Hace un año montaba en una montaña rusa de la que ni quería,
ni sabía cómo bajarme. Los subidones,
cuando el vagón se asomaba al precipicio, me cortaban la respiración y desde la
cima yo me veía más grande, menos limitada y más capaz. Las nimiedades se quedaban
en tierra firme, ese lugar extraño al que yo no creía pertenecer. Me perdía en
las alturas buscando estrellas que ni siquiera existían, dibujando figuras
geométricas sin ningún contenido, soplando globos que no llegaban a ninguna
parte. Más tarde yo iba disminuyendo la fiesta de colores se desvanecía y la
profundidad de las escarpas me reducía a un rastrojo de piel muerta en el
asiento tambaleante. Estaba en ese dulce y peligroso limbo cuando llegaste tú y
me hablaste del centro.
El centro estaba ahí, en la entrevista de trabajo, en las
capas de pintura blanca y roja en el patio, estaba en el clavel que floreció
con olor a clavo, en la traducción de las canciones en inglés, en las cuerdas
de tu guitarra y en tu voz en pleno concierto. Sólo tenía que cambiar lo de
dentro, sólo tenía que mudar la piel para endurecer otra corteza, sacar el
impermeable y aprender que la palabra amor es más amplia que el significado
explotado. Eso y que el respeto debe empezar desde yo misma. Y me aferré a ese
centro cuando supe cómo bajar de las montañas rusas, ahora tiro para arriba con
todo y, efectivamente, doy un cambio con garantías. Sé que sabes leer entre
líneas, por lo que te habrás dado cuenta que ahora prefiero el color azul. Pero
eso sólo lo conseguiste tú -sin pasteleo ni peloteo- la única persona con
juicio y completamente desinteresada que me pone sobre aviso de mi propia
telaraña.
Últimamente me había dado por escribir cosas de la infancia,
es curioso porque mis recuerdos son más claros cuánto más se van alejando en el
tiempo. Soy incapaz de recordar qué película vi el viernes, pero recuerdo
perfectamente cómo es el olor de un pincel mojado, no cualquier pincel, no,
justamente aquel pincel mojado en
magenta. De la caja con los diarios y el cofre de las nostalgias evoqué mis
inicios con las manualidades y los trabajos en casa. Nunca fui capaz de dibujar
o usar los colores, me fastidiaba enormemente que alguien perdiera su tiempo en
enseñarme algo que yo jamás podría aprender, porque además siempre pensé que
para ser pintor, escultor o arquitecto se debía nacer siendo ya artista. Pero
cuando acabaron las clases guardé todos los materiales, todos los trabajos que
había hecho. Jamás los volví a mirar, siguen entre plásticos que se volvieron
un poco amarillos con el tiempo, pero los materiales sí que los he utilizado. Cuando
flaquean las fuerzas y no se cómo levantarme, cuando no se en quién confiar,
cuando no soy capaz de distinguir entre una inyección de energía o una muy
letal, abro la caja de madera con todas esas herramientas de plástica. Me pongo
a fabricar un lapicero, una caja para las bolsas del té, un marco para un
póster en blanco y negro, cualquier cosa que merezca la pena el tiempo
invertido. ¿Sabes qué ocurre mientras? que el caos de ideas y conceptos se van
colocando solitos. He utilizado otra vía para llegar hasta centro. Y eso es
otra de las cosas que te debo a ti.
Ahora veo a una de las personas más sensibles y
concienciadas que he conocido en mi vida. Una persona que se compromete con lo
que cree, que pelea por ello y además contagia a todos los que están a su
alrededor. Alguien que nunca se rinde, nunca juzga, critica o enreda las cosas.
Porque le gustan las cosas sencillas, la transparencia y hacer todo lo que esté
en su mano por cambiar las injusticias. Yo me enfrentaría a gigantes por esa
persona, le regalaría todas las canciones del mundo, hasta las que aún no se
han escrito, acabaría con todos los monstruos por él, abriría la cabeza y los
ojos a todos aquellos que no le tratan bien, para que entendieran de una vez
por todas que no se puede avasallar y tratar mal a las personas que sólo tratan
bien a los demás. Pero sé que lo que yo haga es poco, sé que a una persona tan
sensitiva y entrañable como tú hasta la más fina de las gravillas le podría romper
todos los cristales de su habitación. Por eso te recuerdo que hay un centro
donde esas personas feas no pueden llegar porque sólo es tuyo, es tu centro. Y
ahí es donde te veo yo, indemne; con tu bicicleta recorriendo las calles de ese
lugar que tanto te gusta, parándote en alguna pequeña taberna donde te tomas
una tostada y un café, o una cerveza con esa persona que te cuenta historias
que los demás no saben, ni quien, escuchar. Te veo con más fuerza mientras
compones, mientras buscas las notas que harán sonar tu guitarra y tu voz.
Creciendo en tu trabajo, ese que tan bien haces, sorprendiéndote cada día más
por la materia prima, las respuestas y avances de esos pequeños artistas. Te
veo sonriendo mientras pintas las paredes de una habitación, y esa habitación
se convierte en el lugar perfecto para dormir y soñar.
Y no es pasteleo, es acordarte de la gente que merece la
pena, los que un día estuvieron ahí cuando desaparecieron todos los demás. No
es devolver el favor, es estar sólo por el placer de estarlo. Y cuando quieras
me gustaría que me aceptaras ese café.
Florence and The Machine - Cosmic love
Florence and The Machine - Cosmic love

Cómo me gusta tu entrada, positiva y mirando hacia el centro. Tiene suerte de tu amistad.
ResponderEliminarEntiendo lo de las manualidades. A mi me pasa lo mismo, me centran. Mientras corto, pliego, vuelvo a plegar, uno,... todo parece asentarse y cobrar sentido. Igual que cuando escribo.
Besos. Preciosa entrada, como tú.
Nuria, mi entrada es un regalo a una gran persona. Esa persona me enseñó el valor de muchas cosas, y lo más importante es que me hizo creer en mí misma, en todas mis posibilidades y mi capacidad, cuando estaba totalmente anulada. Yo creo que la que tiene suerte soy yo, la presencia de esa persona fue fundamental para estar ahora escribiendo todo esto. Pues eso, que lo de las manualidades también lo heredé de él ;-) y es algo que no falla! Preciosa tú, isla o no (tengo que comentarte, estuve un poco ploff estos días) eres una auténtica belleza de persona. Un beso enorme.
EliminarDichoso de él, dichosa de vos, dichoso el mundo que aún le quedan estas especies en extinción. Un abrazo.
ResponderEliminarPues sí, dichosos los que podemos contar con amistades totalmente desinteresadas, esas son las más auténticas y las que más se disfrutan. Un abrazo.
Eliminar
ResponderEliminarEso es.
Ahí estoy. Venga que sí.
Eso es lo que quiero, seguir viéndote ahí :-)
EliminarHace un momento estaba comentando que el ser humano se siente centro, lo primero se que dibua,cuando se tiene la presteza necesaria es un circulo , o una cruz ,representación del centro.
ResponderEliminarNos consideramos circulares y redondos ,nuestro miembros solamente son los radios de esa rueda,
El planeta tierra tiene forma de patata abollada y todo el mundo se piensa que es una esfera achatada.
Creemos que la vida es circular, que las cosas son cíclicas y a todo lo damos un centro
Ser centro esta en lo mas profundo de la mente humana.
Como siempre Nos llevas al Olimpo con lo que escribes
abrazos.
Tus interpretaciones siempre son las más curiosas, incluso me hacen recapacitar sobre lo que yo misma acabo de escribir, esta vez, si ha sido bien masticado antes de escupirlo. Quizás porque siempre hemos tenido esa representación del círculo como algo perfecto, algo redondo que acaba cerrando los espacios abiertos, se tiene a decir que ese “centro” es el punto principal al que hay que llegar, como haberte perdido en un laberinto y llegar hasta esa puerta. No se si me expreso o me entiendes bien. Pero en todo momento me refiero a eso que dices que está en la mente humana, lo de menos es la palabra que se utilice para definirlo, aunque también es importante para que los demás lo entiendan. Ahora me siento como uno de tus dibujos, despegando. Gracias por estar ahí, al otro lado. Un beso.
EliminarEso de hacer cosas para ordenar las ideas está muy bien, yo también lo hago. Siempre con colores.
ResponderEliminar:)
Desde que descubrí que hacer manualidades era otra vía más de escape no dejo de hacerlo. Además, luego acabo con algo productivo entre las manos, aunque lo acabe regalando ;-)
EliminarMe gustan las personas que saben darse cuenta que se subieron en la noria equivocada y son capaces de bajarse.
ResponderEliminarMe gustan las personas que son lo suficientemente listas como para buscar un entorno saludable y amable desde donde acceder a sus sueños.
Me encantan las personas que tienen el talento para contarlo de forma irresistible.
Me encantan las personas que reconocen a quienes estan a su lado.
Me encantan las personas que saben demostrar gratitud.
Envidio (con una envidia verde y cochina) a quien tome café contigo.
Envidio a quien dulcifique tu mirada.
Pd: estas mas guapa hablando en positivo.
Pd1: Siempre he imaginado que tienes un centro explendoroso.
A mí me gusta todo lo que te gusta a ti, y me gusta que lo digas así, tan clarito. Nada como saber donde y cuando bajarse, nada como saber que no hace falta grandes cosas para sentirse bien, completo o feliz. Y me encanta que te encante lo que ves y percibes, porque tú también estás “alrededor”.
EliminarTe invito a un café, sólo tienes que bajar un poquito.
Pd. me gusta lo que se siente cuando se está en positivo. (colorada)
Pd1. al menos sí es sincero
To sé pocas cosas IRENE, pero una de las que sé seguro es que solo el tiempo coloca a cada persona en el lugar que le corresponde dentro de nuestras vidas... no es que subamos a norias a las que no debemos subir o conozcamos a personas que no debamos conocer o tratar, es que para llegar e ese centro del que hablas cielo, hay que pasar por todas esas norias y todas las personas que pasamos para darnos cuenta de lo que de verdad hay y de lo que no, de la gente que está a nuestro lado y de la que solo se cruzó con nosotros, solo el tiempo decide eso y si estás en el momento en el que empiezas a ver tus estanterías ordenadas, me alegro muchísimo y si en ellas descubre a gente con la que te apetece volver a tomar café ¡¡genial!! y si además vuelves a hacer manualidades y eso te hace estar a gusto ¡¡perfecto!! y si todas esas decisiones las tomas porque te apetece a ti y a nadie más que a ti ¡¡estupendo!! y jajaja si lo pintas toooo de azul yaaaa... ¡¡qué más se puede pedir!! aaaahhh sí, que tu amigo músico te componga una melodía que huela a mar y ya ..¡¡el cielo!!:-)
ResponderEliminarMuaaaaaaaakss enooorme bonita... abrígate o si no vas a contagiar tus virus con el café a tu amigo:-)
Dulces sueños Irene.
No se trata de poner o quitar, el tiempo a veces no es justo con quien debería serlo. Sé que bajar de una noria, de una montaña rusa, dejar la zona peligrosa por la salud mental y física depende de uno mismo. Pero muchas veces no somos capaces de verlo, porque creemos estar por encima de todo, porque la fascinación nos embelesa, porque el machaque continuo de los demás nos tiene pillada la cabeza. Pero hay personas que están ahí, a veces sin eperarlo, y te dan la mano a cambio de nada. Y te hablan, y te abren los ojos, y te dicen “te cuidado que mira donde está el precipicio”. Esas personas son las que te guían y hacen que te des cuenta de las cosas importantes que hay en la vida, las que merecen la pena, para dejar esos oscuros. Esas cosas o centros, no tienen que ser grandes cosas, puede ser lo más simple del mundo, pero tiene que tener mucha fuerza para que tú tires para arriba.
EliminarDa gusto ver las cosas ordenadas, en su sitio, así la mirada está totalmente limpia y libre de musarañas. Las manualidades no podría dejarlas, ayuda a un montón de cosas. Mi amigo músico compone cosas que huelen a mar y vida, ¡y es para todos! Y además, ¡¡me encanta el azul!!
Ya estoy abrigaita y con el antibiótico. Nooooooo, no quiero contagiar a nadie :-( Por eso mis besos para ti son con la mano, soplando para que te llegue hasta ahí arriba.
Pd. pues ya somos dos, aún no he corregido la falta que hay en el texto, eso por escribir rápido ;-)
jajaja To sé ... jajaja eso tose y no te atragantes jajaja quería decir que NO SÉ... ¿ves? yo jamás miento es verdad que no sé ni escribir:-)
ResponderEliminarLas montañas rusas tienen eso: son emocionantes,divertidas...pero el subidon solo dura un ratito
ResponderEliminarEn cuanto a esa nostalgia de la infancia....no sabes como me siento identificado...y cada dia mas
Besos
si es que tienes razón, y la primera parte del texto bien se podría resumir en eso. Que la emoción, la adrenalina, sólo dura un instante. Luego, no siempre merece la pena el riesgo, supongo que depende del momento y la estabilidad.
EliminarLa infancia… ya sabes, yo aún estoy en los segundo quince, ahora mismo no lo cambiaría a pesar de esa tierna y entrañable infancia, bueno, a lo mejor un poquito. Un beso.
Madre mía, yo también conocí a una persona que me hablaba del "centro" (quizá usando otro término, pero al fin y al cabo, del centro) y encaja perfectamente en tu descripción. Me alegra que hayas tomado el control de tu vida, muchas veces es necesario para evitar impactos letales...
ResponderEliminarPD: yo me frustraba mucho en las famosas "clases de plástica". La profesora me suspendió un trabajo con el pretexto de que usaba demasiados colores demasiado intensos y que todo era muy "sobrecargado".
Besos
Pues eso, que el término es lo de menos, lo importante es el significado. Espero que te ayudase a ti tanto como a mí. Los impactos letales a veces vienen solitos, por mucho que intente ponerme el impermeable, pero al menos intentaré estar al tanto y controlar un poco más esas riendas.
EliminarPd. era la asignatura que más me gustaba y la que peor me salía. Mi profe nunca me suspendió, así que supongo que al final algo bueno o positivo haría. Pero tu profesora… jajaja te quedarías a cuadros :P Besos de colores!
Una vez encuentras tu centro y la manera de acceder a él, el mundo se vuelve un lugar menos inhóspito. Las manualidades también me relajan, hacen que desconecte y mi cerebro trabaje en otra onda. Por eso el arte tiene ese componente curativo.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu post. Transmite serenidad, optimismo, compromiso, agradecimiento... En este mundo hace falta más gente como tu amigo, que estoy segura que aceptará ese café ;)
Besos desde el centro
Siempre que te leo encuentro esas cosas que me acaban llenando; tus conciertos, las exposiciones, esas fiestas que luego mencionas, los concursos de fotografía, los días de playa. La cena con tus hermanas, o la celebración de algún cumpleaños. Son cosas, como las manualidades, que me vuelven optimista y me llenan de energía. Y esa serenidad es fundamental para poder disfrutar de todo. Estoy de acuerdo en que hace falta más gente como amigo, ya te diré si acepta o no :P
EliminarBesos centrados!!
el centro de la gravedad de mi planeta
ResponderEliminarmi casa
dónde volver
siempre
ese espacio de escritura de libro de silencio
ese espacio (d)espacio
lleno de espacios libres diria cortazar
lindo lo tuyo galia
Lindo es el comentario que aquí me dejas. Hubo un tiempo en que mi casa también era ese centro, mi espacio donde evadirme, donde escribir o pensar. Pero ya no dispongo de ese espacio. Ahora tengo otro centro, no es físico, pero igualmente es eficaz. Un saludo!
Eliminarsanas palabras,
ResponderEliminarme encanta Cosmic Love.
No había visto este comentario, gracias Virginia. Me encanta esa canción, tiene un significado especial para mí.
Eliminar¡¡¡Dios!!! ¿Por donde empiezo? Aquí se duerme uno un poco y cuando vuelves ya no pillas el tren... ¿Es que no paras eh?
ResponderEliminarEl centro... Para algunos adquiere la forma de una tabla flotando en el inmenso océano. Una jodida ola traicionera se la puede llevar a la deriva... así... tan fácil... Hay que aferrarse a un centro, yo tengo el mio... tan frágil como la tabla del ejemplo.
Si yo fuera el homenajeado por estas letras, ya habría aceptado el café, al menos para darte un beso y las gracias por tus hermosas palabras... Luego, seguramente, saldría corriendo, a aferrarme a mi centro de nuevo. Un beso Galia.
Lazaro, te noto… hastiado, y si no me equivoco y es así, estoy en lo cierto, te entiendo perfectamente, mucho más después de leer tu último escrito. Son rachas, ahora por ejemplo tengo algo de trabajo, nada serio, pero me quita más tiempo. No me quejo, todo va genial.
ResponderEliminarEs importante cuidar ese centro porque al fin y al cabo también es frágil, y un poco sí dependemos de él para que todo marche un poco mejor. Mi amigo no se tomó el café, y en cierto modo me alegro porque sé que está bien. Otra cosa es que tuviésemos que tomárnoslo sólo cuando las cosas se ponen feas. Un beso para ti.