en eso, destellos cegadores, de los que recuperarse... cerrando los ojos, para volver intentar ¡¡ sólo intentar !! ver bien:-)
Un beso muuy graaaande lleno de lluvia otoñal hoy... ¡¡ ojalá mañana solee un poco !! ¡¡más me vale!!:))
Cuídate bonita.
su nombre empieza con jota,Jodido (jeje) para un hombre tener una amiga así, yo te amaría, en todos los sentidos en que te pudiera amar si me hablas así. Pero claro, hay cosas que están más allá y son más grandes que nosotros mismos. Me produce admiración tu post. Adios.
ResponderEliminarMuchas de tus palabras me recuerdan a historias mías también pasadas. Creo que debemos quedarnos con las cosas buenas, aunque también recordad las malas para no volver a cometer los mismos errores. Siempre se aprende. Mil besos guapa!
ResponderEliminarEs muy bonito lo que cuentas, me alegro mucho por ti ;)
ResponderEliminarAnónimo, eso intento, cuidarlo de la mejor manera posible.
ResponderEliminarMaría, sé que tarde o temprano lo leerá, también sé que le hará mucha ilusión. Y eso ya me llena de mil maneras.
¿Sabes? uno de mis mayores problemas es que no se cómo expresar los sentimientos, no se cómo demostrarle a una persona lo importante que es para mí. Algunas personitas se han desvivido por mí, incluyendo a mi propia familia, y yo nunca he tenido un detalle o una palabra de agradecimiento. No soy consciente de ello hasta que no pasa un tiempo, hasta que veo algo que me recuerda como soy. Antes me ocurría cuando escribía, no conseguía expresar mis pensamientos, mi punto de vista, pero ahora creo que lo estoy consiguiendo. Tendré que poner en práctica lo de demostrar a las personas queridas cuánto me importan.
Más besos otoñales para ti, preciosa María. Una enorme sonrisa.
Garriga, gracias por tu emotivo comentario. Soy yo la que lo ama a él, amor universal, de ese que abarca todos los registros. Mis palabras son una consecuencia de su confianza y fe en mí. Hay cosas que se escapan a nosotros mismos. Saludos.
i*- desde luego estoy contigo, siempre se aprende de los errores, que sirven para enderezarnos, para empezar de cero y siempre mejor. Los buenos recuerdos son los que nos alimentan y nos ayudan para continuar hacia delante. Mil besos, bella!
Hund Dido, yo también me alegro de tener amigos así. Buen comienzo de semana y besos cafeteros.
No sé cómo serías antes IRENE, ahora...te lo aseguro, tu cariño se toca y se mastica...por la parte que me toca te lo agradezco muchísimo. Sieempre, pero en horas bajas no sabes lo rico que sabe, más a mi que soy adicta;-)
ResponderEliminarMe alegro que esto llegue a quien deba llegar.
Nadie debería quedarse sin saber lo importante que es para nosotros, nadie.
Es tan importante, que creo que deberían enseñar a hacerlo en el cole:))
Un beso grande bonita y otra vez graaacias.
Que tengas un día lleno del mismo cariño que das IRENE, lo mereces.
El tiempo es efímero, tanto como tu nombre, Irene. 8 años...
ResponderEliminarHe buscado entre mis recuerdos aquella poesía y creo que se fue en una de aquellas pompas de jabón. Algún día te pediré que me las escribas de nuevo.
Densa, intensa, satisfecha, en muchas otras ocasiones insatisfecha. Empalagosa, nerviosa y tranquila, romántica, sencilla, ordinaria, salvaje, poco tenaz, soñadora, pesimista (siempre pesimista), ansiosa, lesbiana, fría, sincera, vergonzosa, impuntual. Desmemoriada, heterosexual, maniática, imaginativa, pequeña, rara, introvertida, babosa, distante, fugaz. Hermafrodita, cruel, mentirosa.
Infinita...efímera...adorable...Fénix...
Van 16, sonriendo, escuchando mi música, feliz.
PD: Es lamentable que después de tanto tiempo no reconozcas que la verdadera razón que te hacía jugar una vez y otra con aquel desconocido que jugaba al billar es porque te ganaba siempre. Aquella mezcla de orgullo y masoquismo fue lo que os unió.
Si fuera cupido lanzaria una flecha certera justo en medio del medio del medio del jorazón,con jota aragonesa.
ResponderEliminarSaludos,m.i.
Un texto precioso! en la forma y en el fondo.
ResponderEliminarA veces no valoramos como se merecen a esos amigos que nos acompañan y ayudan a lo largo de la vida. Sí, quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero un tesoro que debemos cuidar y valorar, como tú tan bien has hecho en este texto.
Un beso bonito como tus palabras!
María, yo también empiezo a ser un poco adicta al cariño, me parece que sienta muy bien y a mí, encima, me da seguridad en mí misma. Y también creo que deberían enseñar en el cole el poder transmitir o demostrar a las personas lo que significan para nosotros, porque en casa a mí me lo intentaron enseñar y no me di por aludida. Así que otro apoyo no estaría mal, entre inglés, matemáticas o literatura ;-) Gracias a ti, María. Si te hago llegar algo es porque ves un reflejo de lo que tú das, que es mucho. Un beso y que tengas un preciosa día.
ResponderEliminarJ, ocho años parecen efímeros y sin embargo perdurables en mi memoria, en mis recuerdos.
¿Sabes que tenía esa costumbre? La de escribir las cosas que se me ocurrían en lo primero que me encontraba, un ticket de la compra, la envoltura de un caramelo, una servilleta de papel. Llegué a llenar la caja que había sobre mi escritorio, en el trabajo, no se si la llegaste a ver… la rescataré para ti, con pompas de jabón incluidas.
Pillín, te he pillado con el resumen de adjetivos jajajaja eso es trampa :P
Creo que van más de 16 a día de hoy, martes y nueve de la mañana.
Lo que me hacía jugar una y otra vez era el reto de hacer que hablará, el reto de conseguir lo que me proponía. No me lo podía imaginar, hasta que me llegó una preciosa imagen de unas montañas nevadas en ¿Suiza? Valeee, siempre jugó mejor que yo ;-) pero a veces yo también ganaba.
m.i, ¿y no eres cupido? ¿no eres mucho más que una mente invisible?. Saludos.
hiro, nunca es tarde para hacerlo, para aprender a decir las cosas, no sólo demostrarlas con hechos, también de palabra. Me alegro un montón que te haya gustado. Otro beso tan bonito como tú para ti :-)
No era una trampa, sólo quería agregar alguno que faltaba. La lista es la publicada, algún tengo algo de lo que escribiste que pude guardar antes del precipitado cierre. Está tal cual se publicó, excepto los agregados por mi.
ResponderEliminarSi, van más...
Vaya, pues gracias por tomarte la molestia de recuperar lo que se llevó el viento, o la mala gestión de los verdugos que no deberían existir, al menos no en mi vida.
EliminarUn beso, tesoro.
Increible. Como tú. Me alegra que tengas alguien así, es importante, y es raro, deliciosamente raro.
ResponderEliminarUn beso preciosa.
Ah, como dice María, no sé cómo eras antes. Pero ahora llegas, arrasas, estremeces, emocionas. Siempre.
Qué bonito Irene, profundo, sincero y emotivo, jota debe ser un gran tipo, felicidades a los dos, por esa relación tan especial, tan llena de poesía.
ResponderEliminarUn beso doble
Nuria, yo también creía que era raro, encontrar un amigo así, tan incondicional, y que no asocie amiga a la palabra sexo. Seguro que tú también tienes amigos así, y si no te has dado cuenta todavía no tardarás en hacerlo, como yo. Bonitas palabras las tuyas, qué bien sienta que alguien te suba así la moral. Muchos besos :-)
ResponderEliminarcalmA, todo lo sincero que se puede y mucho más. J es el mejor tipo que he conocido en mi vida, sin ninguna duda. Gracias por tus felicitaciones y por pasarte por aquí, te echaba de menos :P besos triples!
Maravillosa entrada... En cosas así, tan personales, casi me da vergüenza comentar, pues aunque el post es como un relato, queda patente que va dirigido a alguien, y uno, un extraño al fin y al cabo, parece que está de más ... No me extenderé pues; solo añadir que no recuerdo haber tenido nunca un amigo o amiga así... Envidia me das., Besos
ResponderEliminarAquí nadie está de más, ni siquiera en un post con una dedicación, no tendría sentido publicarlo para todo el mundo si sólo quisiese compartirlo con una sola persona. Tengo mucha suerte de tener alguien así en mi vida, pero estoy segura que mucha gente, incluso puede que tú, cuentan con un apoyo de una amistad tan incondicional. Lo que pasa que aún no se han dado cuenta. Agradezco tus palabras, besos.
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