viernes, 27 de julio de 2012

"No existe la locura, sólo gente que sueña despierta"





Tener deberes me trae a la memoria mis comienzos e indagaciones en el mundo BDSM, mis experiencias y como he ido pasando de oscuros a claros y viceversa. No te hablaré de mi sexualidad, ya la conoces, ya me conoces y sabes bien cual ha sido mi trauma y cuales mis condiciones. Pero digamos que mi curiosidad por esta “cultura”, como muchos lo llaman, viene desde que estaba en el útero de mi madre; dirás que exagero, y pueda que sea cierto, pero ya sabes porque utilizo esa expresión.

Por pura diversión o entretenimiento caí en un chat con una sala dedicada el tema. Pensaba que sería la sala con más metros cuadrados de pajilleros del chat; imagínate los nombres: Calentito35, AmoPerverso, POLLONXXX, tuputita_, AmoDuro, Sexo_Con_Maduras y así hasta cien usuarios. Me quedaba leyendo el general la mayoría de las veces, ignorando los mensajes privados de los más calientes. Había muchísima gente que entraba pidiendo sexo directamente “Busco chica para correrme/se por cam” esa era la frase que más veces se repetía. Luego había un grupo de usuarios, que como suele ocurrir en cualquier chat, habían creado un vínculo de amistad por la cantidad de tiempo que llevaban frecuentando la sala. En ese grupo encontré la persona que me abrió la puerta cuyo umbral crucé más segura y con menos miedo. Durante meses fue como una especie de libro para mí, resolvía todos esos entresijos que con los años me habían estado desvelando algo completamente nuevo y peligroso para mí, y a cada cosa nueva que aprendía, más aumentaba mi curiosidad. Empecé a investigar por mi cuenta, pues en el fondo también pensaba que Trevor -así era el nick de mi “Maestro”- podía estar sugestionándome, mostrándome sólo lo que él creía correcto, sólo su punto de vista y no el resto de información que podía ser la que más me interesaba a mí.

Vale, ya tenía la información, ya sabía la teoría, pero me faltaba la práctica; y lo más fácil fue lo más difícil. Empecé a practicar sola, con alguien guiándome en la distancia, sola experimentando con cosas que ni siquiera sabía que existían. Estudié mi propio cuerpo hasta aprendérmelo de memoria, ensayé conmigo misma, examiné lo insospechado y me asombraba con cada nuevo descubrimiento. Cómo era posible que todo aquello formase parte de mí misma, de mi cuerpo, y sin embargo yo nunca había reparado en ninguno de esos puntos en todos esos años. Por fuera y por dentro, también. Porque algunos miedos desaparecieron cuando comprobé que no había peligro donde yo lo veía, la inseguridad se hizo más pequeña, los complejos desaparecieron y ya sólo vivía obsesionada con querer ser mejor, con querer usar todo lo que había aprendido en ese tiempo.

Tardé años en tener un contacto real y poder realizar todas las fantasías que se habían acumulado en mi cabeza, trabajar mis ejercicios onanistas en compañía y, de paso, manifestar que distancia, tiempo y fuerza es algo que se escapa de la imaginación, y eso era algo con lo que yo no contaba. Las primeras sesiones fueron las más duras, físicamente, que he experimentado en todo este tiempo. No conocía mi umbral del dolor, estaba capacitada para hallar el placer a través de la tortura de mis genitales y otras partes de mi cuerpo, era una agonía dulce para mí. Las marcas se quedaron ahí, trazando mis nalgas o muslos, varias semanas después. Tardaba meses en volver a tener esas experiencias, siempre con la misma persona, pero yo seguía preparándome para ello. Mientras, había otra praxis en la que yo no había reflexionado, más que nada porque no había considerado el no decir “no” absolutamente a nada. Era mi comportamiento, yo ya no era la misma. Sólo vivía para una persona, daba igual cuál fuera la hora del día que yo siempre estaba dispuesta a lo que fuera. Todo no consistía en el sexo, había decretos para vestir, actuar o alimentarme de una manera en concreto. Había regalos, había un enriquecimiento cultural ineludible, y muchos más preceptos que hicieron de mí una chica disciplinada, aunque en los momentos divertidos siempre surgía mi lado salvaje, mi insubordinación, que era una excusa más para buscar el castigo que me daba placer.

Y llegó el momento del 24x7, porque a pesar de que yo fuese una persona totalmente sumisa para mi compañero a 500 kilómetros de distancia, no fui realmente sumisa en todos los aspectos hasta que ambos empezamos a compartir casa. Entonces todo cambió, no perdí el interés pero había cosas que no veía lógicas, cosas que me molestaban, mandamientos que yo no estaba dispuesta a obedecer. Me di cuenta que había idealizado un mundo mucho más complicado de lo que yo creía, las fantasías estaban muy bien en la imaginación, pero cuando todo se hizo real había situaciones, posturas, hechos, que eran verdaderamente imposibles de realizar y concebir. Naturalmente hubo mucho más cosas que me llevaron al fracaso en aquella relación, pero aquí no lo voy a contar.

¿Lo que siento ahora? también lo sabes ya. BDSM es un conjunto de muchas cosas, en la dominación o en la sumisión no siempre existe el dolor. Que te aten a la cama exenta de movimientos puede ser BDSM, sin látigos, sin pinzas, sin consoladores para doble penetración. Y eso sólo es un ejemplo. Me gusta el sexo fuerte, muy sucio como dirían otras personas, me gusta muchísimo experimentar, conocer, poder decir que “esto me gusta” o “esto otro no me gusta”. Por eso quizás no me asusto o escandalizo cuando leo, escucho y veo determinadas cosas. Me parece perfecto que la gente consiga placer de la manera en la que ellos crean posible y conveniente, siempre que no sea dañado o forzado. Mi ética o moral nunca repara en ese tipo de cosas, va más allá de los medios para el goce ajeno. Lo que sí me fastidia es haberme encontrado gente que juzguen a las personas que disfrutan o realizan estas actividades globales. Habrá quienes encuentren en ello algún tipo de trastorno mental ¿por qué? ¿qué es lo correcto?. Y lo que más me enfurecía era saber que parte de todo ese rechazo venía de la forma en la que fue educada nuestra sociedad. Y yo, en cambio, sí que respeto cualquier tipo de vista.

Es tu petición, acerca de mi destreza, mis experiencias, mi visión sobre un tema que a ti te interesa ahora o desde hace tiempo. Pero no puedo ahondar en ello mucho más, hay cientos de páginas, libros o documentales acerca del BDSM, pero no creo que nada de lo que leas ahí te haga tener una idea de todo lo que hay. Yo no voy a descubrirte nada que no esté ahí, nada nuevo. Siempre te dije que yo no pertenezco a ese mundo ni a ninguno, no me gustan las etiquetas ni las clasificaciones. También te dije que no me considero sumisa o dominante porque soy ambas a la vez, y que conste que no siempre me estoy refiriendo al sexo, es el comportamiento también. Me gusta dejarme llevar y poder realizar las cosas que pasan por mi cabeza, me gusta compartir eso con la persona a la que amo y que nadie me juzgue por ello.

Podría contarte mil historias, más de las que ya te conté, pero ahora sólo estoy haciendo mis deberes.



5 comentarios:

  1. El BDSM, visto desde mi ignorancia, se parece a representar historias efímeras de otros yoes posibles. O será que cada experiencia nos va, de alguna manera, completando?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. oh al lado tuyo me siento la hermana "sor nunca experimenté un corno en mi vida sexual" pero bue, calculo que eso viene desde el utero , desde otras vidas. Muy bien, te dejo, seguire haciendo los deberes con mi hijo, a proposito, te acuerdas de la propiedad transitiva y distributiva?
    gracias por todo. Adios

    ResponderEliminar
  3. Nunca opino sobre lo que desconozco IRENE, este mundo del que hablas es absolutamente desconocido para mi. Como tú, respeto profundamente lo que haga cada quien y no creo que haya nada sucio más allá de la mente de cada uno, ahí es el único lugar donde hay mugre a manta si a caso... hasta viendo dibus:))

    A pesar de no saber nada de nada, como te digo, casi al mil por mil que a mi no me gustaría ese mundo. Mi umbral del dolor tanto físico como emocional es tan bajito, que en mi vida me ha producido el más mínimo placer nada que me lo inflija ¡¡vamos!! huyo despavorida de todo lo que suponga me va a causar el más mínimo daño, sólo pensarlo, ya me duele:)) curiosamente de carácter puedo ser tan rebelde en ocasiones, como sumisa otras, según la coyuntura.

    En fin, cuídate mucho y un beso muuuy grande ¡¡profe!!: ... me voy a la playa... allí, casi nunca duele nada:))

    ResponderEliminar
  4. Magnifico post, Irene. Mejor y más clarito no se puede hablar. A mi al principio me daban hasta miedo algunas imágenes, jejeje, si , si. Ahora no, y respeto a todo el mundo como haces tú, estó o no esté de acuerdo con ellos.
    Un besazo.

    ResponderEliminar
  5. noticiasboreales, yo todavía me sorprendo de mí misma, de las partes que encierro y poco a poco voy descubriendo. Sin duda las experiencias no sólo nos van completando, nos van empujando, nos hacen ser tal y como somos. Saludos.


    Garriga, así me he sentido yo cuando he leído parte de tu blog, me temo que no soy tan intensa como tú. Espero que hayas podido ayudar a tu hijo con los deberes, yo me metí en letras huyendo de las matemáticas jajaja así que no, no recuerdo nada de eso. ¿Gracias? ná, anda ya! Hasta cuando quieras


    Hola María! Es que lo más importante es el respeto, yo no comulgo con la mitad de las cosas que piensa y hace la gente que me rodea y vive conmigo, pero los respeto y en ningún momento entro a debatir ni cuestionar su forma de vida. Pero luego hay gente que dice esto mismo que digo yo, y sin embargo por dentro piensan lo mismo que los demás, es decir, hipócritas que al final te miran por encima del hombro. Gente así también me he encontrado.
    ¿Ves? yo te entiendo a ti, comprendo que no te atraiga el tema o que estés tan segura de que nada de eso te pueda aportar placer en ninguno de los sentidos. El año pasado conocí a una chica que estaba empeñada en entrar en ese mundo, pero ella sólo se dejaba guiar por la estética, era algo sólo de cara a la galería. Supongo que es algo que se siente sin más, que no lo buscas o ni siquiera sabes que ya estás haciendo cosas que la gente denomina BDSM.

    Cuidado con la playa, hay medusas, el sol quema, los erizos en la orilla… :P espero que lo pases bien. Un beso, guapa.


    ohma, veo que me entiendes. A mí las imágenes nunca me dieron miedo. El otro día, leyéndote, me acordé de algo que durante mucho tiempo me tuvo atemorizada. Recordé que me angustiaba no encontrar una persona que entendiera esa parte de mí, también me horrorizaba pensar que nunca sería capaz de sentir placer nada más que a través del dolor. Afortunadamente sólo fue un lapsus, algo que ya tenía olvidado hasta que te descubrí y me lo recordaste. Otro besazo para ti.

    ResponderEliminar