miércoles, 18 de abril de 2012
Inside
Demasiado tiempo en la aceptación, demasiado tiempo divagando entre preguntas, respuestas, afirmación y negación. Un limbo inconstante que arrastra y quema, extenúa y arrebata el único ropaje que me protege. Tan cansada de caer y volver a levantarme. No quiero lápidas ni sepulturas. No quiero paredes ni huecos de hormigón. Sólo quiero ser del aire, ser del agua o simplemente ceniza.
Lo entiendo, no soy una simple espectadora ante el declive de todo lo que nos rodea, participo en el ambiente enrarecido, en la indiferencia y en la enajenación colectiva. Créeme si te digo que con la estaca y las esquirlas pétreas (tú) disputo la gran batalla, percibiendo el olor a sangre, el hedor a muerte. Porque huelo el miedo y la falta de perseverancia, el espanto de nosotros y nuestras propias sombras, como si el desasosiego de quedar huérfanos ganase la cruzada.
A veces creo que sólo me alimento de quimeras y falsas utopías. A veces siento que es mi único sustento, y si pienso en vacío o en soledad sufro el pánico inundando todo mi cuerpo. Pero no quiero tensar las cuerdas, enredarme en la telaraña; es más fácil abandonarse, intentar que otros te protejan y ser el estúpido inocente agazapado entre mantas.
Abrazo el frío lacerante de esta lunática primavera. Me trae serenidad, luz nueva, tardes de suavidad en mi caparazón, evitando inspecciones aleatorias o inciertas, lejos del zumbido constante. Me vuelvo pequeña en mi mundo y me creo sola, valiente, porque ya no hay nada más. Sí, lo sé, es la torpeza de querer ser el feliz ignorante. La inconciencia como medio para ser otro bienaventurado.
Respiro, reposo y permanezco; mientras urdo la lana que me aguarde, porque cuando las circunstancias cambien el ritmo acelerado, cuando no queden más espacios y huecos que completar, estaré aquí, donde siempre estuve, de donde no me pienso mover.
Silverstein - Giving up
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Donde sentirse a salvo de la angustia, del frío obstinado que todo lo devora.
ResponderEliminarGracias por tus palabras. Acarician de un modo increíblemente cálido.
Lo de la inocencia no me ha gustado, creo que la inocencia no existe. Por lo demás ya sabes que hay épocas y épocas, soledad, amor, muerte, odio todo se mezcla en un humo denso y ambiguo. Besos!
ResponderEliminarNo hay que confundirlo con el Insight
ResponderEliminarhttp://es.wikipedia.org/wiki/Insight_(Psicolog%C3%ADa)
Angustiosa pero dulce decadencia, ¿se sentirán así mis lectores? Que masoquistas. Me gusta.
Un beso ;)
Juan Antonio, me halaga mucho tu comentario, gracias. Ese refugio en el que trato de redimirme de la ansiedad o la incertidumbre, a veces se convierte en un autentico presidio del que cuesta emerger, o al menos salir con la psique intacta. Supongo que yo soy así de incomprensible y absurda ;-)
ResponderEliminari*- alguna que otra vez, en actitud cobarde, he adoptado ese papel de inocente o ignorante para evitar daños mayores. Pero como bien dices no existe tal inocencia, cuando te quitas el disfraz te das cuenta que no has hecho más que entorpecer el fluir de las cosas. Besos!
Querido Ro, es que tu acento inglés me confundió o tal vez fue la noche la que lo hizo ;-) Uhm, debería trabajar en ese insight visceral. Como tienes tantos lectores y todos tan distintos, alguno habrá con similitud de sensaciones, masoquistas o no es estupendo poder transmitir algo. Me gusta tu beso.
Te veo un poco negativa Irene, pero te entiendo muy bien, yo me siento también bastante así, de esa forma que tan bien describes en tu texto.
ResponderEliminarUn beso y bona nit
Ni incomprensible ni absurda, Galia. Y no estás sola, te lo aseguro.
ResponderEliminarUn abrazo.
calmA, son días, con lo revuelto que está el mundo es difícil encontrar un poco de positivismo. Esperemos que se nos pase pronto, mientras nos queda “esto” donde explotar y recomponerse un poco. Gracias, besos.
ResponderEliminarJuan Antonio, hasta me voy a emocionar (sonrojar)!! tus palabras sí que son calidas, otro abrazo para ti.