martes, 6 de noviembre de 2012

Hormigas en la mortaja






Vengo de un entierro. Doblaban las campanas pero sólo he alcanzado escuchar la pena de los abuelos, nietos e hijos desgarrando la madera del ataúd y el mármol del nicho. La casa se llenó de viejas cotorras que murmullaban las vergüenzas del difunto, me besaban insistiendo en la dulzura de mi cara, en mi extrema delgadez. Y yo les contestaba con el estruendo ruido de mis tripas, con mis ojos secos de lágrimas y llenos de hiel. Las cucarachas son serpientes envenenadas, víboras implorando clavos y un martillo para sepultar el cadáver en los confines. Toda la noche murmullando adelantando el Rosario, única función de una farándula caduca y casposa, corrompiendo el signo tradicional. La casa llena y la calle mojada, me revuelve el hedor a mortaja, el vaho a café quemado, leche agria y orín en el ropaje de viejas. La madrugada avanza como la densidad de la tormenta que se desata volando macetas, cortinas y colillas aplastadas en las ventanas. Amanece y el despojo de huesos añejo y blanco encarroña el encaje delicado rodeando el féretro. Me despido, ahí se va un hombre que fue bueno mientras las cacatúas plañideras punzan la carne pútrida con sus alfileres.

Doblan las campanas, resbala la tierra mojada, trina un pájaro desde el pinar mientras se desbaratan las coronas de flores que sepultan al hombre bueno que se va.


Virgin Black - Requiem, Kyrie


16 comentarios:

  1. Asistir a un entierro siempre es una experiencia estremecedora que creo que has sabido describir muy bien
    Somos conscientes continuamente de la muerte pero generalmente solemos reprimir esa consciencia...los entierros es uno de esos momentos en los que esa barrera cae
    Besos guapa

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  2. Para un sitio como en el que vivo los entierros suelen ser una especie de concentración masiva, un lugar en el que rendir culto: la casa del muerto. Y yo no dejo de alucinar con el comportamiento de la gente durante el velatorio, cómo se puede reír y llorar en la misma medida. Todo es un poco extraño, sensaciones raras que nunca se pueden describir. Besos guapo.

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  3. No quiero ser bárbaro y decirte solo !!Joder ese entierro le firmo para mi, si parece una obra de teatro!!!
    Toda la escenografía de la muerte políticamente asumida es eso escenografía, y no hay que pensar más en ello (TANATOS y EROS).
    Es teatro y tu lo has bordado en tu relato, me evoca a la poesía de Becker que solos se quedan los muertos, y a la de Machado tierra le dieron un día bajo el sol de fuego,o muerte de un cisne de Buckovsky,o,o,o, La Muerte musa para la inspiración de los poetas como Tú.
    Nos has hecho estar en el velatorio.
    En el trofeo de mus que me dieron con las cenizas de mi padre había publicidad descarada de la empresa municipal de servicios fúnebres..así andamos
    en esos momentos habría que CAGARSE EN DIOS con todas las ganas, que se ha llevado a un ser querido,HOSTIAS,..pero le adoramos,no sé por que y encima pagamos a sus emisarios, cuervos negros de mal augurio.
    Un abrazo.

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  4. Nunca viví una cosa así por nadie cercano a mi, quiero decir, que el difunto, fuera alguien querido. Me sería imposible de soportar.

    Pero...una vez lo viví en un pueblo. Ayudé a atender a la gente que llegaba a la casa del difunto de una amiga mía y quedé alucinada. Me preguntaba cómo una familia dolorida por la pérdida de un ser querido, puede soportar ese ir y venir, saludo va y viene. Tanta cacatúa, tanta conversación vanal, ese chu chu chu que tan magistralmente has escrito IRENE, como siempre cielo. Incluso recuerdo preparar comidas, cafés y pinchos ¡¡que les dejen en paz con su pena, xD!! ¿la gente no se da cuenta lo tostón que puede llegar a ser? ¡¡ los pueblos son terribles para esto!!... vamos, que si cuando falleció mi padre, me toca algo así, emigro al Polo y no me ve ni Rita:-)

    Muuuuchos besos cielo, montón de besos IRENE. Si te encontrara en un lugar así... te agarraría por el brazo y te llevaría lejísimos...no se me ocurre una tortura peor para alguien que sufre una pérdida. Si no lo has vivido, te has transmutado en el sentimiento de quien lo ha padecido. Absolutamente imposible describirlo mejor...hasta el entrañable cariño por el difunto has dejado patente...jooo lo siento, seguro que sí lo has vivido :-((

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  5. En mi lugar en el mundo los entierros son así. Plañideras ajenas, gente que va y viene, dolor fingido, ...
    Recuerdo uno de los peores momentos de mi vida porque me empujaban a formar parte del teatro, de lo fingido, y me oblligaban a mantenerme de pie en la puerta de aquel cementerio, aguantando la letanía de saludos y condolencias de ... Da igual, te entiendo.
    La muerte se vive de forma distinta en lugares así. Es una de las cosas que más odio, que menos tolero de mi lugar en el mundo. Como esa parafernalia el día de Todos los Santos. Al menos para mi a ese espectáculo ya no es obligatorio asistir (me libro por rara, juas).
    Un beso. Espero que la muerte de ese hombre bueno no duela demasiado cerca.

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  6. No aguanto las personas con dos caras.

    Lloros ante los allegados, critica del difunto en cuanto están en su corrillo.

    Nunca estoy en esa reunión "quedabien". Suerte tengo de poder desaparecer.

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  7. Una farsa es una farsa,sea al lado de una persona en estado terminal,sea en un parbulario de cretinos,sea en la iglesia,en el super,parlamento o inclúso en el entierro de tu pareja.Eso que mas dá?la farsa esta viviendo entre nuestros días,la gente acépta ser un sirviente de una sociedad planificada,es un esclavo hasta la muerte de lo que "que dirán si yo digo que NO".Es una pena lo contradictório de todo lo que una persona con dos centímetros de frénte puede inclúso ver,pero no reaccionar,por miedo a salir de esta farsa,una que inclúso la tendrás que aceptar hasta en tus peores días,esos que mandarías hacer puñetas a todo lo extra que no va contigo,lo superficial que no quieres ni ver en ese dia tan tríste.Yo creo,que esos días solo tendrían que ser para los que realmente fueron cercanos y que se respetara las fuerzas que les quedan a sus familiares.Un entierro no tendría que ser un adiós falso a una verdadera vida que dejas atrás,es de lo más repugnánte hacer de una memoria boníta y dígna,un circo para los demás.
    Si,yo también púde experimentar esta clase de circos y me niego a compartirlos,si no se puede respetar a la gente que realmente piensa igual que yo ahora,una persona egoísta no sabe lo que se siénte individualmente en esos instantes,más bien piensa que se tiene que aceptar lo que esta sociedad dícta y te hace tragar,hasta en tus últimos días,una falacia enferma,nada más.
    Si realmente nos importara lo que sus familiares estan pasando,yo les diría,que podemos reunírnos como personas ese día,solo para la família,luego silencio y fuera circos,a casa todos y esa família a descansar,nada más,solo ofrecérse para cualquier cosa que necesíten,nada más,silencio y lo más humílde para una família que díce adiós,núnca se díce adiós haciendo un circo,es de forma empatica y humilde,con sinceridad y respeto.

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    1. Lamentablemente vivimos en una farsa continua, desde que nos levantamos, incluso desde que nacemos. Tal vez yo también esté incluida en esa representación, pero creer que no porque me esfuerzo por hacer lo contrario. No quiero participar en ello, en esa condición humana que tanto me asquea, que tanta rabia e impotencia me hace sentir.
      Y sin embargo, por respeto a esos que precisamente nunca respetan, a veces se calla y se continúa hacia delante olvidándonos de ser consecuentes con nuestros pensamientos.
      Yo también estoy de acuerdo en que esos momentos deberían ser mucho más íntimos, si de mí dependiera siempre sería así, pero también es lo complicado de tomar decisiones en familia, que no todo el mundo está de acuerdo.
      Cada uno que sienta como quiera, que diga adiós como quiera, pero que nunca se pierda el respeto. Gracias por tu comentario.

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  8. En los lugares pequeños, donde todos se conocen, no basta con que dejes de escuchar la risa y la mirada cómplice de ese ser cercano que ya no es, que ya se fué.
    Tienes que soportar toda la parafernalia, tienes que soportar la tortura encima de la herida abierta cuando estás todavía si creerte esa ida sin retorno.

    Lo has descrito de un forma magistral Galia.

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  9. En cierta forma es el rito del carnaval, el drama insalvable. Un abrazo.

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  10. m.i., no me extraña que desde fuera parezca una obra de teatro, es que desde dentro yo no hacía más que alucinar, como si todo fuese una representación “almodoviana” una Bernarda Alba o algo así.
    Uhmm otra curiosa conexión, me hablas de nuestro Bécquer y yo, al escribir el texto, recordé una representación a la que asistí hace un par de años, sobre un texto de Samuel Beckett. Recuerdo la escenografía, apenas unas tablas de madera y una luz pequeña de la única lámpara que iluminaba la cara del actor. Creo que esa oscuridad, ese pesimismo, esa condición humana que transmitía Beckett, está unida a lo que yo experimenté la otra noche. Y de Machado… pues sí, recuerdo cuando leía sus poemas con trece años. Mi entorno, este sitio tan rural y anclado en tradiciones, me ha evocado más de una vez la obra de Machado. Y a Buwowski lo estoy descubriendo ahora, aún estoy en ello, pero sí que la mente se excita después de leer al poeta.
    De las cenizas no sabía mucho, es el primer familiar que incineran. No sabía que había que esperar un día para que te devolvieran lo que queda después del crematorio.
    Las personas que no son tan buenas también se irán, lo importante es lo que hizo estando aquí, y fue mucho. Quedan los recuerdos, claro, esos que nos llevamos hasta que también nos quemen, nos metan en el hoyo o vete tú a saber… Un abrazo.


    María, me alegro que aún no conozcas la sensación, y espero que tardes mucho en experimentarla. Pero se soporta, si una madre supera la muerte de un hijo, al menos eso creo yo, se puede soportar la de un padre, madre, hermano o tío.
    Supongo que es cuestión de costumbres, lo que decía un poco antes, tradiciones de los pueblos y su gente. Cuando era pequeña una tía-abuela, de esas muy beatas, me llevaba a todos los entierros, a todos los velatorios, creo que era una niña rara, porque me gustaba verle la cara a los muertos, me parecían muñecos. Pero ahora no voy a ninguno porque enseguida me pongo a vomitar, aunque un familiar directo siempre es una excepción… El caso es que por muy acostumbrada que esté a todo ello no puedo evitar molestarme cuando esas cacatúas empiezan a relatar banalidades como sus viajes, la última gracia del nieto pequeño o los típicos chismes sobre otras personas del pueblo.
    Sí, lo he vivido, pero ya está. Es algo que se asume, así, sin más. Me cuesta menos hablar de las cucarachas plañideras que de lo que duele eso otro.
    Gracias Maria, eres un amor, lo sabes ¿verdad?. Un beso muy grande.


    Nuria, es que yo tampoco entiendo tanto cinismo. He llegado a pensar que la escasa actividad en el pueblo es motivo de que se tome algo como esos momentos en una especie de evento. A mí nunca me obligaron a participar, nunca lo hice, salvo cuando no tenía conciencia del significado de aquello que me atraía cuando era pequeña.
    Me alegro que no tengas que seguir fingiendo, me alegro que siempre hagas lo que desees hacer, Nuria. Un beso con achuchón.


    adam, yo tampoco soporto la hipocresía, por eso me llevo tan mal con la gente. Luego una dice lo que siente y piensa y la tratan de fría, poco considerada e impertinente.
    Suerte de ser como eres y no tener que esconderlo.


    balbi, muchas gracias por tus palabras. Efectivamente, no se en qué nos estamos convirtiendo, que ni siquiera en esos momentos somos capaces de respetarnos. Imagino que ocurre sólo en ámbitos más rurales, donde la familia abre la puerta de su casa a todos los vecinos. Donde la cocina es de todos para calentar caldo de pollo, poner café o un termo de tila. Los comedores y pasillos se colapsan de caras conocidas, también allegados, cuando todo estaría mejor en una gran sala, no demasiado cómoda, donde se muestren las condolencias sin la necesidad de apontocarse toda la noche. Gracias por pasarte por aquí.


    Darío, correcto, en una sola línea lo has explicado a la perfección. Un abrazo.

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    2. Perdón Irene necesito contarte esto, yo soy una persona absolutamente racional,materialista(en su sentido filosófico), que cree fundamentalmente en la relación causa-efecto,...y en poco mas,..te cuento esto porque este puente tuve que ir a Madrid por la muerte de un ser querido, te lo iba a poner en mi comentario pero no me pareció oportuno.Puse que lo sentía y luego lo borre, pero en esos momentos mi sentimiento estaban completamente contigo, te entendía a la perfección, yo había vivido lo mismo, sin tanta escenografía del entorno, pero lo mismo ..el caso que lo quite ...pero ahora me hablas de una obra de Samuel Beckett que viste hace 2 años, y es que yo también ví una del mismo autor,..es como un espacio vacío con 3 ataúdes, y un ventanuco, representa la nada, allí se representaba todo el sentido de la muerte y de la vida, tan buena era la obra que la gente se marchó recién empezada la función, no aguantaban las crudas imágenes que se estaban representando, recuerdo que hará exactamente 2 años en diciembre, te digo esto no sé por lo menos para que sepas al menos que tu sentimiento es compartido.
      Me llama la atención las casualidades de la vida que nos hace vivir circunstancias paralelas, dejémoslo de momento en un cúmulo de casualidades, y solamente decirte como ya sabes que escribes muy bien, agradezco profundamente que hayas puestos los dibujos en tu blog, me ha hecho mucha ilusión,... la vida continua
      Un fuerte abrazo, Angel

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  11. Entramos en esa metafísica, por supuesto también pienso que causa-efecto resuelve muchos matices dentro de nuestras vidas. Las conexiones hacen que crea en muchas cosas, cuando siempre me declaré agnóstica. Ahora quiero creer en la magia, en eso otro que no está en nuestra mano, creo que es porque todavía quiero seguir sorprendiéndome.
    Siento lo de ese familiar, pero bueno, sé que en momentos así nada vale de nada. Y sin embargo conectar así, puede que te haga sentir distinto, es lo que me está pasando. Es una sensación extraña, la de enlazarnos de esa manera, a la vez, al mismo instante que sucede esa festividad en la que también bebemos anís y comemos castañas, aunque otros prefieran disfrazarse y sumarse a una tradición que no es nuestra.
    Y luego está lo de Beckett, la obra a la que yo me refería, la persona que da vida al actor, está especialmente unida al dramaturgo irlandés. El hombre –condenado a cadena perpetua- había formado un grupo de teatro junto a otros convictos dentro de prisión. Un tiempo más tarde lo indultan y comienza una gira de teatro representando la obra que ha escrito. Es en esa gira donde conoce a Beckett y, entonces, empieza a trabajar con él. La representación que yo vi fue la última que dirigió Beckett, con ese mismo actor, el ex convicto. Por eso yo estaba tan perpleja y emocionada. Reflexionaba sobre la madurez, el paso del tiempo, la vida que se escapaba estaba representada por pequeños detalles, una grabación de una voz casi adolescente escuchada ahora por un hombre abatido con arrugas en la piel…
    Y al leer tu comentario he pensado en esa otra obra de Beckett que también vi hace unos dos o tres años; Worstword Ho. Otra vez el pesimismo, la importancia de la condición humana, ese humor negro que muchos no soportan. El transcurrir de una vida que se ha madurado, representada por un niño caminando de la mano de un anciano.
    El cúmulo de casualidades hace que me dejes pensando, y me gusta, porque trae a mi memoria cosas que sin querer voy enterrando. Un beso envuelto en un abrazo.

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  12. En este puto país de "Caínes", Galia, no hay grandes diferencias entre unas celebraciones y otras.En un nacimiento o un entierro , solo cambian los actores principales: el que llega o el que se va... el resto, los secundarios, son los mismos: los que lo sienten y se emocionan, los envidiosos, los criticones, los que se alegran de la mala suerte o de la buena, los del dedo en la llaga, los gorrones, o los generosos... Lo dicho... Fíjate y siempre veras los mismos patrones de comportamiento.Por cierto, te doy el pésame, por lo que el texto tenga de realidad.(Supongo que yo estaría en el grupo de los que cumplen con lo correcto)Sexto beso y último.

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    1. Perdona, nunca me entero de los comentarios de más abajo. Dios, me parece que ha pasado una eternidad desde el día cinco. Tienes razón, siempre es igual, lo único que cambia es la cara del que se te ponga por delante. Qué triste. Gracias por tu aportación, por todo lo demás, que a mí -aunque no lo creas- me vale mucho. Besos, nunca diré "último"

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