Fue nuestra noche de despedida, aunque yo no lo supe hasta la mañana siguiente. Puede que sí lo supiera, y sin embargo quisiera ignorarlo durante unos instantes porque así me sentía menos vacía, porque así sentiría una vez más tus gemidos resbalando por mis dedos. Te conoces las arrugas de mi cama mejor que nadie, por eso te esperaban ansiosas disimuladas por la presión de mi cuerpo y unos desmañados movimientos. Y nos contamos el día, hablamos del trabajo, literatura, impresiones y la familia. Meras trivialidades, pero es ahí precisamente, en las cosas más insustanciales, donde encuentro lo que más me interesa: la persona y su eje.
Me reía y no sabía el motivo, tal vez fuese una risa en voz alta porque tu forma de jugar conmigo me volvía despreocupada y radiante. Nos dábamos las buenas noches y me quedaba callada, conteniendo la respiración para no entorpecer cualquier sonido emulado por tu palabra. Fue ahí donde continuó el juego. Te deshacías en fantasías, me fundía en caricias raudas y perversas, en ideales bruscos o soberbios. Se aceleraban nuestras voces buscando el momento oportuno, deseando desembocar la concupiscencia (te encanta la palabra) ensimismada en un orgasmo tuyo y mío, uno de despedida. Podría escribir sobre ello, esbozar un relato sórdido de última sesión con palabras malsonantes, algo muy sucio pero que, curiosamente, hace enardecer los deseos más oscuros. Pero no me apetece rubricar algo que ya no te pertenece, algo que ahora sólo es mío.
Cuando me he despertado esta mañana he pensado “lo entiendo, cómo no lo voy a entender”. Hay que aflojar, que el surrealismo impulsivo no tiene cabida en un juego que ya dejó de ser divertido.
Eluvium - The motion makes me last

Me apunto el concepto de surrealismo impulsivo. Fascinante en realidad. Lo has narrado tan bien, que sólo cabe releerte entornando los ojos.
ResponderEliminarVuelves a encantarme. De nuevo.
Bisous.
Irene, leí el anterior el otro día, pero no pude comentar, no sé, me afectaba bastante, lo sepas.
ResponderEliminarEn cuanto a este texto, lo veo perfecto escrito, yo lo del surrealismo impulsivo tal vez no lo percibo tanto como que es un grito más de despedidas, de fracasos que nos marcan para siempre. Perdona si soy negativa o demasiado realista, o tal vez no entiendo nada de lo que leo por cómo estoy en este momento, sea lo que sea, me gusta mucho leerte.
Me encanta también la imagen, por diferente, dentro de lo sugiere.
Besos
Me ha gustado el texto, todos creo que tenemos un sexo de despedida y también si lo piensas un beso que no sabemos que fue el último..... de todo lo que más me ha gustado es la frase:
ResponderEliminar"en las cosas más insustanciales, donde encuentro lo que más me interesa: la persona y su eje"
la comparto por completo.
Un beso.
Lo de la persona y su eje suena muy egocentrista jajajaja perdona pero soy una fanfarrona empedernida, me tengo que quejar siempre. Arrastro el inconformismo desde la niñez. Un beso :)
ResponderEliminarPero vamos a lo importante, ¿la de la foto eres tú? sí es así y ahora estás libre, ¿cuándo quedamos? ;)
ResponderEliminarBesos.
Juan Antonio, a mí me encanta que te encante. Lo he narrado tal y como sucedió, no resulto yo la única efímera, parece que el surrealismo también lo fue.Un abrazo.
ResponderEliminarcalmA, me he quedado un poco sin palabras, lo digo por lo que te puedan afectar mis letras. Nunca pensé que pudiese ocurrir algo así. No se bien, pero creo que estamos compartiendo el mismo estado emocional, puede que sea eso lo que nos hace más receptivas. Decir adiós a lo inexplicable, a algo que parece ilógico e irreflexivo. Muchas gracias por tus palabras, encanto. Besos.
Hund Dido, creo que duele más el beso que no sabemos como último, porque después te queda esa sensación…"si llego a saber que es el último hubiese…". Es que al final lo más interesante de una persona lo compone esos pequeños detalles, curiosamente el centro -o ese eje-, lo suele reunir todo. Un beso.
i*- no tienes que pedir perdón por expresarte :P me encanta que lo hagas. Mira, además de extravagancia compartimos inconformismo. ¿Sabes? ojalá hubiese más gente así, como tú. Besos!
Rorschach, a eso se le llama ser directo.Chico, me decepcionas un poquillo. Pensé que recordarías, mejor dicho, reconocerías si es o no es mi ombligo :-( aynsss ¡no hacemos negocio, eh! Besos ;-)
Mi discreción me precede querida Efímera. Y tápate por las noches, que luego coges frío :)
ResponderEliminarBesos guapa, feliz semana.
En ese caso que vuele la imaginación, querido Mesurado. Yo me tapo, pero es que luego viene alguien que me roba las mantas y me desnuda. Besos cielo, me preparo para el trabajo ;-)
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