Desde que sintió aquella repentina curiosidad por el futuro, no había dejado de pensar en todas las posibilidades de que se cumpliera el augurio de su amiga la vidente. En realidad ella nunca creyó en la buenaventura, una vocecita interior le decía que el porvenir, lo bueno y lo malo, se lo trabaja uno mismo. Tampoco se burlaba de la gente que aceptaba las profecías, quizás le parecía que los iluminados se beneficiaban de la fe de los desesperados, la aflicción del miserable. Y no, no se trataba de tildar a ellos, los más débiles, de ignorantes o analfabetos -eso mismo le hizo creer mucha gente en el pasado- sólo era un problema de respeto y aceptación. Pero quién era ella para cuestionar los asuntos de fe, mejor era creer en algo y no vivir en un mundo de sordos y ciegos, mejor eso a no tener nada a lo que aferrarse.
Cierto día, tal vez por el fastidio y la gandulería de su propia vida, sintió la intriga, la curiosidad o necesidad, de conocer qué había predestinado para ella. De modo que tocó a la puerta de su amiga la agorera, curiosamente se trataba de la persona más agnóstica y deprimente que había conocido en su vida. La típica hipocondríaca que te contagia y desquicia con sus aprensiones y manías, pero sabía que podía confiar en ella y en su discreción. Extendió sus manos, estudió la baraja sobre el tapete marrón y le habló de muertes, tragedias, sangre, lágrimas y dinero. Le habló mucho en pretérito y poco de los terrenos venideros, le habló de nieve, casamientos y embarazos. Y a la protagonista de la historia, el vaticinio de su amiga concurrida en taras le aburrió. No obstante hablaron de ello en varias ocasiones diseminadas en el tiempo, mientras estrangulaban las horas muertas en alcohol, observando los atardeceres en los que se desvanecía el azar ya demasiado difuminado. Esa última vez le habló de las ciudades en las que el mar era diferente al que ella conocía, le habló de las carreteras secundarias que se convertían en anchas autopistas, le habló del no futuro laboral y de su Salvador. Coño, no jodas, que el único Salvador que ella conocía era su primo de Francia, al que sólo veía en Navidades.
Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.
Friedrich Nietzsche
Y de repente ella se ve formando parte de la interminable cola de la oficina de correos, siendo testigo del mal funcionamiento de los empleados que sí acomodaron su porvenir hacía años. El cliente que había delante de ella, empujando el mostrador, estaba indignado con el funcionario de camisa amarilla y pantalón azul. “Hostia tú, chaval. Dame la puta hoja de reclamaciones a la de ya”. Pero ella no parecía inmutarse por las voces del usuario furioso, su atención había sido cautivada por la cola de dragón estampada en el brazo del indignado. Hasta que él volvió su mirada para dirigirse a ella. “A ver, chica, mi único delito fue votar por correo. Y el memo no sólo me pierde el certificado, encima me tacha de nacionalista por haber nacido en Hernani”. Y se volvió de cara al funcionario sin esperar alguna respuesta de ella. Por supuesto, se quedó loca con aquella declaración.
Y de repente, el chico del dragón y la chica que nunca se entera de nada, se volvieron a encontrar en uno de los sitios menos probables. Un pabellón deportivo, una locura de celebración en el único lugar que podía cobijarlos del aguacero, rodeados de gente absurda y engullendo una cantidad de comida incalculable. La circunstancia y la barra del vino les llevaron a titubear con las miradas. Colorada no, lo siguiente. Quedarse mudos fue lo único que los salvó.
Y de repente, el chico del norte con el tatuaje de dragón, y la chica no demasiado guapa que nunca se entera de nada, se volvieron a encontrar en uno de los sitios más insospechados. Una casa azul y una apoteosis de festejo inexplicable. Ahora las circunstancias eran distintas, las grullas, el mar y el cielo les unieron en el centro del jardín, bajo las luces intermitentes y a la simetría de la música sonante.
Podía o no creer en la buenaventura, la fe, el destino o las adivinaciones de su amiga iluminada, pero estaba claro que su camino estaba lleno de sorpresas y casualidades. Fuese o no el chico del dragón su Salvador.
Bang Gang - Find what you get

Hola. Leyendo me he acordado de justo hace un año.
ResponderEliminarEstaba mal como sólo saben quienes lo han pasado rematadamente mal. Y una persona me escuchaba, y sus palabras fueron valiosas, como saben quienes han encontrado algo que flote para agarrarse.
Y hoy que todo me va bien me acuerdo de esa persona, y varias veces a la semana me acuerdo de ella. Y deseo que esté bien, sin entender del todo las cosas, pero eso sí, deseando que nada malo le pase. Después de este año tan raro, la recuerdo, y le digo que estoy aquí.
Sería genial que el muchacho del tatuaje en el brazo fuera tu Salvador, aunque no sé si te refieres a que el amor salva, lo curioso es que pensaba que estabas en plena evolución adolescente, como esos pájaros, un poco miedosos todavía, pero que están a punto de saltar del nido, preparados ya para volar solos. En cualquier caso solo decirte, sin acritud, que tu pueblo en sus mejores momentos debe de tener tres mil habitantes, como un barrio pequeño en Madrid, por lo que es normal, si sales a la calle, “de repente” coincidir con la gente de vez en cuando…xD
ResponderEliminarPero es bonito todo eso del Salvador, el amor y las autopistas anchas, me has hecho reír…xD
Me ha gustado tu entrada, escribes muy bien:)
ResponderEliminarbesos^^
me gusta la chica que no se entera de nada. Me gusta el cuento. Juraria que la foto es de un amanecer, no de un atardecer. Y las brujas agoreras, bue, la gente en el fondo va a que les digan, pero uno, dentro suyo, ya lo sabe todo.
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ResponderEliminarAnónimo, es curioso que yo también estuviese recordando tal fecha como hoy, justo hace un año. Creo que esa cosa a la que aferrarse para seguir a flote fue mutua, nunca sabes quién está al otro lado para echar una mano. Creo que al final quién menos lo esperas acaba por darte el empujón que te hacía falta para seguir hacia adelante.
Sé que todo va bien, y eso me hace estar muy, muy, contenta. También me hace estar alegre, varias veces a la semana, ver las cosas de tu trabajo. Eso es tan contagioso…
Ella también sigue ahí, sin duda, hay gente que merece la pena para continuar estando.
Rorschach, en realidad no me refería al amor, ya que no creo en ese sentimiento. Más bien me refería a la ilusión, a la magia, a las cosas imposibles, a las casualidades, etc. Una tabla de salvación es tener las cosas un poco más claras, saber que has estado errando en algo que considerabas importante y a partir de ahí esperar que acabe sucediendo cualquier cosa. Tal vez no me esté explicando bien, pero lo que quiero decir es que el amor no es lo más importante para seguir caminando. Al menos no para mí.
Ya empecé a volar sola, y creo que me está sentando bastante bien. Los que me conocen dicen que hasta parezco coherente.
Sin acritud, el pueblo es pequeño sí, es normal encontrarte de repente gente en el supermercado, en el horno, la papelería o el estanco. Pero no es muy normal tropezar con un forastero –después de una extraña primera vez- en un polideportivo donde no se ha ido a ver un partido de fútbol, o en la casa de un mafioso italiano consumiendo “gusanos de nieve”, y te aseguro que consumir se consume en muchos sitios, pero en una casa azul…
Gracias, me alegra que sonrías.
Ainoa, pues muchas gracias por el cumplido. Saludos!
Garriga, joder qué bien, un punto a favor de esa chica ;-) Me alegra muchísimo que te agrade el cuento, y la foto es de un amanecer, efectivamente. Aunque hablo de atardeceres en el post, esa ventana que se abre al exterior me pareció que ilustraba bastante bien lo que yo cuento en el texto. Estoy completamente de acuerdo, nadie mejor que uno mismo para conocer sus posibilidades, no creo que sea tan fácil cambiar el rumbo de las cosas. Aún así experimentar siempre fue lo mío. Un beso.
La historia es perfecta en cuanto a su estructura narrativa
ResponderEliminarEn cuanto a su contenido perdoname que como esceptico no crea en el desrtino,o al menos en otro destino distinto al que nosotros mismos nos vamos forjando
Un beso
Gostei de seu blog.. estou te seguindo.. bacio!!
ResponderEliminarlua.. :P
Como dijo Nietzche todo es un eterno retorno... No existe la casualidad si no la causualidad... besos hermosa!!!
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ResponderEliminarJuanjo, en verdad la que escribe siempre fue escéptica. Por eso en el primer párrafo escribo sobre el porvenir que nosotros mismos nos creamos, todo siempre a fuerza de trabajo. Eso parece ser la base de todo, pero también me gusta dejar que se cuele algo de fantasía, por qué no... Gracias por tus palabras. Un beso.
_lua_ joer, yo de brasileño estoy pegá. Seu blog ou indiferente, emocionante!
i*, esa gran causualidad de la que hablan los grandes pensadores, claro que sí. Besos a ti, preciosa!
Es la primera vez que te leo y he tenido la sensación como de leer una conversación, con toques preciosistas de esos fantásticos tuyos, pero así, también con pinceladas de andar por casa y me ha encantado jajaja siempre te imagino escribiendo como estos yoguis en estados cuasi místico jajaja así, oliendo a incienso y música tántrica jajaja y ya, ya sé que nada que ver.. pero como siempre es todo tan de explosiones mentales...a tu mente me la imagino así, cuando te salen las preciosidades que te salen... buuufff me estoy yendo por los cerros de Úbeda, perdón:-)
ResponderEliminarVerás, yo creo que es muy cierto lo que dices al final, siempre he pensado que todo sucede por alguna razón aquen nunca lleguemos a saber por qué... no creo en el destino, ni mucho menos en la adivinación, ni cosas de esas, pero sí que tenemos un camino marcado en las estrellas, por decirlo de algún modo y por socambolescas que sean las curvas que demos... sea como sea iremos por donde debemos ir y nos sucederá lo que en alguna parte y de algún modo esté previsto... todo depende de nosotros sí, pero los caminos del Sr son inexpugnables mi querida Irene jajajaja... que tu protagonista haya coincidido con el hombre del dragón en tres situaciones tan diferentes dice mucho de que si no es su salvador... a lo mejor sí que su salvavidas para un ratito... aunque sinceramente a mi alguien con un dragón tatuado, me impondría mucho respeto... ¿ves? jajaja ya estamos a vueltas con los prejuicios, pero ...sin querer lo asocio a gente violenta... dile de mi parte a tu prota si queda con él, que se lleve un bate de beisbol porsi:))
Un beso grandísimo cielo y que el cachito que queda de finde sea precioso para ti... muaaaaaakss bonita.
Aaaaayy que me estoy partiendo de risa porque amén de escribir cosas fatal, te he plantado enexpugnables jajaja y quería decir inexcrutables ... bueno, da igual, sé que me entiendes, está visto que no se me da bien ir de curita jajaja
ResponderEliminarfeliz noche, sorry:))
María, me ha hecho gracia lo del toque místico y casi, casi, aciertas. Lo malo de no vivir sola es que tienes que compartir espacio, y eso a veces no es compatible con la forma en la que a mí me gusta escribir, como me sentiría más cómoda. Me falta el incienso, que sólo lo puedo usar en mi habitación y allí no puedo conectar el ordenador. Así que escribo al lado de la terraza, siempre descalza y casi siempre con algo de beber, no tiene por qué ser alcohol :P … seguro que ya he roto algo de magia, ays.
EliminarHe mezclado esos dos pensamientos, el de creer en algo o no creer en nada. Y es que yo soy un poco así, unos días creo en el destino, otros días no. Tengo la sensación de que siempre andaré entre dos aguas, pero tampoco creo que sea tan malo. No soy una persona radical, por eso, a pesar de no creer en la buenaventura puedo atreverme a que alguien quiera que le extienda mi mano, porque curiosa sí que soy. Me has recordado a una cosa que me dice mi madre cuando le hablo de la suerte, porque soy muy quejita y digo “Joder, que suerte tiene fulanito que se ha conseguido tal trabajo” y ella me dice que la suerte, igual que todo en la vida, se la consigue uno con su manera de ser y la constancia, el trabajo. Y es verdad, en eso tengo que darle la razón.
En cuanto a lo del chico del tatuaje…sí, creo que hay que tenerle respeto, pero no de prevención o desconfianza, sino de consideración como a cualquier otra persona. Si asocias un tatuaje con la violencia a lo mejor es porque has tenido una mala experiencia, y tal vez no lo recuerdes. Aunque yo creo que puede ser porque siempre nos han vendido esa estética como algo denigrante o perverso, vulgar. Otra metedura de pata de los cineastas, en las pelis el chico tatuado es el malo, el excarcelario, el analfabeto, sin profesión o con escasa inteligencia. Mayormente, digo. No es culpa tuya, tranquila. Le diré a la protagonista que siempre mantenga la alerta :-)
Te entiendooo!! Yo escribo rápido y no me leo después, así que seguro que soy la primera en tener cientos de faltas de ortografía, no pasa nada. Muchos besosss, guapa y ahora sí que puedo decirte guapa, pero mucho más que guapa.
¿Este Rorschach te lo tiene que romper siempre todo? no te dejes!!!!!
ResponderEliminarEl puto Rorschach siempre arrojando piedras a las rosas…xD
Eliminarla teoría de la adivinación solo seria posible si:
ResponderEliminar1) Viviésemos una vida hacia atrás, en la que acabásemos en el coño de nuestras madres.Todo recuerdo del pasaría a ser una premonición.
El futuro está en nuestra capacidad de recuerdo.
Destino.
Los zapatos nuevos, en el día que se estrenan, los pisa mucha gente...La conclusión es que todos los días nos pisan las zapatos pero solo lo hacemos consciente el día que realmente nos importa.(Lo mismo para personas que para zapatos) El destino esta en nuestra mente.
Un verdadero placer leerte.
m.i.
Anónimo, 0_0 qué ha roto, a ver, que yo me entere que lo castigo ahora mismo. ¡No me dejo, te lo aseguro!
ResponderEliminarRorschach, te has confundido, es al revés… tirando rosas a las piedras ;-)
m.i., me gusta tu teoría y lo bien que lo has explicado.
Las premoniciones siempre me han dado mal rollo, enseguida me vienen ideas raras a la cabeza y un escalofrío me recorre el cuerpo. Si fuera posible vivir una vida hacia atrás, seguro que también sería posible otras muchas cosas, como la de cambiar lo que no queramos que esté ahí, me temo, entonces, que nada existiría. Y, efectivamente, todo está dentro de nosotros, los únicos capaces de dar continuidad a lo que queramos, de intentar cambiar lo que no nos gusta, hacer lo que de verdad queramos.
El placer es mutuo, ya lo sabes.
Me encanta tu texto. Además me gustan (mucho) los tatuajes. No los asocio a nada negativo. Supongo que también depende del tatuaje.
ResponderEliminarYo soy como tú. Creo y no creo. Mi mente racional me dice que ni de coña. Pero a veces... supongo que nuestra mente encuentra causalidad en algo que es simple casualidad. Otras veces es cuestión de observar. Algunas cosas son fácilmente predecibles, a poco que nos fijemos.
Me apetece contarte algo. Hace un año y 3 meses perdí a uno de los pilares de mi vida, alguien importante. Solo unos días antes le había enseñado una avispa enorme para ver si la conocía. Me dijo que comía abejas. El día que murió estaba infinitamente triste, y con la necesidad de constatar que él tenía razón. Y buscando avispas en internet topé por casualidad con un poema sobre avispas en un blog. Increible, eso me pareció. Y más ver que los apellidos eran los de un amigo al que había perdido la pista casi 18 años atrás. Casualidad. Sólo eso. Pues a mi me pareció, en aquella noche de mierda, mágico. Reencontrarlo fue Cojonudo. Ves? Es subjetivo. Magia o casualidad. Yo prefiero magia, aunque sepa que no es cierta. La vida parece tener sentido.
Besos preciosa. Y aprovecha la magia.
EliminarY lo que en apariencia parece tan predecible luego nos acaba sorprendiendo. A mí me gusta, no perder esa capacidad de poder sorprenderte con cualquier cosa. La parte racional a veces se traba, ya sabes, la magia también hace de las suyas. Y a mí me encanta que te encante, tanto como los tatuajes.
He llegado a casa, tenía la necesidad de escribir esto desde anoche, pero me fui a la cama y lo deje a medias. He leído tu comentario y se me ha encendido una luz, a saltado una chispa Nuria, porque creo tanto en la causa/casua/lidad como en la magia. Hoy yo también he perdido a alguien importante en mi vida, un familiar. Estaba despidiéndome cuando me he encontrado con una persona de la que me despedí hace mucho tiempo, y te prometo que es la última persona a la que esperaba ver. Por eso la luz al venir y leerte. Muchas gracias por tu comentario, guapa. Besos con abrazos.
El ser humano es el único ser vivo que se acojona ante el futuro, y se monta paranoias con respecto a él. Un perro abre los ojos por la mañana y solo le preocupa lo que pasa por su nariz, olfatea y descubre el mundo a su alrededor; en cuatro carreras, dos lengüetazos y tres meadas, vive más intensamente que nosotros en cien años. Tal vez deberíamos ser sus mascotas y aprender. Otro beso
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EliminarTotalmente de acuerdo, deberíamos aprender más de los animales o sus instintos. Desaprovechamos el tiempo tratando de averiguar lo que nos pasará y al final nos estamos perdiendo lo que está ocurriendo. Aunque, de verdad, tal y cómo está el mundo a veces es mejor taparse la cabeza. Pero hoy vamos a ser positivos, que hacía mucho tiempo que no te veía. Todos los besos :-)